Vicente del Bosque y del Liceo

El exseleccionador nacional, Vicente del Bosque.
El exseleccionador nacional, Vicente del Bosque.

Vicente del Bosque se ha incorporado al selecto círculo del estatuario salmantino. Con la temporada apenas iniciada, el fichaje del laureado futbolista y entrenador ha sido la bomba de las transacciones en el mercado de otoño de las esculturas. Viene a ocupar un hueco libre en el mapa de reconocimientos del centro de la ciudad presidiendo la plaza del Liceo, ahí es nada. Además de apreciar las novedades de la ropa de temporada en el escaparate de enfrente y de hacerse socio de Unicef, en ese singular emplazamiento tendrá espacio para desarrollar su visión de juego y cuenta con líneas de pase, en corto hasta la vecina escultura ‘Pan y Cultura’ y más en profundidad, calle Brocense arriba, podría alcanzar con un buen derechazo la posición de Carmina Martín Gaite en la Plaza de los Bandos. Hacia atrás, de un buen taconazo es capaz de colocar el esférico a los pies de los medallones de la Plaza Mayor. No es moco de pavo el toque que conserva don Vicente.

Probablemente el autor ha querido subrayar la sencillez del personaje instalando la figura en bronce a pie de suelo, sin pedestal

Nuestro laureado campeón del mundo, recreado por Fernando Mayoral, pasa a la posteridad con un gesto sereno, pidiendo calma, transmitiendo ni más ni menos que lo que siempre derrochó en su personalidad. Como diciendo “¿Dónde vais tan deprisa, que llegaréis igual caminado más tranquilamente y admirando el paisaje? Probablemente el autor ha querido subrayar la sencillez del personaje instalando la figura en bronce a pie de suelo, sin pedestal alguno que la ensalce. Sus cerca de dos metros de altura ya le dan una presencia imponente, aunque todos sabemos que el fútbol es un deporte de contacto, las formas a veces no son las más exquisitas y, teniendo en cuenta el carácter comercial de la zona y la proliferación de vehículos de carga y descarga que se mueven por allí cada mañana, la escultura corre serio peligro de ser derribada en cualquier accidente imprudente. Si tal caso sucediera, poco se está subrayando el detalle de que en la plaza del Liceo no hay VAR que delate la infracción, ni tampoco hay bar donde apaciguar la taquicardia del susto con un chato de vino y un pincho de tortilla.

Te va a ver mucha gente, Vicente, tal vez los nietos de la gente que te cruzabas cuando ibas a venías al instituto desde tu casa de Garrido. Entre estatuas que somos, te doy la bienvenida, compañero. Ya eres eterno.
astroimper@telefonica.net

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