El calor les funde la sesera

A veces tengo la sensación de que todo se está yendo un poco a la mierda, que es lo que le pasa al mundo un par de veces por siglo

"Yo creo que el calor está fundiendo la sesera de mucha gente."
"Yo creo que el calor está fundiendo la sesera de mucha gente."

Que no, que no insistan. No tengo ninguna intención de lanzarme a la política a estas alturas. En estos días de retorno y pre-Ferias y Fiestas ha llegado a conocimiento de mi red de escuchas repartida por toda la ciudad, encima y debajo de pedestales, que quieren proponerme al Rey para ser ese candidato de consenso que sacaría al país del atolladero en el que está metido. Cuando me lo contaron, pensé que era coña, una broma de mal gusto. Vale que soy un icono turístico de renombre internacional y me codeo con personajes que frecuentan el ámbito claroscuro e indeterminado de la nave del misterio, pero el caso es que el runrún sigue y sigue.

Imagino que mi colega Pedro Duque estaría al tanto y que hasta incluso podría llevar a ser mi valedor en el caso de que mi candidatura prosperara. Pero no me cabe en la cabeza que los partidos estén tan desesperados como para pensar en un personaje tan estrambótico como yo. Porque entiendo que les pueda caer simpático por lo que sea, pero como lleguen a intuir lo kamikaze que yo sería tomando medidas al frente de un gobierno, yo creo que se les quitan las ganas al cuarto de hora. Por eso, antes de que todo se vaya a la mierda y se dejen llevar por la descabellada idea de volver a convocar elecciones generales, tengo guardada en la manga una carta secreta, un as infalible que arrastraría adhesiones y generaría el buscado consenso. No seré tan imprudente de revelar ya su nombre, pero seguro que nos sacaba del atolladero y nos iluminaba con toneladas de sentido común. Y hasta ahí puedo leer.

Yo creo que el calor está fundiendo la sesera de mucha gente. No sé si será simplemente la ola de altas temperaturas que ha rondado este verano por Europa, o si es el cambio climático el que está alterando en los últimos años las coordenadas mentales del personal, que vota a candidatos estrambóticos, saca de las cavernas a peligrosas ideologías que creíamos desterradas, o crispa al personal enfrentándonos en las redes sociales. A veces tengo la sensación de que todo se está yendo un poco a la mierda, que es lo que le pasa al mundo un par de veces por siglo más o menos, y que el desastre puede estar a la vuelta de la esquina. No sé. Necesito optimismo. Por favor.

astroimper@telefonica.net

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