De las elecciones a los aviones

Ya podría Pepe con toda esa pasta comprarnos un gobierno estable para que nos dejemos de tanta pérdida de tiempo

Los cinco candidatos principales a las elecciones del 10-N, en el debate electoral celebrado el pasado lunes.
Los cinco candidatos principales a las elecciones del 10-N, en el debate electoral celebrado el pasado lunes.

No sé si será por el cambio de hora que antecede a la llegada de este mes o por qué, pero tengo atravesado el mes de noviembre. Después del numerito que me monta El Mariquelo en la azotea —un saludo, Ángel, y mucha salud para que nos veamos el próximo año— todo este mes sin fechas en rojo se me hace muy largo, larguísimo. Y las tardes tan cortas. Y las hojas que se caen y el frío que viene. Y este año, la precampaña, la campaña y la poscampaña. Maldita sea, que se me está agotando el buen humor. No es que no se me acerquen turistas a hacerse selfis… ¡Es que ni siquiera vienen políticos populistas!

Es un alivio que el paripé electoral haya sido está vez tan breve. En la comisión permanente del Parlamento de Estatuas apenas sacamos ya el tema político: preferimos hacer porras sobre cuál de nosotros sufrirá la próxima pintada. Al día siguiente del debate a cinco del lunes sí que hubo algún corrillo en el que se comentaba, cómo no, la escenita del adoquín de Albert Rivera, la “mamada” de Pablo Iglesias y el proletario ‘look’ de conductor de autobús que lucía el líder de Unidas Podemos, a quien ya les han ofrecido empleo en Salamanca de Transportes, a juicio de los memes que han circulado por las redes desde el lunes.

Y para más inri, en este mes tan desapacible y falto de alicientes, los que vivimos del aire y el espacio hemos sufrido una deserción que aún no sé cómo calificar. Pepe Hidalgo ha vendido sus aviones a cambio de un pastón descomunal. Leo que, según parece, su intención es ahora jugar con trenes metiéndose en el negocio de la alta velocidad española de la mano de Talgo. Yo, qué quieren que les diga, soy un referente del turismo local pero no tengo ni idea de negocios. Entiendo que ser el tipo más rico de todos los castellanos y leoneses, según el último número de la revista “Forbes”, tiene que responder al manejo de cierto criterio en la gestión de empresas. A mí me suena a pelotazo mayúsculo y me recuerda lo pobres que somos el resto de mortales. Ya podría Pepe con toda esa pasta comprarnos un gobierno estable para que nos dejemos de tanta pérdida de tiempo. Uno que sepa hacer funcionar las cosas y ser discreto. Igual pido mucho, ¿no?

astroimper@telefonica.net

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