Publicidad y gravedad

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Que resulta que los astronautas vamos a grabar anuncios en el espacio. Que mis colegas de la NASA se van a encargar de hacer un trabajito para una marca de cosméticos. Ay, mi madre. ¿Qué diría mi adorado Yuri Gagarin si levantara su noble cabeza soviética?

Bien. Ahora que ya han mordido el anzuelo y esto les empieza a interesar, les cuento. Tengo una honda preocupación. Yo me creía un hombre de ciencia, el símbolo de los pioneros que salieron de la atmósfera para averiguar qué hay más allá, y esta semana leo en sputniknews.com que los astronautas de la agencia espacial estadounidense van a dedicarse en una próxima misión a filmar los productos de Estée Lauder en la microgravedad de la Estación Espacial Internacional. ¿Pero esto qué es? Si al menos inauguraran un tanque internacional de gel hidroalcohólico, pues bueno, eso tendría un pase, porque es un producto de uso y abuso generalizado y por el espacio exterior circula hoy día mucho astronauta con necesidades higiénicas. Aunque para ello tuvieran que subir Aguado y Villacis en una nave Soyuz, que esos no se pierden una inauguración.

Pero no. Van a tomar imágenes y grabar videos del Advanced Night Repair, un nuevo producto de la marca. Ellos no saldrán en las imágenes, menos mal, pero esta historia de los cosméticos es la prueba definitiva de que la investigación espacial ya no es lo que era. Se ve que los programas espaciales están caninos de presupuesto público y hay que financiar aquello con pasta del sector privado, el que sea.

Si ya se anuncian para, como quien dice, pasado mañana los vuelos turísticos al espacio, ahora ha llegado el momento de que nosotros también nos entreguemos a la publicidad. Como Iniesta con los polos Kalise y las pastillas de detergente, o Coronado con el Activia y las apuestas deportivas. “Una economía espacial comercial sólida respaldará los intereses nacionales”, dice Phil McAlister, director de desarrollo de vuelos espaciales comerciales de la NASA. Y así justifica que los colegas estén dedicando un 5% de su tiempo en órbita a actividades comerciales y de publicidad. Nos vendemos a la pasta. Esto ya no es lo que era.

Espero que el señor deán no tenga la costumbre de leer sputniknews.com. Los astronautas de arriba empiezan con un reparador facial y yo me veo dentro de cinco años protagonizando una prueba de resistencia de condones, o algo peor. Mira que el dinero es muy tentador. Y aquí en la Catedral hay mucha faena que hacer. Como restaurar el suelo del atrio, por ejemplo, para no tener que andar cortando la hierba como por fin están haciendo estos días. Cierto es que aquí en la portada de Ramos tenemos un equipo con mucho potencial y sin duda tendríamos mucho gancho publicitario. Pero no voy a seguir por ahí para no dar ideas al Cabildo.

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