Miles de estorninos copan los árboles de Salamanca

Los vecinos del paseo del Doctor Torres Villaroel, del paseo de Carmelitas, La Alamedilla y del Campo de San Francisco son los más afectados por esta invasión, aunque los servicios de control de plagas del Ayuntamiento operan en otras 62 zonas de la ciudad

El paseo de Carmelitas, una de las zonas con mayor presencia de estorninos.
El paseo de Carmelitas, una de las zonas con mayor presencia de estorninos.

Como cada año por estas fechas, las bandadas de estorninos han llegado a la provincia para quedarse. Su estancia, que se prolongará durante meses, llegará a su fin en marzo, cuando los miles de ejemplares que colonizan actualmente tejados y zonas verdes, abandonen la capital para comenzar su época de cría. Y es que tanto el estornino negro, como el estornino pinto son especies habituales para los residentes en el paseo del Doctor Torres Villaroel, paseo de Carmelitas, y en las inmediaciones de La Alamedilla y el Campo de San Francisco. No obstante, su presencia se ha extendido en los últimos años por toda la ciudad, con 66 focos activos, tanto en el centro salmantino, como al otro lado de la ribera del Tormes.

Gracias a las labores llevadas a cabo por parte del servicio de control de plagas del Ayuntamiento, desde el pasado mes de agosto la cifra de estorninos se ha reducido significativamente. Así, en las dos primeras semanas de actuación, se logró un descenso del 95%: de los 20.000 ejemplares iniciales, hasta los 1.000. Desde entonces, la población ha variado entre los 6.000 y los 1.000, según datos aportados por la empresa encargada de estos trabajos.
Sin embargo, esta reducción no ha conseguido acabar con el malestar de los vecinos de las zonas afectadas, que cada año son testigos de una invasión mayor. A la suciedad que generan y al ruido nocturno que les acompaña, principalmente, al caer la tarde y al amanecer, se suma la proliferación de insectos, debido al hedor de sus deyecciones.

Se logró un descenso del 95%: de los 20.000 ejemplares iniciales, hasta los 1.000

“Este año tenemos una auténtica plaga de estorninos. Como portero de uno de los edificios del paseo de Carmelitas, he llamado varias veces al número de teléfono de Salamanca AVISA y me han comunicado que, además de enviar servicios de limpieza, también ponen en marcha medidas para ahuyentarlos”, asegura Victor Manuel García, un trabajador de la zona. Una situación agravada por el estruendo que producen: “Empiezan a llegar a las copas de los árboles entre las 20:00, y 20:30 horas. Por la mañana, con los primeros rayos del sol, se marchan en masa causando mucho ruido”, añade.

Unas quejas que también señala Irene Alonso, otra de las vecinas afectadas: “llevamos varios años con este problema, pero ahora se cuentan por miles. En mi opinión, no se toman cartas en el asunto, ya que hay mucha suciedad, los bancos públicos no se limpian y, en cuanto llueve, el suelo resbala por las heces.” A esto, Antonio de Arcos, residente en el paseo de Carmelitas, añade que no se ponen quejas al Ayuntamiento porque se quedan en el aire. “Lo llevamos como podemos. Incluso se han tirado un par de petardos para asustarlos pero la realidad es que no se marchan”.

Sin embargo, no solo los vecinos sufren los estragos causados por estas aves. Los negocios de hostelería cercanos a los focos con mayor número de bandos, también saben de primera mano lo que es lidiar con ello a diario. El ruido y la posibilidad de que defequen sobre las terrazas, son motivos suficientes para que la clientela se lo piense dos veces antes colocarse bajo los árboles, lo que repercute de forma negativa en los ingresos mensuales. A la presencia de este pájaro, se añaden las molestias causadas por la proliferación de palomas, que cuentan con una estacionalidad anual.

Cabe destacar que el estornino pinto forma parte de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, de acuerdo con el Invasive Species Specialist Group, junto al bulbul cafre y la miná común.

Medidas de control

El Ayuntamiento de Salamanca pone en marcha, cada año, desde octubre hasta marzo, una serie de medidas que tienen como objetivo ahuyentar y reducir el número de estorninos en la capital. Para ello, cuentan con los servicios de Larus Control, una empresa especializada en la extinción y control de plagas con sede en La Coruña, que opera en 66 puntos repartidos por toda la ciudad y que, en esta ocasión, ha comenzado sus labores dos meses antes de lo habitual. “Cada vez hay un periodo más largo de estadía, por lo que los trabajos se han iniciado en agosto”, comenta Juan José Fraga, administrador de Larus Control.

Juan José Fraga, junto a un compañero, portando dos águilas de Harris.
Juan José Fraga, junto a un compañero, portando dos águilas de Harris.

Para reducir el impacto que esta especie causa a los vecinos, combinan varios sistemas disuasorios, que logran reducir el número de individuos de 25.000 a 2.000 en el lapso de dos semanas. “Hacemos uso de alarmas, que mezclan el canto de varias aves urbanas. También empleamos pirotecnia de baja intensidad y servicios de cetrería con vuelos de aves rapaces como el águila Harris, para que los estorninos sientan la presencia de un depredador”, comenta. Estos métodos, que van variando para asegurar su eficacia, se llevan a cabo a altas horas de la madrugada, con el objetivo de causar las menores molestias posibles.

Como asegura Fraga, la puesta en marcha de todos ellos está enfocada a reducir la población de estorninos de forma drástica a través de una reubicación hacia otras zonas que sirvan como dormideros. “Los grandes bandos se dispersan y nuestro cometido es que no se vuelvan a reunir. No capturamos a los ejemplares, ya que al tratarse de un número elevado, esta medida no funcionaría”.

 ¿Qué opina de la presencia de los estorninos?

Felipe Domínguez
“Como propietario de un negocio de hostelería con una terraza en la vía pública en el paseo de Carmelitas, junto al Campo de San Francisco, los estorninos suponen un gran problema, sobre todo, por la suciedad que generan. Además, es una molestia para los clientes porque pueden defecar sobre ellos. Actualmente, pasa un vehículo de una subcontrata del Ayuntamiento con luces y sonidos que los espanta.”

 

Javier Egido
“Vivo en uno de los barrios de Salamanca en los que hay estorninos cada año y lo cierto es que su presencia no me afecta de forma negativa. Entiendo que haya personas a las que le puedan perjudicar por los excrementos que producen y por el daño que provocan a los elementos situados en la calle como los bancos de los parques, pero creo que los pájaros se deberían integrar en la vida de la ciudad.”

 

Alejandra Martín
“A mí no me molestan. Incluso podría decir que me resulta agradable escuchar su canto. Comprendo que estas bandadas obligan a llevar a cabo una limpieza más activa, pero si su presencia no supone un problema de salud pública, me parece bien. Creo que forma parte de los ciclos de la naturaleza, al igual que sucede con la caída de las hojas de los árboles durante los meses de otoño.”

 

 

Andrés Pámpamo
“Hay demasiados estorninos en la ciudad, en mi opinión, se trata de una verdadera plaga. Ensucian las calles, sobre todo, en el paseo de Carmelitas, y también suponen un problema para las viviendas que se encuentran cerca de estas zonas, por la cantidad de defecaciones. A pesar de las medidas preventivas que se ponen en marcha cada año, yo creo que no se van a ir porque, aunque los espanten, siempre regresan.”

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