Resistan, que ya nos queda poco

Visto el panorama el otro día en el inicio del curso parlamentario e intuyendo un poco lo que viene, no puedo garantizarles la felicidad

Apenas tres días y cuando llegue el lunes todo habrá parecido un sueño.
Apenas tres días y cuando llegue el lunes todo habrá parecido un sueño.

Tengan paciencia. Un poco más y todo habrá terminado. Apenas tres días y cuando llegue el lunes todo habrá parecido un sueño. Como en Los Serrano, pero un poco más cargante y pesado, tirando a pesadilla. Después volverá a ser primavera con sol y flores, aunque tampoco les puedo garantizar la felicidad. Se habrá terminado la segunda campaña electoral casi consecutiva pero, visto el panorama el otro día en el inicio del curso parlamentario e intuyendo un poco lo que viene, no puedo garantizarles la felicidad eterna. Eso vayan a buscarlo en la siguiente ventanilla.

Las estatuas y figurillas de Salamanca llevamos muchos años siendo testigos de tantas promesas firmes y enérgicas, que siempre termina llevándose el viento al igual que un folleto propagandístico vuela al viento que sopla en el Teso de la Feria en un día de otoño gris. Este contraste entre lo permanente y lo efímero, la dicotomía que plantea el duelo entre lo estable y lo fugaz, ente el pájaro en mano y el ciento volando, suele ser un tema de debate muy habitual en nuestras timbas de naipes que montamos de madrugada, el toro, la liebre, el demonio devorahelados y el que suscribe. A veces recibimos la visita clandestina de amigos cercanos como el Padre Cámara, el maestro Salinas e incluso Cristóbal Colón, gente por lo general sufrida que sobrelleva como puede la soledad en sus pedestales y nos tiene bastante envidia a la camarilla de la Catedral. El otro día, uno de estos vecinos, cuya identidad no revelaré –ya saben ustedes que me gusta ser discreto- quiso sonsacarnos nuestras preferencias políticas ahora que estamos sumidos en continuas fiestas de la democracia. Aunque allí se dijeron muchas cosas, yo no solté prenda: nunca sabes qué amigo te va a traicionar en cuento cambie el viento. Y creo que hice bien, porque estos días me está doliendo un poco el brazo reparado y eso apunta a cambios en la Casa Grande.

En resumen, que no me hagan mucho caso. Elegir alcalde, presidente de la Junta, parlamentarios en Bruselas, no es cosa menor. Tómenselo en serio, no salgan mañana por la noche y reflexionen con cabeza, que como no me voten bien el domingo me van a oír la semana que viene. ¿Y qué es votar bien? Pues hacerlo en conciencia y no hacer ni caso a lo que se dice en la campaña.

astroimper@telefonica.net

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