¿El secreto de una larga vida de 106 años? Trabajo, mucho sacrificio y pocos excesos

Isabel Vicente vive, desde el pasado mes de agosto, en la residencia Virgen de Utrera de Mozárbez, donde ha celebrado su 106 cumpleaños, rodeada de nuevos amigos, de su familia y del personal del centro

Sentada, la salmantina Isabel Vicente, durante la fiesta de su 106 cumpleaños, con su hija Teresa, segunda por la derecha y el personal de la residencia Virgen de Utrera, de Mozárbez.
Sentada, la salmantina Isabel Vicente, durante la fiesta de su 106 cumpleaños, con su hija Teresa, segunda por la derecha y el personal de la residencia Virgen de Utrera, de Mozárbez.

Isabel Vicente acaba de cumplir 106 años. Sí, han leído bien, supera en seis la centuria. ¿El secreto de una vida tan larga? Trabajo, sacrificio, lucha, constancia y pocos ‘extras’, ni siquiera en Navidad. “Los días de fiesta no eran especiales, era otra jornada más, con las mismas tareas y muy poco tiempo libre”, comenta sin ápice de resignación o de lamento. La vida a principios del siglo XX en Cabeza del Caballo, pequeño municipio de la comarca de Vitigudino, donde nació y donde vivió la mayor parte de su vida, era dura. Las familias, como la de Isabel, vivían gracias a pequeñas explotaciones ganaderas: “teníamos unas vacas, cuatro o cinco; seis o siete ovejas y las gallinas justas, para tener huevos con los que abastecer la comida diaria; y algún gallo, que matábamos en ocasiones especiales”.

“Cuando llegábamos de las tierras, tenía que coser a máquina y amasar el pan, para los días siguientes”

También criaban cerdos, la base de la alimentación de todo el año, “los teníamos en el campo y había que ir a diario para echarles la comida y cuidarlos”. “Nosotros matábamos dos. Ése sí que era un gran día, la matanza era un acontecimiento bonito, porque se juntaban las familias, nos ayudábamos unos a otros y se compartía la comida. Lo aprovechábamos todo”, recuerda la centenaria.

Además de atender a los animales, Isabel y su marido salían al campo, a las faenas de labranza y de recogida, en verano. “Había que segar a mano, con una hoz, y llevar los manojos para trillar en la era. Ahora ya todo se hace con máquinas, es mucho más fácil. Antes, a base de trabajo”. “Y cuando regresaba a casa, después de las tareas del campo, tenía que coser a máquina, casi siempre de noche; o hacer el pan, porque amasábamos en casa. Nos duraba unos cuantos días”, relata.

La centenaria, en uno de los salones del centro residencial de Mozárbez.
La centenaria, en uno de los salones del centro residencial de Mozárbez.

Y recordando, nos cuenta cuán difícil fue el período de tiempo que pasó su marido en la Guerra Civil. “No me quedó más remedio que llevar la hacienda yo sola y cuidar a mis hijos a la vez. Los dejaba en casa y les decía, id pelando patatas, para que cuando llegara ya tuviera adelantada la comida o la cena. Por suerte, hambre no pasamos”. “Gracias a Dios volvió pronto de la guerra, porque él había sido excedente de cupo y no había tenido que ir a la mili. Lo llevaron un tiempo a Medina del Campo para la instrucción”, recuerda. Hace ya años que Isabel perdió a su marido, Leoncio, “un bella persona”, expresa con orgullo y tristeza a la vez.

Isabel vive, desde el mes de agosto, en la residencia Virgen de Utrera, en la localidad de Morzárbez. “Le dije a mis hijos que ya era hora de que me llevaran a una residencia. No quiero darles trabajo ni problemas”. “Aquí me encuentro muy bien. Nos cuidan bien”, relata mientras acaricia la tela de sus nuevos pantalones, “es la primera vez que me los uso. Hoy me han puesto pantalones, yo siempre he usado vestidos o faldas; pero mira, se está muy a gusto con ellos”, confiesa.

El mar

De esa vida austera y llena de sacrificios se entiende que Isabel no haya tenido oportunidad de, por ejemplo, ver el mar. “Ya estoy mayor y cansada, ya no lo voy a conocer”, se excusa. “La verdad es que salía muy poco del pueblo, sólo a Vitigudino, para comprar lo que no teníamos en allí, que eran pocas cosas”. “A Salamanca vine por primera vez cuando nació mi hija pequeña. Resulta que el parto se complicó con una hemorragia y me tuvieron que traer al hospital”.

Desde que está en la residencia tiene nuevas amistades, “me llevo bien con todos. A mí, nunca me han gustado los enfrentamientos, siempre he tratado de llevarme bien con todo el mundo”, reconoce.

Junto a sus nuevas amistades, vive una nueva etapa en la que también hace ganchillo y sopas de letras, “la tele me aburre, aunque la veo a ratos”.

Y así disfruta de su día a día esta centenaria, que goza de una excelente salud, “nunca he estado enferma, sólo cuando tuve la hemorragia con el último parto. Con los otros, paría y al día siguiente a trabajar. Tomo una pastilla, pero nada más”.

1 Comment

  1. Doña Isabel fue mi Madrina de Bautizó la recuerdo perfectamente, larga vida para usted junto a sus hijos y hijas,lo más importante es su salud, por lo que veo esta muy bien, la recuerdo perfectamente, supongo que usted ami también,
    Le deseo lo mejor,ojalá todas las personas llegásemos a su edad con su misma alegría.
    Un abrazo desde las Islas Canarias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*