“La Farinato Race es mucho más que una prueba deportiva”

RUBÉN MORÁN: Fundador de ‘Farinato Race’

Rubén Morán, fundador de la Farinato Race.
Rubén Morán, fundador de la Farinato Race.

El mirobrigense Rubén Morán es el fundador de la Farinato Race, una de las carreras de obstáculos más populares e importantes a nivel nacional y con sello salmantino

-De atleta frustrado por las numerosas lesiones, a conductor de camión como medio de trabajo.
– Así es. Mi sueño y vocación de ser atleta no pudo ser. Mis condiciones físicas no eran las adecuadas para desarrollar la carrera deportiva y las continuas lesiones me obligaron a abandonar. Como medio para sobrevivir trabajé como conductor de camiones durante 10 años, pero nunca dejé el deporte, seguía corriendo, porque es mi pasión.

¿Y cómo diste el paso a las carreras de obstáculos?
– Pues en los viajes con el camión por Europa me fijaba en este tipo de pruebas que se desarrollaban en otros países. Ahí vi una oportunidad para volver al deporte de un modo activo. Todo empezó como un hooby, con una primera prueba en Ciudad Rodrigo en la que participaron 150 personas. La Farinato de Hierro fue un acto benéfico que acabó siendo el experimento perfecto. La experiencia fue fantástica y ahí surgió la idea de dar el paso y convertir una afición en una profesión. Comencé a investigar allí donde más implantada está esta disciplina, en Estados Unidos.

 

La Farinato de Hierro fue un acto benéfico que acabó siendo el experimento perfecto

– ¿Y qué valor añadido tiene la Farinato Race frente a otras carreras de obstáculos?
– Tiene un guión, una historia detrás. Los ‘farinatos’, los mirobrigenses, fuimos capaces de hacer frente al ejército de Napoleón durante 77 días. Después nos vencieron, sí; pero supimos luchar y lo hicimos juntos. Por otro lado, empecé a ver pruebas de otros países, fijándome mucho en la Strong Viking, y empecé a trabajar en ello. Cogí un circuito de ciudades en una semana de vacaciones del trabajo recorriendo 7.000 kilómetros en coche. Ahí empezó todo. Me metí de voluntario en pruebas y vi que el formato que gustaba era el de penalizaciones y obstáculos más técnicos.

-Apostasteis por vuestros orígenes, tanto en su historia de base como en su denominación…. Farinato Race.
– Estoy, estamos, -porque este proyecto no es solo mío, somos siete personas de Ciudad Rodrigo-, muy orgullosos de nuestro origen. Es un privilegio poder llevar el nombre de un producto autóctono y tan representativo de nuestra cultura gastronómica. Aunque es cierto que no a todo el mundo le parece bien esta apuesta por lo más auténtico de nuestra tierra.

¿En qué consiste exactamente la Farinato Race?
-Es una prueba de valores. No es una carrera sin más. El perfil del participante no es el de un deportista habitual. Acuden personas que quieren disfrutar de una experiencia nueva, porque nos esforzamos para que ninguna de las carreras sea igual. Los deportistas que se apuntan vienen con la idea de superar los obstáculos, como en el día a día superamos los problemas que van surgiendo. Lo importante es llegar al final y alejarse del victimismo. El valor del compañerismo y la solidaridad se ponen de manifiesto en cada carrera. La experiencia debe resultar muy gratificante porque el porcentaje de repetición es del 80 por ciento.

Una de las pruebas de la Farinato Race.
Una de las pruebas de la Farinato Race.

-¿Qué tienen este tipo de desafíos que captan a tantas personas?
– Pues como te decía, la experiencia de disfrutar en compañía, de ensuciarse, llenarse de barro… Nos recuerda a los juegos de niños. En una maratón disfrutas cuando llegas a meta, en este tipo de retos disfruta en cada obstáculo.

-De esa primera carrera en Ciudad Rodrigo a una docena de pruebas por todo el país en cuatro años.
– Lo cierto es que después de esa primera aventura nos lanzamos a preparar una gran prueba en Segovia, con muchas pretensiones. Incluso invitamos a Cristina Pedroche. Solo participaron 130 personas y de ellas, 40 fueron invitados. Cometimos mucho errores. Fue un golpe duro, pero nos sirvió para ponernos en el lugar que nos correspondía. Aprendimos de los fallos. En la siguiente prueba pasamos a 400 inscritos y a 600 en la posterior. Ese primer año ya conseguimos 1.200 participantes en Gijón. Con esas cifras ya empiezas a tener vértigo. Te planteas que puedes morir de éxito y eso te hace temblar. Hemos llegado a las 12 pruebas al año. Ahora organizamos siete carreras.

 

Hemos llegado a las 12 pruebas al año. Ahora organizamos siete carreras.

-Hace unos días el equipo de Farinato ha participado en el campeonato del mundo, celebrado en Londres…
-La verdad es que estamos muy orgullosos de los que hemos conseguido. Han sido y son años muy duros, semanas sin descanso y muchos viajes, pero han merecido la pena. Nos hemos consolidado a pesar de la competencia. Ahora toca pensar en la siguiente competición: 24 de noviembre-Sevilla.

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