Credibilidad a la venta

La joven Greta Thunberg ha podido acaparar todos los focos sin verse eclipsada por mi presencia

Greta Thunberg participa en el movimiento internacional Fridays for Future.
Greta Thunberg participa en el movimiento internacional Fridays for Future.

He recibido esta semana numerosos mensajes de amigos y conocidos extrañados de no verme esta semana en Madrid asomando en alguna foto de los actos de la Cumbre del Clima. A ver, lo cierto es que no he ido, pero no porque no me hayan invitado. Voy a tener que contar la historia. Hará como unos tres meses me llegó una carta con membrete oficial de la ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, solicitando mi presencia en alguno de los paneles de debate de la cumbre. Podía elegir el que yo quisiera; mi sola presencia en Santiago aportaría el lustre y el prestigio que la reunión requería. Luego se montó el follón contra Piñera y el traslado de la Cumbre de la ONU a Madrid por razones de seguridad, al tiempo que volaba mi amable negativa a aquella considerada invitación. En el Cabildo no iban a permitir que los turistas del puente de la “Consticulada” se encontrasen un hueco sospechoso al presentarse en la portada de Ramos. De haber sabido antes que el encuentro se celebraría en Madrid, habría podido negociar una escapadita entre semana, pero se me hizo saber que “no es no”, parafraseando a Pedro Sánchez, y ya no había vuelta de hoja. Total, que mejor así, porque la joven Greta Thunberg ha podido acaparar todos los focos sin verse eclipsada por mi presencia. Y también Javier Bardem, Alejandro Sanz, Richard Gere, Harrison Ford, Al Gore… famosos que han encontrado su hueco para ofrecer a de la gente su aldabonazo particular en las conciencias ecologistas del personal. Resulta curioso cómo cualquier mensaje apocalíptico de un famoso atrae mucho más la atención de la gente que una declaración rigurosa y científicamente documentada de un experto desconocido. Este efecto de transferencia automática de fama a credibilidad lo conocen bien los profesionales de la publicidad, que por inverosímil que parezca, han llevado al futbolista Andrés Iniesta a anunciar un detergente. Que ya tiene bemoles.

En mi caso, aún no ha llegado la oferta comercial que derribe mis prejuicios para convertirme en hombre anuncio. El futuro del planeta podría haber sido la causa adecuada, pero al parecer por lo que se está viendo estos días hay demasiada competencia.

astroimper@telefonica.net

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