Toda una vida dedicada a dar voz al pueblo paraguayo

Hace 55 años que el sacerdote salmantino José María Velasco comenzó su misión religiosa en Paraguay, donde motiva e impulsa a la comunidad

José María Velasco, durante la liturgia en la parroquia Virgen del Carmen en Capiatá.
José María Velasco, durante la liturgia en la parroquia Virgen del Carmen en Capiatá.

Dicen que la fe mueve montañas, que no entiende de barreras ni de kilómetros.También dicen que su fruto es el servicio, una dedicación en cuerpo y alma a los demás, que no espera nada a cambio, más que aportar, que sumar. Una labor altruista que puede llevarse a cabo con aquellos que tenemos más cerca; o en la otra parte del mundo, como hace el sacerdote salmantino, José María Velasco, en Paraguay.

A sus 81 años, este misionero reside, desde hace más de veinticinco en Capiatá, una localidad de 200.000 habitantes situada a 20 kilómetros de Asunción. Sin embargo, su estancia en el país latinoamericano es mucho más extensa. Y es que este salmantino sin fronteras ha pasado los últimos cincuenta y cinco años de su vida como responsable de varias comunidades eclesiásticas, tanto en la capital como en la zona centro. “Pasé por la de Virgen del Carmen, Loma Pyta, San Agustín y la Santísima Trinidad, todas ellas de la arquidiócesis de Asunción, y finalmente, en 1994, aterricé en Capiatá”.

José María Velasco, sacerdote misionero en Capiatá.
José María Velasco, sacerdote misionero en Capiatá.

Como en la mayoría de los casos, sus inicios allí no fueron sencillos. “Mi llegada a Paraguay fue complicada, ya que los españolismos chocaban con la cultura natural del pueblo. Traté de descubrir y comprender la historia guaraní. Poco a poco y con la ayuda del Padre Yubero, responsable de la parroquia Virgen del Carmen, así como de los obispos nativos, me fui encontrando puertas abiertas”, recuerda.

En un contexto dictatorial, que perseguía a quién pensara y hablara sobre la libertad y los derechos humanos, José María Velasco emprendió un camino, de la mano de la Iglesia, dedicado al acompañamiento de un pueblo, que había sufrido el totalitarismo durante décadas. “En aquel entonces, apoyábamos a la gente a través de una educación libertadora, ligas agrarias… Laicos y sacerdotes compartían el mismo compromiso”, señala.

Con el paso del tiempo y, después de la transición democrática que vivió el país en el año 1991, la labor del párroco se ha ido adaptando a las nuevas necesidades de sus feligreses. A pesar de que el objetivo continúa siendo el de construir “un Reino, donde la persona sea valorada y pueda manifestarse como imagen de Dios”, tiene muy presente en su día a día la necesidad de “no repetir temarios, liturgias y palabras vacías”, que no les aporten nuevos objetivos.

“Llevo 55 años en Paraguay, más de media vida, y los que queden por llegar”

Actualmente, dedica su tiempo a la formación de laicos en el evangelio. A esta tarea se suma la de organizar las cuarenta y cuatro comunidades que constituyen la parroquia de la Candelaria de Capiatá, de la cual es responsable. A través de la liturgia y del aprendizaje del evangelio, siempre tomando como base los acontecimientos de la vida nacional, ha logrado que los animadores, catequistas, agentes de pastoral y, sobre todo, las personas que padecen alguna enfermedad, expresen sus proyectos y su sentir sin temor.

El sacerdote, junto a dos colaboradores en la emisora comunitaria.
El sacerdote, junto a dos colaboradores en la emisora comunitaria.

Con el objetivo de que las inquietudes y las denuncias del pueblo traspasasen fronteras, el sacerdote decidió probar suerte hace once años con los medios de comunicación y crear una emisora comunitaria y parroquial. “La pusimos en marcha con un grupo muy reducido de aprendices y, con el tiempo, comenzamos a ser la voz de los despojados y maltratados”, asegura. A la radio, que todavía hoy sigue activa, se le ha sumado la publicación de un semanario, en el que se tratan temas religiosos, acompañados de textos sobre la actualidad del país, como la política o la educación.

La labor de este misionero en Paraguay ha conseguido, incluso, que mire la vida con otros ojos. Y es que lejos de entender el concepto de una forma individualista, ahora tiene muy presente su significado universal, después de años conviviendo con las diferentes comunidades. Un trabajo que, por el momento, no tiene previsto abandonar. “Llevo 55 años en Paraguay, más de media vida, y los que queden por llegar”, afirma con el ánimo intacto.

PERFIL

  • Nombre: José María Velasco
  • Ocupación: Sacerdote misionero
  • Tiempo fuera: Veinticinco años
  • Lugar de residencia: Capiatá, Paraguay
  • Habitantes: 224.152
  • Distancia:  9.108 kilómetros
  • Diferencia horaria: Seis horas menos

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