Una salmantina en el país del Himalaya

Kathmandú acoge a Eva Villardón desde octubre de 2018 quien, a pesar de las grandes diferencias, se ha enamorado de una sociedad altruista y humilde que busca el bien común, ya que “donde hay escasez florece la creatividad”

Eva Villadón se encuentra mirando un amanecer en el Annapurna, situado en la cordillera del Himalaya.
Eva Villadón se encuentra mirando un amanecer en el Annapurna, situado en la cordillera del Himalaya.

Cuando pensamos en Nepal, en seguida se nos viene a la mente el blanco de las montañas nevadas de la cordillera del Himalaya, los templos o palacios y monjes budistas e hinduistas… Imagen que nos dejó Tintín en sus muchas aventuras, una de ellas ambientada en el lejano Kathmandú que se encuentra a más de 8.000 kilómetros de Salamanca. El valle de la que es la capital y mayor ciudad de Nepal atrajo, desde 1960, a muchos visitantes con el movimiento hippie. Y, desde hace unos tres meses y medio, Kathmandú acoge a la salmantina (de Santa Marta de Tormes) Eva Villardón, que trabaja como gerente ejecutiva de documentación para tres empresas relacionadas con el desarrollo sostenible (gestión de residuos, turismo ecológico y emprendimiento social).

De izqda a dcha, una acompañante de trayecto y Eva Villardón, en plena ruta.
De izqda a dcha, una acompañante de trayecto y Eva Villardón, en plena ruta.

Eva ya ha pasado por Sydney, Holanda, Bélgica y Bombay para aprender inglés y, en parte, por su máster de Economía y Derecho con la modalidad de Erasmus Mundus que le dejaron nuevas experiencias a esta doctorada en Derecho. Una aventurera que tiene expectativas de quedarse “bastante” en Nepal.

Eva Villardón, con su amiga Marta en un templo budista.
Eva Villardón, con su amiga Marta en un templo budista.

“Cuando acabé mi tesis sobre gestión de residuos en India solicité unas prácticas en Bombay y conocí a la persona que ahora es mi jefe, que tiene más empresas y negocios sociales y me ofreció venir a Nepal. Me fui con trabajo porque me lo he buscado en aquellos sitios donde he estado, al igual que la vivienda. No me importa tanto el país sino que el empleo esté relacionado con este tipo proyectos. Prefiero ocuparme en lo que me gusta sin que importe el lugar, aunque es verdad que siempre quise venir a Nepal. Tuve mucha curiosidad por conocerlo y ahora sé que es un país maravilloso. En cuanto me ofrecieron el puesto de trabajo, ni lo pensé”.

Eva pertenece a la única empresa en Kathmandú que recoge residuos y los segrega (separar y reciclar), “básico en cualquier país desarrollado pero no en Nepal”. “Se suele dejar la basura en un contenedor y luego no se sabe que pasa con ella. En Nepal, no hay medios para recoger los desperdicios ni tampoco para segregarlo, va directamente al río, a la calle o al vertedero; lo que tiene grandes riesgos para el medio ambiente”. Un oficio le parecía poco y decidió sumarse a otros dos proyectos más. Uno tiene que ver con un museo que abrirá en septiembre en plena ruta hacia el Everest, para concienciar a los excursionistas sobre los desechos que dejan. “Pretendemos crear impacto con el arte que se hace a partir de la basura”. El otro es una plataforma para dar apoyo a los emprendedores sociales en Nepal.

La gente “tremendamente altruista” es algo “cerrada y tímida”, describe Eva, quien hubiera deseado que alguien le guiara algo más en los servicios básicos.

Sin embargo, se adaptó fácilmente por su experiencia en otros países; aunque le embargó la idea de un puesto con tanta responsabilidad con sólo 27 años y, sobre todo, porque es la única occidental en su empresa.

Vive sola en un pequeño estudio, trabaja seis días a la semana, practica yoga y lleva una vida “muy tranquila”.

“En Nepal, la vida no es sencilla pero te sirve para hacerte más fuerte; estoy muy contenta con la decisión que tomé”, sentencia quien echa de menos pequeñas cosas como el agua caliente o un buen servicio de electricidad y transporte público. Se comunica en inglés pero le gustaría aprender nepalí “por una cuestión de respeto hacia sus congéneres”.

A pesar de ser una extraña, sin familia en Nepal y sin expectativas de casarse, clichés incomprensibles a ojos de los oriundos, Eva es feliz, aunque tenga que llevar a veces mascarilla por la polución.

Cuando vuelve a casa, también, se siente extraña. Confiesa que ya no encaja del todo en Salamanca, pero tampoco en Nepal ya que es española. Y es que Eva es ciudadana del mundo. Eva es una auténtica ‘salmantina sin fronteras’.

En el templo Swayambhunath.
En el templo Swayambhunath.

Perfil

  • Nombre: Eva Villardón Grande
  • Ocupación: Gerente ejecutiva de documentación
  • Tiempo fuera: Casi cuatro años
  • Lugar de residencia: Kathmandú, Nepal
  • Habitantes: 5.000.000
  • Distancia: 8.111’89 kilómetros
  • Diferencia horaria: 5h 45’ más

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