Agujeros y futuros muy negros

La esperada foto del agujero negro puede ayudarnos a desentrañar muchos secretos hasta ahora sin explicación

Imagen de un agujero negro.
Imagen de un agujero negro.

Me siento a escribirles estas líneas sumido en la más tensa expectación que recuerdo de las últimas semanas, quizás meses. Numerosos expertos llevan tiempo trabajando para ofrecernos, por fin, la imagen que muchos estábamos esperando. Y no es que hayamos mandado a un viajero del tiempo a la mañana del lunes 29 de abril. No se trata de adelantar el resultado de estas elecciones. Esta semana se daba a conocer lo que se podría considerar la primera imagen de un agujero negro, gracias a la combinación de observaciones desde cuatro continentes que han construido una especie de radiotelescopio virtual tan grande como toda la Tierra.

Antes de que me pongan cara de aburrimiento y pasen página, les advierto. Esta esperada foto puede ayudarnos a desentrañar muchos secretos hasta ahora sin explicación. Las condiciones de gravedad extrema que aventuró Albert Einstein y cuya existencia buscan confirmar estas y otras investigaciones darían respuesta a innumerables preguntas que han atormentado al ser humano: dónde está el dinero de Bárcenas, por qué los políticos sienten esa irresistible atracción al sillón, a dónde van las maletas que nos pierden las compañías aéreas… Una lupa suficientemente potente sobre el primer agujero negro que se nos pone a tiro puede cambiar la historia de la humanidad.

Ahora que llega el Domingo de Ramos, antesala de la Semana Santa y cuando estamos en pleno tobogán hacia la primavera más electoral que se recuerda, es un buen momento para que el ser humano en general, Santiago Abascal incluido, reciba la iluminación de este golpe de sabiduría que puede despejar dudas sobre la historia de la formación de nuestro universo o pasar desapercibido en un rinconcito de la sección de Ciencia del periódico o del Telediario. Todo depende de las burradas que hayan dicho los candidatos en la precampaña o la última encuesta electoral. Vivimos una fiesta del ruido mediático y el populismo cortoplacista que nosotros, estatuas con más o menos solera, no somos capaces de entender. A base de palos de unos a otros y de no escucharnos, nos están llevando a un agujero negro de verdad, el de nuestro futuro. Miedo me da.

astroimper@telefonica.net

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