Cuando un contrabajo pone la banda sonora a la vida

La salmantina Adriana Gutiérrez se mudó hace más de dos años a La Haya, ciudad en la que continúa consolidando su carrera en la música

Adriana Gutiérrez, tocando su contrabajo en el Royal Conservatorium de La Haya.
Adriana Gutiérrez, tocando su contrabajo en el Royal Conservatorium de La Haya.

Dicen que los músicos son espíritus libres, que no entienden la vida a ras del suelo, ni mucho menos, limitados por unas fronteras. El mundo entero es su hogar. Se mueven impulsados por las melodías y viajan sin temor a la nostalgia, acompañados únicamente de su instrumento. Una experiencia que la contrabajista Adriana Guitiérrez, a sus veinticinco años, ya ha vivido en varias ocasiones. Países como Austria, Alemania o Reino Unido han sido testigos de ello. Pero, para comprender su historia, empecemos por el principio.

Adriana Gutiérrez, en el concierto de apertura del Festival Mahler con la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.
Adriana Gutiérrez, en el concierto de apertura del Festival Mahler con la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.

Atraída por la música desde muy pequeña, esta salmantina soñaba con ser pianista cuando dio sus primeros pasos a los seis años en la Escuela Gombau de la ciudad. Pero la vida, como una buena canción, la ha llevado por un camino que nunca se hubiera imaginado. Y es que en septiembre de 2016, dejó su tierra natal para cursar un Máster en Interpretación Clásica en el Royal Conservatorium de La Haya, donde actualmente trabaja como profesora asistente.

Sin embargo, su periplo por el mundo comenzó mucho antes, cuando con veinte años realizó su primer Erasmus en Londres. “En el Conservatorio de Música de Salamanca me dijeron que tenía solo un 1% de posibilidades de irme a estudiar a Londres, ya que no tenían un convenio con la universidad privada de allí”. Pero, una vez más, su pasión volvió a llevarla por el camino más inesperado y la aceptaron. “Durante el tiempo que pasé en Reino Unido, tuve contacto con el mundo de la música internacional y en ese momento decidí que quería estudiar mi máster fuera de España”, comenta. Una decisión que tomó en firme cuando al final de su etapa universitaria conoció al que fue su profesor en el conservatorio de la ciudad holandesa. “Él ha decidido que ahora yo sea su asistente, es una persona muy cálida y me ha intentado ayudar desde el primer momento”, a lo que añade que el cliché de que las personas del norte de Europa son más frías en el trato personal es completamente falso.

Adriana compatibiliza esta labor con las clases de música que imparte en un colegio internacional. “Es increíble trabajar con niños, sobre todo cuando te das cuenta de que eres capaz de motivarles y de sacarles esa semillita que crece poco a poco.”

Adriana, en la playa de Scheveninger de La Haya.
Adriana, en la playa de Scheveninger de La Haya.

Su trayectoria como contrabajista también le ha otorgado el privilegio de colaborar con algunos de los intérpretes y directores más famosos del mundo, como Antonio Pappano o Bernard Haitink. “Para mí está siendo una gran experiencia, ya que estoy conociendo a mucha gente, sus perspectivas de la música, sus visiones… No es todo blanco o negro. También me está brindando la oportunidad de viajar, de estar cada día en una ciudad y de tocar en algunos de los auditorios más importantes de toda Europa”, sostiene.

Al margen de su carrera profesional, Adriana también ha podido disfrutar de los Países Bajos. “De lado a lado, Holanda es muy pequeña, se puede cruzar en tres horas y media. Mi medio de transporte es la bicicleta, como el de casi todo el mundo, ya que la mayor parte del territorio está conectado por medio de carriles bici, por lo que puedes ir de ciudad en ciudad de una forma muy cómoda.” Una facilidad en las comunicaciones que le ha permitido visitar Delft o Róterdam. “También he ido a Amsterdam el Día del Rey”, una fiesta nacional que se celebra cada 27 de abril, y en la que miles de personas abarrotan las calles vestidas de color naranja.

En cuanto a su futuro, la salmantina lo tiene claro. “Quiero encontrar un trabajo en la música, ya que es por lo que he estado luchando todos estos años. Eso sí, con una situación económica con la que pueda vivir, no sobrevivir”, explica. Al fin y al cabo, solo quiere continuar dedicándose a su verdadera pasión, esa que le ha ayudado a transmitir sus sentimientos y a percibir el mundo con otros ojos.

PERFIL

  • Nombre: Adriana Gutiérrez Saldaña
  • Ocupación: Contrabajista
  • Tiempo fuera: Dos años y ocho meses
  • Lugar de residencia: La Haya, Países Bajos
  • Habitantes: 504.260
  • Distancia:  1.730’6 kilómetros
  • Diferencia horaria: La misma

“Ya no soy la misma persona que salió de Salamanca”

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