Los 103 secretos de Tomasa Sierra

La salmantina hace ya tres años que superó la centuria y, en la actualidad, vive en una residencia para mayores aunque estuvo en su hogar sola hasta la friolera de 96 años. Ella podía con todo, tras una vida de trabajo y dedicación sólo se resiente de las piernas

De izqda. a dcha., Lourdes García, Tomasa Sierra y Jesica Pérez, por detrás, Juan Neftalí. FOTO: DGRATIS Salamanca.
De izqda. a dcha., Lourdes García, Tomasa Sierra y Jesica Pérez, por detrás, Juan Neftalí. FOTO: DGRATIS Salamanca.

Le habían dicho que venía alguien a hacerle unas fotos “o algo así” a la residencia ‘Fidalgo Morales’. Así que, Tomasa Sierra García, llevaba todo el día expectante. Acudió a la cita, tras su merienda, acompañada por Jesica Pérez, terapeuta; y Lourdes García, auxiliar de geriatría. En la recepción, también le esperaba su hijo, Juan Neftalí Hernández Sierra. Cuan actriz o diplomática hizo su entrada bajo la atenta mirada de sus compañeros. Y no es para menos, Tomasa guarda 103 secretos, uno por cada año cumplido.

Apareció en silla de ruedas pero quiso ponerse en pie para recibir a una joven periodista que iba a tomarle unas fotos. Se ayuda de la silla para su comodidad y prevenir dolores o caídas, pero, todos los días, las terapeutas le hacen caminar y ejercitar sus piernas. “Me duelen últimamente”, lamenta.

Tomasa y su hijo esperan que se asiente el buen tiempo para disfrutar juntos del sol

Lo asombroso de Tomasa no es sólo que tenga 103 años sino, también, que no padece absolutamente de nada, de ninguna patología relativa al envejecimiento. “A veces, te responde con otros temas u olvida ciertos momentos”, alude su hijo. Y no es para menos, en su haber tiene muchas vivencias y, llegados a esa edad, se olvidan detalles, aunque la salmantina es capaz de describir a la perfección los años y las penurias que tuvo que soportar durante la Guerra Civil Española.

Tomasa es una caja de sorpresas y con sus ojillos vivaces y vidriosos cuenta que vivió en su casa sola en Salamanca hasta que cumplió los 96 años.

Esta salmantina abrió los ojos por primera vez en la localidad salmantina de Santa María de Sando, un ya lejano 4 de noviembre de 1915, en plena crisis de la Restauración, cuando Alfonso XIII reinaba en España.

Durante toda su vida, trabajó como empleada de hogar “de los ricos”, según comenta, interna en las casas. “Ése sí que era un oficio a jornada completa”, apunta su hijo, quien alaba sobremanera la labor de las personas dedicadas a tal oficio. Le encantaba coser, bordar, tejer… y confeccionaba jerseys y ropa para su familia. “La maestra me dijo una vez, ‘qué pena que te marches con lo bien que lo haces’”, rememora Tomasa, tras su paso por el colegio, donde practicaba la costura.

La salmantina nació en Santa María de Sando en 1915 y a los 15 años se mudó a Salamanca

Con 15 años abandonó el pueblo y vino a la capital del Tormes a seguir ganándose la vida. No obstante, la Guerra Civil la pasó en Madrid, comenta; allí donde permaneció incomunicada totalmente, por las vicisitudes de un país que se encontraba inmerso en uno de los peores conflictos bélicos que recuerdan nuestros mayores.

Tomasa Sierra. FOTO: DGRATIS Salamanca.
Tomasa Sierra. FOTO: DGRATIS Salamanca.

Se casó y tuvo a su hijo Juan Neftalí, jubilado de la Policía Local, vivió en Barcelona… y regresaron a Salamanca. Juan Neftalí cuidó de su madre cuando ella cumplió los 96 años. Y es que Tomasa tuvo una caída que le dejó una lesión y por la que debía ser atendida. Le cogió miedo a eso de salir a la calle y volverse a caer. “Y así fue como la ‘robé’”, bromea su hijo, de 72 años, al referirse que la llevó a su hogar para cuidarla mejor. El 23 de mayo de 2017, con 101, Tomasa ingresó en la Residencia Hermanas Luisa y Nieves Fidalgo Morales. Allí, acude su hijo todas las tardes para verla. Están esperando que el buen tiempo se asiente para que puedan salir a tomar el sol. “Hasta hace nada salíamos pero, ahora, no me atrevo a sacarla con el frío”, confiesa Juan Neftalí. La salmantina, con dos nietas y otras dos biznietas, se ha mantenido siempre activa, “iba a todos los sitios a pie”.

Tomasa, seguramente, guarde más de 103 secretos; quizás, cuando cumpla 104, decida compartir alguno más, como el de su longevidad.

Casi 100 y mucho que contar

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