8.9 C
Salamanca
sábado, marzo 6, 2021

Se ha perdido un cohete

Lo más leído

Ocho minutos. Apenas ocho minutos tardó en irse al carajo el primer satélite español de observación terrestre, el que era uno de los hitos de la industria aeroespacial española. Sucedió en la madrugada del pasado martes, cuando tras despegar de la base situada en la Guayana Francesa, aquella nave que subía y subía se desvió de su trayectoria y se perdió con destino, tal vez, al limbo de los cohetes. Para mí que fue cosa de alguna rotonda estratosférica mal señalizada, porque siempre he estado convencido de que las rotondas son el demonio.

Así que tachamos una casilla más en el bingo de las desgracias que está siendo este año 2020. Esta vez “catástrofe aeroespacial”. Y digo bien catástrofe, porque se han ido por la taza del wáter una inversión de 200 millones de euros que había costado el proyecto del satélite Ingenio, liderado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Mi colega Pedro se ha quedado sin su carísimo juguetito. Escribo esto a la espera de las explicaciones detalladas de la catástrofe, pero parece que en este caso se van a dar dos atenuantes muy efectivas en la cultura tan española de las excusas cuando algo sale mal. Una, que también se ha perdido el satélite italiano que también se ponía en órbita (mal de muchos…) y la otra, la excusa definitiva, es que el cohete que se desvió es francés (la culpa es del otro).

Aquí abajo, las luces de colores ya brillan en las calles y las estanterías de los supermercados ya lucen atestadas de turrones, mazapanes y todo tipo de dulces de la época. Quedan casi 40 días, pero todo apunta a que la Navidad está cerca. Al menos cerca de los modestamente ilusionados bolsillos de algunas superficies comerciales. A mí ese optimismo no me llega, qué quieren que les diga.

Quizás sea porque mi portada de la Catedral da a al Norte y, por tanto, es más sombría. Y algo de eso se me debe de estar pegando al ánimo, que este otoño no lo estoy llevando bien. Con el Parlamento de Estatuas cerrado a cal y canto desde hace meses —somos población de riesgo, así en líneas generales— mi vida social se reduce a encuentros clandestinos con los colegas para contrastar nuestro estado de ánimo y comprobar que, aunque físicamente seamos inmunes al COVID, la falta de turistas por la calle y de acierto de nuestros mandamases está minando nuestro optimismo.

Fíjense ustedes lo tocado que estoy que esta semana he estado siguiendo con interés la que parecía la gran noticia de la aeronáutica mundial de este mes, la colaboración de la NASA con la empresa privada en el lanzamiento de los cuatro astronautas que han subido a la Estación Espacial en el cohete de SpaceX, la compañía de Elon Musk. Y cuando les veía entrando en la nave y saludando al personal que se quedaba en Tierra, imaginaba que estaban felices huyendo de todo esta marrón mundial. “Que os den”, creí leer en los labios de uno de ellos, mientras dibujaba una sonrisa maliciosa.

Pues sí que nos pueden dar, porque si tenemos un cohete perdido por ahí arriba y seguimos estando en 2020, no descarten que un día de estos el artefacto se precipite sobre nuestras cabezas. Y seguiríamos para bingo.

astroimper@telefonica.net
TW e Instagram: @astroimper

Más Noticias

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Últimas noticias

Uso de cookies

De conformidad, tras la entrada en vigor de la Ley 9/2014 General de Telecomunicaciones y su afectación en el artículo 22 de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, la presente Página Web recaba cookies de navegación -pequeños archivos que contienen una serie de caracteres que se envían a su explorador desde el servidor de un sitio web-, propias y de terceros, con la finalidad de recabar información de entrada o identificación de usuarios; reproducción y carga de formularios y/o plug-in de contenido; publicitarias; estadísticas; entre otras.

ACEPTAR
Aviso de cookies