De cuando Juan Carlos de Borbón estuvo muy cerca de estudiar en Salamanca y el motivo por el que finalmente no lo hizo

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Foto de archivo del rey emérito don Juan Carlos I en el acto conmemorativo del 40º aniversario de la Constitución de 1978, en el Congreso (Madrid/España) a 6 de diciembre de 2018. Foto de archivo del rey emérito don Juan Carlos I en el acto conmemorativo del 40º aniversario de la Constitución de 1978, en el Congreso (Madrid/España) a 6 de diciembre de 2018. (Foto de ARCHIVO) 1/1/1970

El nombre propio de las últimas horas, y seguro que de mucho tiempo más, es el del Juan Carlos de Borbón. El rey emérito comunicó ayer a su hijo, el actual monarca Felipe VI, su decisión de abandonar España “ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”.

Algunos medios portugueses aseguraban que el rey emérito se encontraba en Cascais, el mismo lugar en el que pasó su infancia. Sin embargo, otros medios, como por ejemplo, el diario ABC han publicado que ya estaría en la República Dominicana.

Sea como fuere, amplia y extensa ha sido la relación de Juan Carlos I con la ciudad de Salamanca, con un sinfín de visitas por todo tipo de motivos. Además de las oficiales, el rey emérito, gran aficionado a la caza, tenía varias fincas del Campo Charro en su lista de predilectas a la hora de practicar una de sus grandes pasiones.

Sin embargo, la relación de don Juan Carlos con Salamanca podría haber sido aún más relevante. Y es que, cuando entre su padre, don Juan, y Franco, discutieron el lugar en el que se el joven príncipe se formaría académicamente, surgió el nombre de la Universidad de Salamanca.

Y no como otras muchas instituciones candidatos para forman al futuro rey, sino que todo estaba absolutamente cerrado para que Juan Carlos de Borbón estudiara en las aulas de la USAL. Pese a que el principal valedor de esa opinión era el propio Franco, al final el actual rey emérito estudió en Madrid.

Esa postura del dictador a favor de la Universidad de Salamanca queda reflejada en una carta que, sobre el particular, envió el propio Franco al padre del rey, y que recientemente ha reproducido Javier Padilla en su fantástico ensayo A finales de enero. La historia de amor más trágica de la Transición.

En una de sus páginas se puede leer un fragmento de la misiva, que dice así: “Me entregaron la suya del 23 con el informe sobre los estudios del Príncipe y las razones que le aconsejaron abandonar el plan de estudios en Salamanca, que ya en su primera carta me adelantaba. Respeto la decisión que sobre este punto ha tomado, aunque los informes en que se funda sean muy alejados a la realidad. Cualquier universidad que se hubiese elegido presenta, por unas causas o por otras, análogas preocupaciones, pues aunque los viejos vicios que la universidad española arrastraba van corrigiéndose, no están sin embargo exentas de grandes y arraigados defectos. De todas maneras debo decirle estaban tomadas todas las medidas para que la presencia del Príncipe fuese lo más grata posible, cordial y libre de incidentes; más fácil de conseguir en una Universidad provinciana de efectivos reducidos que no en el ambiente de las grandes Universidades, más fáciles de dominar con grupos y grupitos de jaraneros y de alborotadores”.

La negativa de don Juan de Borbón y sus consejeros a la opción de que su hijo estudiara en Salamanca bien tendría que ver con las revueltas estudiantiles que se produjeron en la USAL desde finales de los años cincuenta y que tan bien refleja Ignacio Francia en su imprescindible Salamanca 1950-1992. Materiales para la historia.

Enrique Tierno Galván, Catedrático de Derecho Político en la Universidad de Salamanca entre 1953 y 1965. FOTOGRAFÍA: ARCHIVO DE GUZMÁN GOMBAU.

Uno de los profesores que más se significó en apoyo de esas protestas estudiantiles fue Enrique Tierno Galván, Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca entre 1953 y 1965. Parece ser que la presencia en el Estudio Salmantino de quien décadas después fuera inolvidable alcalde de Madrid, fue uno de los inconvenientes para mandar al príncipe a estudiar a Salamanca. También la de otros destacados profesores contestarios con el régimen como Raúl Morodo, Elías Díaz o Fernando Morán.

Al final, tampoco triunfó la opción de don Juan, que era San Sebastián, y el rey emérito se formó en El Escorial y en la propia Universidad de Madrid.

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