‘Estatua’ es femenino

El estatuario de la ciudad refleja que Salamanca ha vivido una historia machista, de hombres homenajeadores y homenajeados

Monumento a Carmen Martín Gaite en la plaza de los Bandos.
Monumento a Carmen Martín Gaite en la plaza de los Bandos.

Me despertaron las primeras voces en la plaza de Anaya y no los primeros rayos de sol, que quedaría más poético pero también mucho más falso, porque mi fachada de la Catedral es la más sombría. Era una de las mañanas de este invierno cuando los gritos de algún desalmado me hicieron abrir un ojo y luego el otro. Y fue entonces cuando reparé en que alguien me había dejado una nota entre los recovecos de mi talla. “Gagarin –decía–, a ver si un día hablas de nosotras. Que si no lo haces tú, a ver quién si no”. Reconocí aquella letra al instante. Era la de Carmina Martín Gaite. Y aquel estilo tan directo y cercano. Rápidamente comprendí el mensaje. Es el mismo llamamiento que podrían haberme dirigido La Celestina, Santa Teresa de Jesús o Santa Bonifacia, las únicas mujeres con nombre propio, reales o ficticias, de toda la historia de Salamanca a las que se ha dedicado una estatua en la capital. Son pocas, muy pocas, y hoy, día 8 de Marzo, es el momento de subrayarlo y lamentarlo.

Quienes tomaron las decisiones en los más de 20 siglos de historia de Salamanca, todos ellos hombres, no supieron apreciar ni reconocer a las muchas mujeres que protagonizaron el desarrollo de la ciudad, o al menos, no quisieron dedicarles una escultura con la que si homenajearon, en cambio, a varones con menos relieve y que dejaron escasa huella. Personajes de la talla de Luisa de Medrano, Beatriz Galindo, María la Brava o la propia Isabel la Católica no han merecido un pedestal en Salamanca. Algunas salvan el tipo como medallones en la Plaza, como la propia Isabel de Castilla, y la reina Sofía, reducida al papel de consorte del emérito Juan Carlos. Y no es ni medio justa esta falta de consideración.

Otras mujeres anónimas merecieron en tiempos más recientes un huequito en el estatuario como simples alegorías. Es el caso de la figura de mujer de la Alamedilla o el desnudo femenino de la plaza del Conejal. Añadamos aquí la escultura a las turroneras albercanas, y poco más. El estatuario de la ciudad refleja que Salamanca ha vivido una historia machista, en la que fueron los hombres homenajeadores y homenajeados. Es tiempo de que demos una vuelta a todo esto y que atendamos al detalle de que la palabra ‘estatua’ es femenino.

astroimper@telefonica.net

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