San Juan de León vs. Fray Luis de la Cruz

A Sánchez le ha salido el tiro por la culata. Tal vez si se pasara más a menudo por Salamanca, podría aclararse un poco

Fotografía del monumento a Fray Luis de León en el Patio de las Escuelas de Salamanca.
Fotografía del monumento a Fray Luis de León en el Patio de las Escuelas de Salamanca.

Todo era armonía en el estatuario salmantino hasta que Pedro Sánchez publicó su libro. Creo que podría ser una forma adecuada de plantear la crisis que desde el miércoles ha estallado entre nuestra hasta ahora bien avenida familia por culpa del presidente del Gobierno, de la machaca que escribió realmente el libro o de los ‘duendes de la linotipia’. Yo qué sé. Cuando escribo esto, los responsables del desaguisado aún no han comparecido para dar explicaciones, pero lo cierto es que Fray Luis de León y San Juan de la Cruz llevan dos días oficialmente enemistados.

Nadie lo ha visto realmente, pero cuentan las malas lenguas que, tras hacerse pública la errónea atribución del “Decíamos ayer…” al personaje equivocado, Fray Luis se bajó del pedestal y, rojo de ira y puño en alto, se encaminó hacia Santo Domingo en busca de San Juan dando ostentosos gritos. “Me comí cuatro años y medio en el trullo para que ese felón se apropie de mi frase. Voy a darte una lección, Fray Juan de San Matías”, cuentan que gritaba el agustino en alusión al nombre que ostentaba el fraile carmelita. Se habría producido la tragedia si Francisco de Vitoria no hubiera placado al estilo rugby al iracundo Fray Luis a su paso por San Esteban. Y es que la cosa no venía bien. No parece muy presentable que un presidente del Gobierno publique un libro contando sus batallitas en pleno ejercicio del cargo. Resulta difícil no pensar que está utilizando el pedestal que le otorga el puesto para hacer un ejercicio de autobombo, y además con unas elecciones a la vista. Ya puestos, es importante recordar que el libro de Pedro Sánchez no lo ha escrito él de su puño y letra, sino reúne las reflexiones relatadas por el presidente a Irene Lozano, exdiputada de UPyD y del PSOE y actual secretaria de Estado de la España Global. Ya sabemos ahora para qué sirve este sucedáneo del antiguo Comisionado para la Marca España: para acompañar al presidente en los viajes por el mundo y escribir al dictado sus memorias.

A Sánchez le ha salido el tiro por la culata. Tal vez si se pasara más a menudo por Salamanca, podría aclararse un poco sobre nuestras figuras históricas y se habría evitado este ridículo monumental.

astroimper@telefonica.net

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