Salamanca planta cara al desperdicio de alimentos

Supermercados y pastelerías donan excedentes en buenas condiciones al Comedor de los Pobres y el Banco de Alimentos de Salamanca, que después se distribuyen entre los más necesitados

Fotografía de alimentos frescos.
Fotografía de alimentos frescos.

Cada año, millones de toneladas de comida se desperdician en España. Productos frescos como frutas y verduras, así como carnes y pescados listos para consumir, acaban día tras día en la basura sin que tengan la oportunidad, siquiera, de llegar al plato de los comensales.

Procedentes de restaurantes, hoteles, pastelerías y supermercados, estos alimentos en perfectas condiciones tienen ahora una segunda vida gracias a diferentes iniciativas, que persiguen su aprovechamiento.

Excedentes a precio reducido

En esta guerra contra el desperdicio de la comida, Salamanca no es una excepción. La capital del Tormes cuenta con diferentes proyectos encaminados a que los excedentes tengan un destino mucho más útil, de forma que lleguen a las personas que realmente los necesitan.

Así, la última iniciativa que persigue este objetivo ha dado el salto al mundo 2.0 gracias a la app, Too Good to Go. La aplicación móvil, que ya está presente en diferentes ciudades como Madrid, Barcelona y Bilbao, ha llegado a nuestra capital para poner en contacto a establecimientos con excedente diario de comida, con usuarios que puedan adquirirla a un precio reducido.

Actualmente, este proyecto ya cuenta con una red de 60.000 usuarios y varios centenares de empresas colaboradoras. En Salamanca se han adherido a Too Good To Go, el hotel Ibis, Pastelerías La Madrileña de Alba, CM Supermercado, o Buffet, entre otros.

Donaciones contra el despilfarro

Sin embargo, esta no la única vía para luchar contra el desperdicio. El Banco de Alimentos y el Comedor de los Pobres, dos instituciones salmantinas que ofrecen comida gratuita a personas con necesidad, reciben cada día importantes cantidades de alimentos frescos. Donados por numerosos restaurantes, supermercados y pastelerías, ambas entidades son el destino de los excedentes, que en otras circunstancias habrían acabado en la basura.

El Banco de Alimentos de Salamanca, a lo largo del año 2018, recibió 32.157 kilos de comida

De acuerdo con Godofredo García, presidente del Banco de Alimentos de Salamanca, a lo largo del año 2018, recibieron 32.157 los kilos de comida, que se distribuyeron entre 7.400 personas con necesidades económicas. La cifra ha descendido significativamente en lo que llevamos de 2019, siendo 6.436 los salmantinos que han recurrido a este servicio solidario.

El Comedor de los Pobres, por su parte, también emplea los alimentos que recibe de diferentes empresas en ayudar a los más necesitados. Con una plantilla de más de 150 voluntarios organizados por equipos, esta entidad da de comer cada día a decenas de familias y personas desempleadas o sin hogar.

Pero, ¿cuáles son los productos que más se donan? Como afirma Ana García, secretaria de la institución, son las frutas, las verduras y el pan. Al tratarse de alimentos frescos, los supermercados suelen deshacerse de ellos al final de cada jornada para reponerlos por otros nuevos, a pesar de que aún sean aptos para el consumo.

Una de las empresas que envía sus mermas de forma regular al Banco de Alimentos es el supermercado del Corte Inglés. Adrián Rodríguez, responsable de prensa de la entidad, aclara que los grandes almacenes mantienen un acuerdo a nivel nacional con el Banco de Alimentos, por el que se comprometen a hacerles llegar los excedentes de productos frescos dos veces por semana.

También los dulces

Pastelerías Gil también es otra de las cadenas salmantinas que han decidido sumarse a esta iniciativa con el fin de que sus productos puedan ser consumidos por aquellos que más lo necesitan. “Desde que la crisis económica llegó al país, donamos todos nuestros productos que ya no se pueden vender, pero que se encuentran en perfectas condiciones para su consumo”, apunta su gerente, Mariano Matías.

“Donamos todos nuestros productos que ya no se pueden vender, pero que se encuentran en perfectas condiciones para su consumo”

Esto podría ser difícil de entender. Si están en perfectas condiciones, ¿por qué no se pueden vender? Lo cierto es que las tartas o los pasteles cuentan un margen de caducidad, que debe ser tenido en cuenta para la venta al público. “Por ejemplo, nosotros calculamos que una tarta grande puede ser consumida en varios días y, si ese tiempo está a punto de expirar, ya no es conveniente ponerla a disposición del cliente. Por este motivo, la llevamos al Comedor de los pobres o al Banco de Alimentos, donde tenemos la garantía de que se va a realizar un buen uso de la misma”, afirma el gerente de Pastelerías Gil.

Cabe mencionar que la satisfacción que supone ayudar a los demás, es una de las grandes razones por las que empresas como Gil deciden colaborar con las entidades solidarias. En palabras de Mariano Matías, “no podemos tirar productos cuando hay personas que están recibiendo sueldos ínfimos, por lo que, desde Pastelerías Gil, vamos a seguir contribuyendo a esta causa en el futuro”. A lo que añade que estas donaciones nunca serán un objeto de negocio por parte de la empresa a la que representa.

Recogidas especiales de alimentos

Recogida de alimentos organizada por el Corte Inglés.
Recogida de alimentos organizada por el Corte Inglés.

Las empresas colaboradoras con el Comedor de los Pobres y el Banco de Alimentos no solo envían el excedente de comida que producen cada día. El Corte Inglés, por ejemplo, organiza campañas especiales a lo largo del año, en las que invitan a los salmantinos a donar productos no perecederos. Una de ellas es la ‘Gran Recogida’, en la que se recaudan principalmente aceite, conservas o galletas. “Desde El Corte Inglés tenemos un firme compromiso con los temas sociales, por lo que nos sentimos en la obligación moral de apoyar la labor que hacen estas asociaciones para poder llevar alimentos a los hogares más necesitados de nuestra ciudad”, afirman desde la entidad.

En esta línea, la secretaria del Banco de Alimentos afirma que, si bien los supermercados suelen mandarles sus excedentes de forma regular, la mayoría de las empresas lo hacen de forma puntual en fechas señaladas. “En Navidad, por ejemplo, se suelen realizar grandesrecogidas de alimentos”, comenta.

Francia como país pionero

A pesar de los grandes avances que se están realizando tanto en Salamanca, como a nivel nacional, lo cierto es que España aún se encuentra muy lejos de otros países como Francia en lo que se refiere al aprovechamiento de comida.

Y es que en febrero de 2016, el país vecino se convirtió en el primero en Europa en prohibir por ley que se desechen alimentos que no se venden en los supermercados. Así, la legislación señala que deben donarlos a organizaciones benéficas y bancos de alimentos, que serán los encargados de distribuirlos entre los más necesitados.

Con esta medida, que continúa vigente a día de hoy, se pretende formalizar la colaboración entre las grandes superficies y los bancos de alimentos, suponiendo unas multas superiores a los 3.000 euros para aquellas empresas que no lo cumplan.


Radiografía del desperdicio

Kilos a la basura
Según los datos aportados por el Informe del consumo de alimentación en España 2017, en este año los hogares españoles tiraron a la basura 1.229 millones de kilos de alimentos. Esto supone 23,6 millones de kilos semanales.

Fotografía de los cubos de basura a los que llegan los alimentos en buenas condiciones.
Fotografía de los cubos de basura a los que llegan los alimentos en buenas condiciones.

Más agua envasada
Se percibe un mayor consumo de agua envasada y las cervezas. Por el contrario, las bebidas refrescantes, los zumos, los vinos, así como las bebidas espirituosas, muestran un claro descenso.

Tal cual se compraron
Destaca que el 87,5% del total de alimentos tirados a la basura, lo hacen tal cual se compraron. Frutas, verduras y hortalizas y pan son los alimentos más desechados en cuanto a volumen total.

Mayor concienciación
Destaca una mayor concienciación de las familias en la lucha contra el desperdicio de comida. Así, puede percibir una reducción del 5,7% en el año 2017, con respecto al período anterior. Es decir, se tiraron 74,5 millones de kilos menos.

Platos cocinados
El resto de la comida que se desperdicia, un 12,5% corresponde a los restos de los platos cocinados en el hogar. Las legumbres, las carnes, las sopas o los purés, son los que más acaban en los cubos de los españoles.

Gasto en alimentación
Según refleja este informe, el gasto total en la cesta de la compra de los hogares españoles ascendió a 67.490 millones de euros en 2017, mientras que el gasto fuera del hogar alcanzó los 35.094 millones de euros.

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