Impulso eléctrico para moverse por la ciudad

Víctor Sánchez, Ernesto López-Berges y Enrique Carrascal son pioneros en el uso de monopatines eléctricos, medio de transporte que utilizan a diario para moverse por la ciudad

Ernesto López-Berges, con su ‘skate’ mecanizado. FOTO: Enrique Carrascal
Ernesto López-Berges, con su ‘skate’ mecanizado. FOTO: Enrique Carrascal

La mayor parte de las cartas dirigidas los Reyes Magos están ya de camino a su destino y los más rezagados las echarán al buzón esta semana. Como cada año, en la lista de deseos se repiten algunos encargos. Este año, sus majestades tendrán que hacer buen acopio de patinetes y monopatines eléctricos, artilugios estrella y protagonista también de la actualidad en los últimos meses.

“La venta de patinetes se ha notado especialmente durante las jornadas del Black Friday”, aseguran desde las plantas de electrónica y deportes de El Corte Inglés. “Estos días, habituales de compras de regalos de Navidad, también se aprecia un incremento en la venta de monopatines de equilibrio, los llamados scooter eléctricos o Hoverboard, que ya años atrás fueron el boom entre los niños y adolescentes. Ahora, los destinatarios son adultos que piensan en este mecanismo como medio de transporte”. Sin embargo, puntualizan desde el centro comercial, a pesar de la tendencia que se aprecia en otras ciudades, la adquisición de patinetes eléctricos no es tan fuerte y está por debajo de los Hoverboard.

Víctor Sánchez, usuario habitual de monopatín eléctrico.
Víctor Sánchez, usuario habitual de monopatín eléctrico.

A buen seguro que, pasadas las Navidades, prosperarán en la ciudad estos mecanismos, muy populares ya en las grandes ciudades, pero que hasta el momento se habían resistido en nuestra capital. Fáciles de conducir, de guardar y de plegar en el caso de los patinetes, ocupan ya su espacio en las calles y adquieren nombre propio: vehículos de movilidad personal (VMP). En ciudades como Madrid, se han extendido de tal modo, que ya se ha aprobado una normativa que delimita su uso en función de la velocidad, las zonas de tránsito y la edad de los usuarios.

El Ayuntamiento madrileño autoriza a los usuarios de los patinetes eléctricos a circular por el 85% de las calles de Madrid, en aquellas calles con una velocidad máxima igual o inferior a 30 km/h, dando siempre la preferencia al peatón y pudiendo utilizarse también por carriles bici, pistas bici y aceras-bici a velocidad reducida. Por donde no podrán circular los patinetes será por calzadas con velocidad máxima superior a 30 kilómetros por hora, aceras, espacios reservados a los peatones, carriles bus… El resto de patines y patinetes sin motor sí podrán circular por la acera, pero siempre que respeten la convivencia con los peatones circulando a una velocidad similar a éstos (5 km/h como máximo), pero también podrán transitar por carriles-bici, ciclocarriles, sendas ciclables y pistas bici.

La ordenanza del Consistorio de Carmena se basa en unas pautas que hizo públicas la Dirección General de Tráfico, años atrás, cuando comenzaron a verse los primeros patinetes y monopatines eléctricos. Ahora, la DGT está elaborando una norma estatal que regule su uso y que se prevé que estará lista en verano.

Por lo que respecta a nuestra ciudad, el Ayuntamiento no ha dictado ordenanza concreta sobre este tipo de artilugios, si bien, en la Ordenanza Municipal de Tráfico, de 2011, recoge en el punto 2 del artículo 114: “Los que utilicen monopatines, patines o aparatos similares sólo podrán circular a paso de persona, sin hacerlo en zig-zag entre las que se encuentren transitando…”.

La norma es ambigua y ante la proliferación de tipos muy diversos de artilugios eléctricos, el uso de los mismos deja lugar a dudas.

Pioneros
Víctor Sánchez, Ernesto López-Berges y Enrique Carrascal son tres salmantinos pioneros en el uso de estos artilugios eléctricos por la ciudad.

Víctor se desplaza a diario con su Hoverboard desde su casa al colegio Santísima Trinidad, donde da clases. Reconoce que era usuario de la bicicleta, pero desde que cayó en sus manos en forma de regalo no ha parado de utilizarlo. De hecho, este es su segundo monopatín, más potente que el anterior y no descarta cambiarlo en un futuro por otro con mayor autonomía. “Con este patinete puedo alcanzar los 15 kilómetros hora, como mucho. Lo utilizo a primera hora de la mañana y por calles poco transitadas. Voy despacio y con cuidado, especialmente en las esquinas, para no asustar al peatón que pueda acercarse por la otra calle. No obstante, si llego a zonas muy pobladas, me bajo y lo llevo de la mano. Cuando circulo por calzadas con poco tráfico, bajo a la carretera”, comenta. Asegura también que en Salamanca sólo son un puñado los que utilizan este medio de transporte personal, de ahí que todavía cause curiosidad. “Hay gente que me para y a los niños les encanta, especialmente a mis alumnos, aunque ya se van acostumbrando”.

Ernesto López-Berges, con su ‘skate’ mecanizado. FOTO: Enrique Carrascal
Ernesto López-Berges, con su ‘skate’ mecanizado. FOTO: Enrique Carrascal

El caso de Ernesto López Berges y de Enrique Carrascal es similar, pues los dos, buenos amigos, adquirieron a la vez el skate eléctrico. Se trata de un monopatín, de mayores dimensiones que el tradicional y con una batería en reverso. Lo manejan con un mando que llevan en la mano y que les sirve para impulsarse y frenar.

Para Ernesto es su medio de trasporte diario. De hecho, antes que el actual, tuvo otro menos funcional que adquirió por Internet a través de Kikiestarter. “Siempre trato de circular por calles amplias, en las que no moleste a los peatones. De hecho, busco rutas alternativas cuando por las habituales transita mucha gente”, comenta. En cuanto a la regulación de estos medios, es rotundo y explica que “utilizarlos en la calzada puede ser muy peligroso”. “Un pequeño toque y caes al suelo en plena calzada, con el resto de vehículos circulando a tu alrededor. Creo que se producirían muchos accidentes”.

Y si para Víctor y Ernesto este medio de transporte es absolutamente funcional, más aún para el fotógrafo Enrique Carrascal (nuestro fotógrafo de cabecera), que, por su trabajo, debe desplazarse de un lado a otro de la ciudad continuamente. “Es fantástico. No tengo problema de aparcamiento, ahorro tiempo, pues evito los atascos y los semáforos y puedo acceder al punto exacto donde tengo que realizar mi trabajo. El único inconveniente es la lluvia. Si se moja la batería, se estropea. Así que los días lluviosos lo dejo en casa”, aclara.

Al hándicap anterior hay que sumar otro: las barreras arquitectónicas que todavía presenta la ciudad.


Guardabarros pide la actualización de la normativa urbana

El Comité de Bici Urbana, Guardabarros, pide la actualización de la normativa de regulación de los VMPs por la ciudad

Guardabarros pide la actualización de la normativa de regulación de la movilidad urbana.El Comité de Bici Urbana de Salamanca insta al consistorio a regular los nuevos modos de transporte. “El aumento del uso de VMPs (vehículos de movilidad personal) para el transporte en las ciudades alcanza cotas hasta ahora desconocidas y la falta de una regulación específica local está generando conflictos en espacios tradicionalmente reservados para el peatón o las bicicletas”, aseguran.

Asimismo, aclaran que las escasas ordenanzas aprobadas desde instancias municipales en nuestro país no han sabido distinguir bien a las bicicletas y pedelecs (bicicletas eléctricas) frente a los VMPs, equiparando en muchos casos su uso y, por lo tanto, desregularizando los espacios de convivencia. “Dada la inconcreción de la DGT en el ámbito del uso y gestión, debemos entender que la regulación será definida en la escala local y que, por lo tanto, serán los ayuntamientos los que pongan freno al uso indiscriminado de estos nuevos modos de transporte por toda la ciudad. Para nosotros la circulación de VMPs en Salamanca debe estar restringida, de tal forma que solo aquellos aparatos con potencia inferior a 250 W y que no superen los 25 km/h. sean los que puedan convivir con la bicicleta, especialmente en los itinerarios segregados como carriles bici y aceras bici. Todos aquellos otros vehículos que, bien por diseño o potencia no cumplan con estos requisitos deberán circular por la calzada, reservando los espacios peatonales y protegiéndolos del transporte motorizado y de los VMPs, os vehículos eléctricos para personas con movilidad reducida”, aseguran.

En este sentido, desde Guardabarros reconocen la oportunidad que representa la vigorosidad de este mercado eléctrico por cuanto se podría comenzar a transformar mejor la velocidad en los viales urbanos de Salamanca y en otras ciudades: “en el caso de un solo carril nosotros apostamos por reducir la velocidad general a 30 km/h para efectivamente mejorar la convivencia coche/bici/VMPs y, en el caso de dos o más carriles, que se modere la velocidad en al menos uno de los carriles también a 30 km/h. Ello contribuirá a reducir sin paliativos las tasas de siniestralidad y a mejorar la calidad ambiental de nuestras calles”.


Ruedas
La calidad de las ruedas, es uno de los elementos fundamentales en la seguridad de estos vehículos. La mejor manera de evitar caídas es ir a una velocidad adecuada que debería rondar los 15 km/h. La potencia a elegir depende del peso del usuario y el precio puede oscilar de los 150 a los 600 euros en función del modelo.

Tacones
Una de las ventajas de este medio de transporte, sobre todo en el caso de profesionales obligados a mantener una imagen formal, es que estos medios no requieren esfuerzo físico, por lo que pueden desplazarse llevando traje y corbata y, en el caso de las mujeres, en tacones. Además, sin esfuerzo, no hay sudor.

Variedad
Skate eléctricos, monopatines eléctricos de equilibrio, patinetes eléctricos, monociclos eléctricos, bicicletas eléctricas… Los artilugios son variados y en el caso de optar por alguno de ellos, también hay que tener en cuenta la habilidad del usuario. Los monopatines y monociclos requieren cierta destreza y un corto periodo de adaptación. Buena parte de las caídas llegan cuando se agota la batería “para en seco y sin avisar”, comenta Víctor Sánchez.

Niños
De juguete a medio de transporte. La velocidad que alcanzan estos mecanismos supone un peligro para los niños. De ahí que es necesario que los padres conozcan los riesgos que entrañan estos artilugios, que no se pueden considerar juguetes.

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