“Mi proyecto más importante es reflotar el colegio de Armenteros”

Conocido por su gran labor en la localidad de Fuenterroble de Salvatierra, el párraco, Blas Rodríguez, ha sido galardonado con el premio ‘Servir’ del Club Salamanca Plaza Mayor

Blas Rodríguez, junto a la parroquia de Fuenterroble de Salvatierra de la que es responsable.
Blas Rodríguez, junto a la parroquia de Fuenterroble de Salvatierra de la que es responsable.

– Recientemente ha sido galardonado con el premio ‘Servir’ del Club Salamanca Plaza Mayor por su trayectoria humanitaria y dedicación, ¿qué significa para usted este reconocimiento?

– Este premio es un revulsivo para continuar haciendo las cosas lo mejor posible en el futuro, ya que la de ‘Servir’ es una categoría que te compromete a ponerte a disposición de los demás.

– Lleva más de 25 años al frente de la parroquia de Fuenterroble de Salvatierra. Entre las iniciativas que ha puesto en marcha en el municipio destaca el albergue para peregrinos, situado en plena Vía de la Plata, ¿en qué consiste exactamente?

– El albergue es la casa parroquial. Cuando yo llegué en el año 1992, las instalaciones estaban totalmente derruidas porque llevaban más de cuarenta años abandonadas. Empecé a reconstruirlas con mucha ilusión y con la ayuda de voluntarios y de la gente del pueblo, hasta que se han convertido en lo que es ahora: un centro de acogida con más cincuenta plazas. Por él, pasan peregrinos de todas las nacionalidades que están haciendo la ruta de la Vía de la Plata, que comprende el recorrido, desde Mérida hasta Astorga, como parte del Camino de Santiago.

– ¿Como es la estancia de estos peregrinos en el albergue?

– Intentamos que estén lo más cómodos posible. Algunos vienen de paso y buscan un lugar donde descansar y asearse. Otros, en cambio, encuentran aquí un lugar en el que se sienten realizados. Hay personas que están un mes, medio año, un año… Algunos se han quedado hasta seis o siete años. Durante el tiempo que se alojan en el albergue, pueden colaborar en las diferentes tareas del hogar.

– ¿También les ofrece algún tipo de ayuda espiritual?

– Por supuesto, algunos me piden consejo o confesión. Durante los meses de abril y mayo, todos los días celebramos la eucaristía o se da la bendición, ya que son los propios peregrinos los que exigen este tipo de servicios.

– Fuenterroble se ha convertido en una parada obligada para aquellos que realizan el Camino de Santiago, ¿cómo se ha logrado ésto?

– Yo creo que se ha conseguido gracias a las experiencias positivas de cada una de las personas que han pasado por aquí. Puede que también haya influido el hecho de que siempre tenemos las puertas abiertas, tanto en invierno, como en verano. Después de veinticinco años de funcionamiento, hay algunos peregrinos que ya han venido en varias ocasiones al albergue y se sienten como en su propia casa.

– ¿Cuándo se dió cuenta del potencial que tenía este municipio para acoger una instalación de estas características?

– Cuando se había levantado una cuarta parte de la casa parroquial, aproximadamente, ya comenzaron a llegar algunos peregrinos. Es más, el primero de los que vino por aquí, regresó a Fuenterroble tras finalizar el Camino de Santiago para echar una mano en la construcción del resto del complejo. Con el paso de los años, el numero de personas que deciden hacer una parada en el albergue ha ido creciendo.

– Entonces, está previsto que esta casa parroquial continúe creciendo, ¿verdad?

– Sí, vamos a intentar ir creando todo lo que sea necesario para que el peregrino, sea de dónde sea y venga con las condiciones que venga, encuentre en Fuenterroble un lugar cómodo, acogedor y cálido. Queremos que el albergue sea un oasis de humanidad, donde todos nos podamos sentir como hermanos y trabajar por un mundo mejor.

– También ha centrado sus esfuerzos en recuperar la tradición de los arrieros, realizando una serie de trayectos en carro que han unido diferentes partes de España y del mundo. ¿Cuándo comenzó todo?

– El primero de estos recorridos se llevó a cabo en el año 2000, durante el vigésimo centenario de la Vía de la Plata. En aquel momento, pensamos que sería una buena idea rendir homenaje a todos los héroes anónimos que, a lo largo de los años, han pasado por estos caminos. Así, surgió la idea de realizar un trayecto inaugural con seis carros temáticos desde el Puerto de Béjar hasta Fuentemayor del Río, y lo cierto es que fue todo un éxito.

– Hablando de los trayectos arrieros, ¿cuándo tendrá lugar el próximo?

– Este año haremos el Camino Mariano, desde Braga hasta Santiago de Compostela, del 4 al 13 de agosto. Animamos a todos aquellos que estén interesados en participar, a que se sumen a esta ruta tan extraordinaria.

– Su actividad pastoral también llega hasta la residencia de mayores de Beleña…

– Por supuesto, para mí es una tarea primordial, que realizo con mucha ilusión. En Beleña ya hay más de doscientos ancianos, a los que es importante ofrecerles una atención espiritual. Oficio la misa, les presto una palabra de aliento y les acompaño en algunos de sus peores momentos.

– ¿Qué otros proyectos tiene en mente ahora mismo?

– Mi proyecto más importante, en este momento, es reflotar el colegio de Armenteros. Junto con un grupo de voluntarios, he trabajado porque este centro docente consiga salir adelante y parece que, hoy por hoy, el futuro es más esperanzador. Este es uno de los motivos por el que me han otorgado el premio ‘Servir’.

– Mucho se habla de lo que usted le ha dado a Fuenterroble de Salvatierra pero, ¿qué le ha dado este municipio a usted?

– El pueblo me apoyado de forma incondicional y me ha permitido ejercer mi misión pastoral con una acogida cariñosa y solidaria. Además, me da la satisfacción de saber que mi tarea merece la pena. Me siento como un hijo que está haciendo lo que puede para que, tanto este municipio, como otros como Navarredonda, Monleón, Casafranca, Frades de la Sierra o Los Santos tengan el deseo y la ilusión de continuar avanzando.

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