El almendro, una alternativa que siempre estuvo ahí

La superficie de almendros de Las Arribes va en aumento, gracias a la iniciativa de un grupo de emprendedores. Entre ellos, Domingo Estévez y Alfonso Parra que han plantado 8.000 árboles en el municipio de Saucelle

La plantación del almendro puede convertirse en un revulsivo económico para la comarca.
La plantación del almendro puede convertirse en un revulsivo económico para la comarca.

La almendra es un fruto de gran tradición en la provincia salmantina. Su producción está localizada en las Arribes del Duero. Precisamente, una de las fiestas más conocidas en la zona es la de la exaltación del almendro que tiene lugar en la población de La Fregeneda, que se celebra coincidiendo con la floración de los árboles, a primeros de marzo. Numerosos turistas visitan la localidad, atraídos por la belleza del paisaje.

Pero el cultivo del almendro no se reduce solo a esta población, pues encontramos pequeñas plantaciones a lo largo de todos los municipios regados por el Duero. Comienza Diego Vacas, que se dedica profesionalmente al cultivo y comercialización de este fruto en el municipio de Vilvestre, que fue en los años 70 cuando la comarca de Las Arribes del Duero destacaba como zona productora, “las generaciones posteriores no quisieron apostar por este recurso, cuando siempre fue rentable, y abandonaron el cuidado de las plantaciones, al tiempo que emigraban a las ciudades. En aquellos años, la provincia de Salamanca era una zona importante de producción de este fruto. Sin embargo, la demanda de almendra no ha cesado y, de hecho, Europa sigue siendo deficitaria”.

Almendros en La Fregeneda.
Almendros en La Fregeneda.

Ante este alentador panorama y movidos por el impulso de las asociaciones de desarrollo rural de la zona, en Vilvestre y en Saucelle, se han puesto en marcha interesantes proyectos agrícolas que están relanzando la idea del cultivo de este producto, cuyo consumo se está elevando de manera progresiva.

En la actualidad, nuestro país es el tercer productor de almendra del mundo, con un volumen de cosecha que supone el 4,5% del total mundial, a mucha distancia de California, en EEUU,que produce el 85%. Australia, con un crecimiento exponencial tanto de superficie como de producción, es el segundo productor mundial con cerca de un 7% de la misma. Aun así, la producción no está directamente relacionada con la superficie, si no con la eficiencia productiva en cada país. En este sentido, España es el país con mayor superficie: 661.000 hectáreas.

Aunque Castilla y León aún se encuentra fuera del ránking de regiones productoras, entre las que destacan Aragón, La Rioja y Extremadura, lo cierto es que las características del clima y el suelo de Las Arribes, hacen posible que este tipo de cultivo se convierta en un revulsivo económico para la comarca, más aún si tenemos en cuenta su tradición agrícola, pues cuenta con con árboles de más de 200 años.

Iniciativas

Domingo Estévez y Alfonso Parra han apostado por la almendra, animados por las perspectivas a nivel nacional y por la tradición familiar. Entre 2018 y este año han plantaron 8.000 árboles, en 25 hectáreas, en el término municipal de Saucelle, —de donde son originarios—, para lo que tuvieron que adquirir terrenos. “La idea surgió porque mi padre tiene almendros, variedades muy antiguas, de floración temprana, muy apreciadas, pero de producción más reducida”, comenta el productor. Tanto Domingo como su socio —también su cuñado— viven de otras profesiones, que nada tienen que ver con la agricultura, aunque desde niños han contemplado crecer estos árboles y han comprobado como, cada año, las almendras suponen unos ingresos extra para la familia. “Mi padre, como otros propietarios, vende sus pequeñas cosechas a un empresario de Reus que se acerca a la zona para llevarse la almendra salmantina. Por pocos kilos que salgan, siempre resulta rentable”. “Además, es curioso, porque antiguamente eran las parcelas con los peores suelos las que se dedicaban a plantar almendros, pues las tierras más ricas se empleaban para cereal. Aún así, las almendras se daban y dejaban dinero”. En este caso, los emprendedores han apostado por tierras de calidad, buscando la máxima rentabilidad.

“Antiguamente, eran los terrenos menos fértiles en los que se plantaban los almendros”

Para hacer posible este proyecto, los dos socios han tenido que hacer frente a una inversión inicial importante. “La mayor parte del dinero se la lleva la compra de terrenos. Las plantas suponen entre 8 y 9 euros cada una”.

Uno de los problemas a los que se enfrentan los productores tradiciones es la floración temprana y la escasa producción. Este escollo lo han salvado introduciendo nuevas variedades; escalonando la plantación, para que la flor se dé más tarde y así evitar las heladas de febrero; y también que las cosechas se sucedan y no se desarrollen todas a la vez. “De esta manera, conseguimos ordenar la producción y hacerla más rentable”, comenta el emprendedor.

Con la plantación ya realizada, solo queda esperar. Aunque los primeros frutos podrán recogerse este mismo año, “no nos interesa”, explica Estévez, “lo que queremos es que crezca una planta fuerte, hasta que no tengan entre cuatro y cinco años no nos conviene recolectar. Es imprescindible cosechar cantidades importantes para vender de forma competitiva. Además, la recolección supondrá conseguir mano de obra, otro coste solo asumible si el volumen de producto es rentable. Sabemos que es una inversión a largo plazo”.

La vida del árbol

Domingo y su socio deberán esperar un lustro para tener una buena cosecha. A partir de ese quinto año comenzarán los años de gran producción del árbol. “El almendro tiene una vida en torno a los 25 años, de los cuales, 15 o 20 serán muy productivos. Durante ese período estimamos que la cosecha rondará los 80.000-100.000 kilos.

En Vilvestre

Productor, comercializador e impulsor del cultivo del almendro, Diego Vacas lleva toda una vida dedicado a este negocio agrícola. Después de años luchando por mantener este tipo de explotación tradicional, ahora ve cómo “empieza levemente a repuntar. Se nota interés por parte de algunos emprendedores, pero sigue siendo muy puntual. Se han dado cuenta tarde, mientras en el resto de España llevan ya años plantando árboles”, explica.

Vacas tiene una plantación de 2.000 almendros y va a poner otros 4.000. “La inversión es el terreno; la plantación es barata, unos cuatro euros por planta”. Además de cultivar, el agricultor compra la producción a los propietarios de la zona y gestiona una planta de descascarado. “Comercializo alrededor de un millón de kilos al año, que vendo por toda España. La almendra no es estacional, es decir no se utiliza solo para el turrón, es un ingrediente básico en pastelería. Además, hay que sumar las nuevas tendencias de consumo en las que este fruto tiene un lugar preferente”.

Vacas espera que se sumen más emprendedores a este modelo agrícola “con la concentración parcelaria de Vilvestre, es posible que otras personas se animen”.

La Diputación de Salamanca y los grupos de desarrollo rural como ADEZOS y ADECOCIR llevan tres años desarrollando una labor de divulgación para dar a conocer las alternativas agrícolas de la zona, aprovechando la tradición productora de estos terrenos. Los frutos secos y en concreto, al almendra podrían convertirse en un modo de recuperación social, económica y medioambiental de estas comarcas.

España

Tal y como indica la Mesa nacional de los Frutos Secos, en España, el almendro sigue teniendo una gran importancia económica: genera un volumen de negocio de más de 1.000 millones de euros; pero también social, pues su cultivo ayuda a mantener la población rural y a conservar el medio ambiente evitando el abandono de fincas en zonas de secano.

En este momento es impensable considerar que en España se puedan obtener las producciones de California donde se superan los 2.000 kilogramos de grano por hectárea. Actualmente aún se cultiva el 86% de la superficie española de almendro en secano y, en muchos casos, con secanos duros donde la lluvia es muy escasa (zonas de Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía). Por lo tanto, en estas extensas zonas, la productividad sigue siendo muy baja y no supera en muchos casos los 100 kilos de grano por hectárea. Además, la mayoría de plantaciones que se han realizado hasta ahora en regadío tampoco obtienen elevadas producciones, principalmente debido a las reducidas dotaciones de riego y a un manejo agronómico deficiente.


Castilla y León

Según los expertos, el cultivo del almendro en Castilla y León es una opción interesante y puede ser una alternativa rentable, aunque su superficie es por el momento muy escasa. En la actualidad, la Comunidad cuenta con una superficie de 2.000 hectáreas que representan un 0,3% del total nacional. En los últimos 5 años se ha producido un aumento de 100 ha anuales.

Variedades tardías

En el cultivo de almendro en España, al aumento del consumo de almendra a nivel mundial se han unido otros factores, como la introducción de nuevas variedades de floración tardía, con menor riesgo de sufrir los efectos de las heladas y la transformación de este cultivo a regadío. De esta manera, los agricultores obtienen una mayor rentabilidad por sus producciones con un coste menor, ya que además hay que tener en cuenta que se trata de un cultivo que se puede mecanizar con facilidad.

Consumo

Unido a las nuevas técnicas de cultivo no hay que olvidar la rentabilidad económica del almendro, apoyada en un aumento del consumo a nivel mundial que crece a un ritmo del 5% anual. Por otro lado, se considera que según la tendencia actual de los mercados, el precio de la almendra se mantendrán durante los próximos años. Este aumento del consumo viene inducido, por una parte, por campañas de marketing de la industria californiana, y por otra, por diferentes estudios avalando el consumo de frutos secos como fuente de salud.

Valor nutricional

Estudios recientes demuestran los beneficios para la salud y nutricionales de los frutos secos en general, y de la almendra en particular, en la dieta humana. La universidad de Harvard ha publicado que “las propiedades de las almendras ayudan a prevenir el cáncer o los infartos”.


‘Almendros vivos’

Almendros Vivos es un proyecto impulsado por la Diputación de Salamanca y los Grupos de Acción Local de este territorio. En concreto la Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Ciudad Rodrigo (ADECOCIR) y la Asociación para el Desarrollo del Oeste Salmantino (ADEZOS).

El programa, que se desarrolla desde hace tres años, se materializa en distintas actividades de dinamización y promoción del cultivo del almendro, como la que está programada para el día 4 de agosto en el municipio de Aldea del Obispo. Mª Ángeles Hernández, técnico de ADECOCIR dará una charla por la tarde sobre el desarrollo del proyecto en la zona. Además, en jornada matinal tendrá lugar un rally fotográfico con el almendro como temática, pero en este caso vinculado a la naturaleza y al patrimonio.

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