Que no son plagios, que son homenajes

Que después se olvide citar al autor real es una nimiedad que se arregla con un tuit de disculpa sentida

Bienvenido Mena, ex Director general de Innovación y Formación del Profesorado.
Bienvenido Mena, ex Director general de Innovación y Formación del Profesorado.

Este es el artículo sexcentésimo primero que publico en DGratis, si no me fallan las cuentas y si ése es realmente el número ordinal que corresponde al artículo 601, porque he tenido que consultar la chuleta al estilo de los malos estudiantes. Como digo, he doblado el cabo de Hornos de los 600 textos en esta casa y creo que ya estoy en disposición de repetirme y autoplagiarme sin ningún tipo de pudor. Que a nadie le extrañe si se diera el caso, porque uno ya va teniendo una edad y las exigencias de mi profesión como explorador espacial, aunque en excedencia, funden muchas neuronas.

Llegado el caso de que alguno de ustedes advierta, por ejemplo, que determinada historia que les cuento o, en un caso extremo, uno o dos párrafos completos ya me los leyeron en, por ejemplo, el otoño de 2006, les pido que hagan como que no se han dado cuenta y sigan disfrutando de la amena lectura que les proporciono habitualmente. Pudiera ser, igualmente, que reconocieran en mis líneas algo que un día escribió otro articulista, línea a línea, párrafo a párrafo. Tampoco se alteren. Esas cosas pasan. Le sucedió a Bienvenido Mena, buen delegado de la Junta y tan prometedor como frustrado director general de Innovación Educativa de la Junta. El socialista salmantino Fernando Pablos le montó un pollo la semana pasada al destapar que Mena plagió enterito en el año 2000 el artículo de unos investigadores sevillanos. Pocos días antes, fue el presidente del Senado, Manuel Cruz, quien fue puesto en el disparadero por fusilar en un manual de su firma a hasta nueve autores. Venga, señoras y señores, déjense de tonterías. Que llevamos toda la vida copiando reinterpretando, refundiendo, versionando creaciones ajenas. A ver si nos vamos enterando: lo de Bienvenido, lo de Manuel, lo del presidente Pedro Sánchez no son plagios, esa palabra que algunos espíritus puros de la política pronuncian ahora con voz engolada y arrastrando pomposamente las sílabas. Sepan que copiar las ideas, las propuestas y hasta las conclusiones de otro no es sino un homenaje a la creación ajena, contribuyendo a difundir su obra. Que después se olvide citar al autor real es una nimiedad que se arregla con un tuit de disculpa sentida, y aquí paz y después plagio, digo gloria.

astroimper@telefonica.net

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