Las gargantillas de San Blas, listas para proteger a los salmantinos

Los viandantes pueden hacerse con las cintas bendecidas en cuatro puestos ambulantes repartidos por las calles más céntricas de la ciudad

Mercedes Gómez, vendiendo una gargantilla de San Blas a una salmantina en la Plaza del Mercado.
Mercedes Gómez, vendiendo una gargantilla de San Blas a una salmantina en la Plaza del Mercado.

Todavía faltan algunos días para que llegue San Blas, pero la festividad ya se empieza a notar en las calles de Salamanca. La capital del Tormes muestra un año más su apego a esta tradición, que se celebra el 3 de febrero, con la venta ambulante de las gargantillas bendecidas por el Santo. En esta ocasión, los viandantes pueden hacerse con las cintas de colores en cuatro puestos repartidos por diferentes puntos de la ciudad. La Puerta Zamora, los soportales de la Plaza Mayor, o la calle Toro, son algunas de las ubicaciones en las que ya se encuentran disponibles.

La creencia dicta que las gargantillas se deben llevar hasta el Miércoles de Ceniza

De acuerdo con la creencia, estos pedazos de tela mantienen sana la garganta de quienes la llevan anudada al cuello durante todo un año. Según Mercedes Gómez, vendedora de las cintas en el puesto de la plaza del Mercado, estas ya están bendecidas por el párroco de la iglesia de San Juan de Sahagún. Así, los salmantinos que se hagan con ellas contarán con la protección de San Blas desde el momento de la compra. La creencia dicta que se deben llevar hasta el Miércoles de Ceniza, fiesta que se celebra este año el próximo 6 de marzo. Una vez llegada esa fecha, es necesario quemarlas para que se cumplan los buenos augurios.

Cintas de San Blas bendecidas.
Cintas de San Blas bendecidas.

El protector de la garganta

Como afirma la leyenda, San Blas era un médico y obispo armenio que vivió en el siglo III. Además de curar a numerosas personas y animales de sus dolencias, el santo consiguió salvar a un niño de morir ahogado por culpa de una espina de pescado. Gracias a esta hazaña, San Blas es considerado el patrón de los laringólogos, así como el protector de esta parte del cuerpo.

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