“Nunca pienso en hombres y mujeres sino en cerebros útiles o sin preparar”

rocío garcía alonso / ganadera

Rocío García, en su explotación ganadera.
Rocío García, en su explotación ganadera.

Rocío García Alonso es una joven de 35 años que vive en Salamanca pero que, cada día, a las ocho de la mañana pone el primer pie en el cebadero de las explotaciones ganaderas que posee en muy cerca de Ledesma, en La Huérfana y en El Pizarral. Posee rebaños de ganado que destina a la venta de sementales, animales de vida y engorde. Entre sus ejemplares destacan las vacas charolesas, F1 (cruce) y moruchas. También posee cerdos ibéricos, ovejas charolesas, que insemina, y cabras de angora.

En la actualidad, es la propietaria de la única explotación en Salamanca que se dedica a la producción del mohair. Esta fibra se extrae del esquilado de las cabras de angora, originarias de Ankara, en Turquía, aunque la historia de la raza las sitúa en el Tíbet, antes del siglo XVI.

La salmantina, con sus perros en la finca.
La salmantina, con sus perros en la finca.

Rocío es consciente de que para vivir en el campo debe innovar; por ello, apostó por estos ejemplares de caprino extremadamente cotizados en la industria textil. La fibra de estos animales increíblemente suave asemeja a hilos de diamantes y sirve para la creación de jerseys, chaquetas, bufandas… de alta costura, no aptos para todos los bolsillos. Con el producto de una calidad más baja se realizan alfombras y, ahora, una empresa de Valencia ha contactado con Rocío para usarlo en el pelo de los hiperrealistas muñecos reborn.

Sin embargo, Rocío hace cuatro años no llevaba esta vida.
Ella, tras haber pasado por Alemania, Francia, California, residía en Londres y trabajaba en un laboratorio farmacéutico. Su padre, ganadero salmantino, se jubilaba y decidió venderlo todo. Rocío no podía permitirlo, así que dejó su vida para volver al campo. Ella que había estudiado perito agrícola e ingeniería agrónoma, violín, piano y un máster en dirección de empresas se veía en una nueva oficina. “La mejor del mundo”, asegura. “Fue un cambio radical, pero soy feliz”. “Pasas frío, calor… pero cuando ves que van saliendo las cosas, que la gente y tus vecinos te llaman para que les ayudes o pedirte consejo no tiene precio”.

Rocío es consciente de que los oficios del campo es mucho más visible el hombre. Sin embargo asegura que ella “solo ve cerebros útiles o sin preparar”. “Los hombres que discriminan a las mujeres son como los bichos de las piscinas, si vas nadando te abres camino y quedan atrás”. Podemos verla en @blackbica

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