Así son los Satmar, los judíos ultraortodoxos que aparecen en “Unorthodox”, la serie de moda

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Sin hacer demasiado ruido, sin grandes campañas de promoción ni presencia en carteles y marquesinas por las calles (vacías ahora); así se ha colado Unorthodox, la miniserie de Netflix, entre las que hay que ver, sí o sí, en estos días de cuarentena, y más pronto que tarde.

La propuesta es, hay que decirlo rápido, interesantísima, sobre todo por el desconocimiento generalizado de la temática que trata. Se trata de una adaptación libre de la obra autobiográfica que Deborah Feldman escribió bajo el título Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots (Heterodoxo: El escándalo rechazo de mis raíces jasídicas) y que cuenta su dolorosa ruptura total con el mundo en el que nació y creció.

Cualquier que haya viajado a Nueva York se habrá cruzado por la calle con cantidad de personas que, por su vestimenta, dejan traslucir su origen judío y la práctica de su religión. Son habituales, sobre todo en determinados barrios, los sombreros negros, el pequeño gorro denominado kipá, las ropas oscuras, las barbas, los bigotes y esos extraños tirabuzones que cuelgan a ambos lados del rostro.

Como en la mayoría de las creencias religiosas, también en el judaísmo existen grupos que apuestan por una doctrina más ortodoxa, con una aplicación más literal de las escrituras sagradas (el Talmud y la Torá, en este caso). Uno de los más destacado es el jasidismo. El más estricto lo practican las comunidades Satmar, movimiento en el que está inspirado Unorthodox, la serie de moda en Netflix.

Los personajes viven, como la mayoría de los poco más de 100.000 personas que practican su férrea disciplina en la actualidad, en el distrito neoyorquino de Williamsburgh, situado en el barrio de Brooklyn, a pocos metros de uno de los puentes más famosos de mundo. Allí, apartados en cierta forma del mundanal ruido, siguen a ultranza las enseñanzas de la doctrina que fundó en la actual Rumanía el rabino Yoel Teitelbaum (1887-1979), apoyado en la traumática experiencia de supervivientes directos del Holocausto Nazi.

Antisionistas declarados, están en contra del establecimiento del Estado de Israel, el altísimo índice de natalidad que se da entre ellos es una de las principales características de un sistema familiar claramente dividido entre hombres y mujeres, con evidentes discriminaciones para estas últimas. La media de hijos de cada familia es de 8, con la meta puesta en, como recuerda la serie, recuperar los millones de judíos que fueron exterminados por la locura de Hitler y sus bárbaros secuaces. Las bodas, increíblemente bien reflejadas en la que aparece en la serie de Netflix, son recurrentes y los divorcios, de ahí lo trascendental de la experiencia de Deborah Feldman, prácticamente inexistentes.

El papel de la mujer en las comunidades jasídicas, especialmente en la doctrina Satmar, se reduce a la faceta reproductora y al cuidado de la casa, del marido y de los futuros hijos. Siempre cubiertas, su vestimenta es puramente estoica y un metafórico detalle resume a la perfección su tratamiento: a temprana edad, todas las mujeres se rapan el pelo y su cabeza es cubierta por una peluca durante el resto de su vida. Por contra, sobre la cabeza de los hombres casados, los lujosos shtreimels.

Estas comunidades de judíos ultraortodoxos se comunican a través del Yidis, lenguaje milenario que comenzaron a hablar hace diez siglos los primeros judíos que llegaron a Alemania. Nunca, hasta ahora, una serie de televisión había utilizado esta lengua y ha sido Unorthodox la que, como tantas otras cosas, nos la ha descubierto. Si tenéis oportunidad de verla en Netflix, ni lo dudéis.

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