El Magosto regresa a La Alberca para honrar al fruto de la tierra

El municipio salmantino volverá a celebrar una de sus tradiciones más arraigadas, que consiste en asar castañas en la lumbre o en calvocheros, en las fechas cercanas al día de Todos los Santos

Vecinos de La Alberca, durante la celebración del Magosto.
Vecinos de La Alberca, durante la celebración del Magosto.

El próximo 2 de noviembre, los vecinos de La Alberca volverán a reunirse en torno a la lumbre para celebrar su tradicional Magosto. Tras un año de parón, la localidad salmantina ensalzará el producto de la tierra, durante una jornada en la que las castañas serán las principales protagonistas.

A lo largo de la tarde, albercanos y visitantes podrán degustar el sabor de este fruto asado a la brasas en calvocheros, en una Plaza en la que no faltará la música de la gaita y el tamboril. Por la noche, a partir de las 21:00 horas, se representará sobre las tablas del centenario teatro municipal, la obra Don Juan Tenorio a cargo de la Asociación Cultural Cateja Teatro.

A pesar de que la tradición dicta que el Magosto debe celebrarse en la víspera del Día de Todos los Santos, este año, se ha trasladado al sábado, día 2. Como han apuntado fuentes del gobierno municipal, se espera que el cambio de fecha permita que a mayor número de asistentes disfruten de la actividad.

La localidad serrana cuenta con un gran potencial en el cultivo de castañas

El Magosto es solo uno de los indicativos que demuestran el gran lazo que une a La Alberca con este fruto otoñal. La localidad situada al sur de la provincia de Salamanca y comprendida dentro de los límites de la comarca de la Sierra de Francia, cuenta con un importante potencial en lo que a producción de castaña se refiere.

Tanto es así, que el Ayuntamiento lleva años apostando por una dinamización de esta actividad, a través de jornadas técnicas y de la plantación de castaños en terrenos municipales. Unas medidas que se han traducido en un interés creciente por este recurso.

El origen de la tradición

Antiguamente, el Magosto se relacionaba con la necesidad de mantener a los albercarnos despiertos durante la noche previa al Día de los Todos los Santos. El motivo residía en que, a cada hora, el reloj de la torre y las campanas recordaban el rezo de una oración por los difuntos.

Hoy en día, se ha convertido en una fiesta en la que se aprovecha la recolección de la castaña, para degustarla al calor de la lumbre, en una jornada amenizada por la gaita y el tamboril.

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