Científicos del Cáncer definen una nueva variable para evaluar el pronóstico de leucemia linfática crónica

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El investigador Alberto Orfao. DAVID ARRANZ (Foto de ARCHIVO) 14/3/2018

Un grupo de científicos del Centro de Investigación del Cáncer (CIC), con sede en la ciudad de Salamanca, ha definido una nueva variable para evaluar el pronóstico de leucemia linfática crónica.

Este estudio está dirigido por Alberto Orfao, catedrático de la Universidad de Salamanca (USAL) e investigador principal del CIC, y permite identificar dos subgrupos de pacientes con leucemia linfática crónica y el gen BCR mutado con diferente pronóstico.

Según la información facilitada por la USAL, una de las líneas de investigación fundamentales del grupo dirigido por el profesor Alberto Orfao es identificar las variables que permitan realizar diagnóstico precoz de la leucemia.

Para ello, los investigadores han buscado determinar cómo se origina la enfermedad e identificar los estímulos del microambiente celular que generan cambios en los linfocitos B. En este contexto, el grupo ha trabajado para determinar la huella molecular y genética que adquieren los linfocitos B con diferentes prototipos del gen BCR, que es el receptor antígeno de los linfocitos B.

La investigación, recientemente publicada, ha definido una nueva variable para la evaluación del riesgo de los pacientes con leucemia linfática crónica de empeorar en su enfermedad. La variable, denominada GS (del inglés Gravy Score, grand average of hydropathy), se basa en la medida de la carga neta de una región concreta de aminoácidos del gen BCR. Esta región tiene “un papel crítico” en el contacto del linfocito B maduro con su microambiente celular, han explicado los investigadores a través de la información remitida por la USAL.

La ausencia o un bajo número de cambios genéticos en la secuencia del gen BCR del linfocito B patológico se emplea en hematología para poder distinguir un grupo de pacientes de LLC con el curso clínico desfavorable.

Esta medida se denomina el estado mutacional del BCR y aunque permite identificar el pronóstico adverso de un subgrupo de pacientes con BCR no mutado, sin embargo, “no es capaz de discernir entre el resto de los pacientes (con BCR mutado) aquellos casos con mal pronóstico de los que tienen un curso clínico más favorable, en los que la enfermedad permanece estable durante muchos años”.

IDENTIFICAR VARIABLES

Por tanto, la ciencia “necesita identificar nuevas variables que permitan realizar un mejor pronóstico de todos los casos”, lo que en un futuro se traducirá en “un manejo clínico más preciso de los pacientes”.

En este sentido, la nueva investigación ha permitido definir el parámetro GS que permite identificar a dos subgrupos de pacientes con leucemia linfática crónica y BCR mutado con diferente pronóstico.

Por tanto, con el objetivo de mejorar la clasificación pronóstica heterogénea de los pacientes de leucemia linfática crónica, los participantes han analizado muestras de 138 pacientes diagnosticados de leucemia linfática crónica sin haber iniciado tratamiento específico de la enfermedad en el momento de recogida de las muestras, y cuyo seguimiento posterior al diagnóstico ha sido de ocho años.

En estas muestras, el grupo ha estudiado el índice GS de la región del gen BCR que experimenta más contactos con antígenos del microambiente celular del linfocito B y lo ha comparado con el estado mutacional del BCR, junto con otros rasgos clínicos y biológicos determinantes para el desenlace clínico de la enfermedad.

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