Educar para el futuro en tierras venezolanas

La religiosa María Teresa López Gago ha dedicado los últimos cincuenta siete años de su vida a formar a los niños y adolescentes más desfavorecidos del país sudamericano

Mª Teresa López Gago y otra religiosa teresiana visitan a una familia del colegio en su humilde hogar.
Mª Teresa López Gago y otra religiosa teresiana visitan a una familia del colegio en su humilde hogar.

Desde la comodidad del que llaman el “primer mundo” cuesta comprender que, en otro continente, cada mañana, un niño se quita sus únicos zapatos para andar los kilómetros que separan su humilde casa del colegio. También cuesta creer que ese mismo niño, al igual que tantos otros, no ha desayunado antes de emprender la larga caminata, ni cuenta con el material escolar necesario para comenzar la lección del día. Y es que, desde la distancia, hay ciertas vivencias que parecen inverosímiles. Sin embargo, la religiosa Mª Teresa López Gago sabe que todo esto es muy real porque es lo que lleva viendo más de media vida al otro lado del charco.

Con raíces en Ahigal de los Aceiteros, un pequeño municipio salmantino, situado junto a las arribes del Águeda, esta misionera de la Compañía de Santa Teresa de Jesús ha dedicado los últimos cincuenta y siete años a ofrecer un halo de esperanza a los niños venezolanos con menos recursos. “Llegué a este país en el 1962, cuando apenas había superado la veintena y, excepto cortos paréntesis, uno en Ciudad Rodrigo y otro en Roma, siempre he vivido en esta tierra, en diferentes lugares, donde las Teresianas tenemos centros escolares”, recuerda.

Los estudiantes del Colegio ‘Campo Mata’ uniformados.
Los estudiantes del Colegio ‘Campo Mata’ uniformados.

Y, desde entonces, nunca se ha planteado abandonar una labor que ha cambiado el futuro de muchos pequeños. “Actualmente, resido en el campo, en el Colegio ‘Fe y Alegría Campo Mata’, colaborando en la formación de casi mil alumnos, todos ellos niños y adolescentes campesinos e indígenas.” Esta institución católica, situada a unos 500 kilómetros de Caracas y a 60 de Cantaura, la población más cercana, constituye una oportunidad para que los jóvenes se escolaricen y empiecen a sentar las bases de su futuro en un país que está viviendo uno de sus momentos más difíciles. “Si nuestra escuela no existiera, no podrían estudiar, no tendrían medios para superarse”, comenta haciendo referencia a los escasos medios económicos con los que cuentan sus progenitores.

Una situación de necesidad en la que se ha volcado en cuerpo y alma: “En estos años he tenido el privilegio de servir a los jóvenes siendo directora del colegio; pero actualmente, por mi edad, mi misión es más suave; de menos responsabilidad: sigo trabajando en la biblioteca escolar, como maestra-bibliotecaria y, además, les doy clases individuales a los alumnos que tienen dificultades, sobre todo, para aprender a leer. También les doy lápices y cuadernos, cuando tengo…”, explica.

“Si nuestra escuela no existiera, no podrían estudiar, no tendrían medios para superarse”

Y es que estos materiales, que en muchos países son un producto asequible, en Venezuela toman un cariz muy diferente. La crisis socio-económica sumada a la gran inflación, ha encarecido el precio de bienes de primera necesidad. “La situación de las familias se viene deteriorando, día a día, desde hace 20 años. La Venezuela próspera, que yo conocí cuando llegué, ha ido desapareciendo y, la actual, está tocando fondo en todos los sentidos”, asegura antes de detallar las dificultades a las que se enfrentan de forma cotidiana: “En el campo hay una gran escasez de alimentos y, los que hay, son carísimos; lo mismo sucede con las medicinas. Además, la luz eléctrica no llega a los hogares de nuestros estudiantes”. Todo ello agravado por la falta de hospitales y de transportes, así como por la inseguridad y violencia que les rodea. A pesar de la difícil situación, Mª Teresa nunca ha tirado la toalla.

PERFIL

  • Nombre: Mª Teresa López Gago
  • Ocupación: Religiosa Teresiana
  • Tiempo fuera: Cincuenta y siete años
  • Lugar de residencia: Campo Mata (Cantaura)
  • Habitantes: 89.552
  • Distancia: 6.839 kilómetros
  • Diferencia horaria: Seis horas menos

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