Escolta de tortugas marinas en Costa Rica

La salmantina Bárbara Barrera regenta el Refugio de Vida Silvestre Laguna Urpiano en pro de la conservación de la biodiversidad en la provincia de Limón

Arriba, Bárbara Barrera, en la suelta de tortugas.
Arriba, Bárbara Barrera, en la suelta de tortugas.

Existe un lugar donde el azul baña unas pintorescas playas de arena fina y blanca, donde las palmeras coronan el paisaje virgen y exuberante; delicia del mar Caribe. Un lugar donde los árboles se sumergen en la desembocadura de cursos de agua dulce para formar manglares, cuya misión es proteger este enclave paradisíaco del oleaje. Un lugar, envuelto por altas montañas y sin apenas población, por lo que aún se pueden explorar bosques prehistóricos que, también, pisaron piratas y corsarios. Éstos comerciaban, quizás —más que con oro— con café y bananas típicos del territorio. Habitantes concentrados en zonas portuarias, formando un tejido vibrante que aún se conserva en la provincia de Limón, en Costa Rica.

Bárbara y su pareja, junto a una tortuga marina.
Bárbara y su pareja, junto a una tortuga marina.

La playa de este trocito de cielo sobre la tierra es casi el único lugar en el mundo donde las tortugas baula o laúd, en peligro de extinción, anidan. En los últimos 40 años, los piratas continúan saqueando sus huevos y la concentración de furtivos es tan elevada que toda protección es poca. Por este motivo, la salmantina Bárbara Barrera no se lo pensó dos veces y, desde hace ocho años, estas tortugas marinas tienen una guardaespaldas más. “Estudié biología y, en 2010, ofertaban prácticas para protegerlas y, aunque fuera el destino más lejano, no lo dudé. Después, tuve la posibilidad de trabajar en un proyecto contiguo a cambio de alojamiento y un pequeño salario”, confiesa la salmantina, quien asegura que “es muy sacrificado y vocacional”. En el 2012, “en España, las cosas estaban peor” y, “para un biólogo de campo, había pocas opciones”. Así que se enamoró del país, de las tortugas, del modo de vida y de su pareja.

Bárbara se formó en otros proyectos de tortugas entre Costa Rica y Panamá. Maduró la idea que llevaba mascullando desde hacía mucho tiempo y se animó, junto con su pareja y padre de su retoño, para empezar una nueva aventura conservacionista. En la actualidad, regenta el Refugio de Vida Silvestre Laguna Urpiano. Bárbara y Johnny se encargan de proteger la última playa (Matina) que quedaba en la zona del Caribe costarricense por ser vigilada. “Fue muy duro al principio. Aquí, no había nada, teníamos poco apoyo, pocos fondos. Llamamos a muchas puertas y conseguimos la ayuda de una fundación inglesa que nos avala, sobre todo, en el proyecto con tortugas; aunque, también, tenemos 50 hectáreas de bosque que protegemos de la deforestación y la caza furtiva. Vivimos alejados de todo, casi como en una isla, entre la playa y los canales de tortugas, que recorren todo el Caribe de Costa Rica paralelamente al mar, en un trocito de paraíso. Aquí, vivimos rodeados de plantas y animales salvajes, sin agua ni electricidad, sin coche pero con lancha y, si quieres cobertura, o escalas a algún sitio o vas al pueblo más cercano para usar Internet —que supone 15 minutos en lancha más otros 40 en coche—”, describe.

En una suelta de tortugas.
En una suelta de tortugas.

La misión de esta escolta salmantina es patrullar todas las noches, recorrerse cuatro kilómetros de playa para “recoger huevos, llevarlos al vivero, enterrarlos haciendo agujeros manualmente —igual que lo haría una tortuga—, cubrirlos y vigilarlos durante los dosmeses que tardan en eclosionar”. “Después, cuando salen las tortuguitas, las recogemos y las soltamos en la playa para que vayan al mar de la forma más natural posible”.

Ésta es la forma en que la salmantina devuelve al planeta algo que la especie humana le ha robado hace tiempo. En lagunaurpiano.org podemos seguir su andadura e, incluso, contactarles para ofrecerles asistencia como voluntarios. “Unas vacaciones en favor del planeta, donde se puede descansar, ver monos, aves, reptiles y tomar el sol”. Sin embargo, Bárbara insiste en que “no hace falta estar en un paraíso terrenal para ayudar, “todos los gestos cuentan y la conservación y la ecología empiezan en casa”.

Concienciada con las causas solidarias, Bárbara aconseja echar un vistazo a teaming.net.

Bábara Barrera.
Bábara Barrera.

PERFIL

  • Nombre: Bárbara Barrera Vilarmau
  • Ocupación: Bióloga conservacionista
  • Tiempo fuera: Ocho años
  • Lugar de residencia: Refugio de Vida Silvestre Laguna Urpiano , Matina, Limón, Costa Rica
  • Habitantes: 37.721
  • Distancia: 8.223’31 kilómetros
  • Diferencia horaria: Siete horas menos

 

Una salmantina en el país del Himalaya

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