La ‘conspiranoia’ sobre el virus

Para las cosas de la ciencia se echa de menos algo más de rigor en las conversaciones de calle

La alarma por el coronavirus ha extendido el uso de mascarillas.
La alarma por el coronavirus ha extendido el uso de mascarillas.

Tenemos debate abierto en la Portada de Ramos de la Catedral, Unos, que ya va siendo hora de que nos pongamos mascarilla. Otros, entre los que me incluyo, que la alarma que se ha desencadenado por la expansión del coronavirus tal vez sea excesiva. Cada vez que se acerca un grupo de turistas orientales, veo a compañeros de fachada que aguantan la respiración e intentan activa la capa protectora, como si no supieran que esas chorradas no existen. Noto cierta psicosis sobre el riesgo de contagio, y esto empieza a salirse de madre.

El último en perder completamente la cabeza ha sido el bueno de Rafael Farina. Dice que como le colocaron presidiendo lo que una vez fue el barrio Chino de Salamanca, capital del flamenco y los flamencos de aquí, que lo mismo se le pega algo. Vamos a ver, Rafael, tú escúchame. Más riesgo tienes tú de que te caiga encima un cascote de la calle Sierpes que de cogerte no el coronavirus ese, sino una simple gripe. Que estáis todos muy atacaos.

No recuerdo a ninguno de mis compañeros del estatuario salmantino ni a representantes de la población de carne y hueso de la ciudad ponerse nerviosos ante la posibilidad de cogerse una simple gripe común, aunque esta enfermedad tan usual fue padecida hace dos inviernos en España por cerca de 800.000 personas, de las que 52.000 tuvieron que ser ingresadas y unas 15.000 se fueron a la tumba. Imaginen por un momento que en España se muriese cada dos días un ciudadano por el maldito coronavirus. Habría escándalo sanitario nacional, se reclamarían dimisiones y temblaría el Gobierno. Bueno, pues la mortandad ordinaria de los distintos tipos de gripe que nos acechan es cien veces más y nadie pone el grito en el cielo.

Para las cosas de la ciencia se echa de menos algo más de rigor en las conversaciones de calle. Demasiada conspiranoia y la escasa credibilidad que generan los poderes públicos, sin duda labrada a pulso por años de opacidad informativa, van a ser difíciles de remontar y combatir. Vamos a estar tranquilitos, a vacunarnos cuando toca y a lavarnos bien las manos, que con eso se curan todas las psicosis. Que los tiempos de la peste ya quedan lejos.

astroimper@telefonica.net

Una luna de miel por su sitio

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