La depresión, tercera causa de discapacidad

Esta patología avanza a pasos agigantados por el mundo; de hecho, los equipos de Salud Mental de Salamanca, de todas las enfermedades que atienden, un 18% son trastornos afectivos entre los que se incluye la depresión

Clara Isabel Fombellida Velasco, psiquiatra en el Hospital de Día y tutora de residentes de Psiquiatría del Hospital.
Clara Isabel Fombellida Velasco, psiquiatra en el Hospital de Día y tutora de residentes de Psiquiatría del Hospital.

La depresión, la enfermedad eternamente desconocida e incomprendida por la sociedad, avanza silenciosamente. Tanto es así, que se sitúa como tercera causa de discapacidad en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. En Salamanca, los equipos de Salud Mental situados en los centros de salud, de todas las enfermedades que atienden, un 18% son por trastornos afectivos, donde se incluye la depresión entre otras patologías. En la Unidad de Rehabilitación Psiquiátrica del Complejo Hospitalario, el porcentaje es del 13% y, en el Hospital de Día, del 40%.

“La depresión es más difícil de detectar para la población en general porque los síntomas de otras enfermedades como la fiebre, el dolor, la inflamación, los conocemos todos. Sin embargo, el ánimo bajo (que no tristeza por algún evento desagradable), la apatía, la desgana, la incapacidad de disfrutar con las pequeñas cosas, las alteraciones en el sueño o el apetito; la tendencia a movernos de la cama al sillón y del sillón a la cama, son más difíciles de asociar a una enfermedad. Parece que es algo que uno hace porque quiere, pero no es así”, revela Clara Isabel Fombellida Velasco, psiquiatra en el Hospital de Día y tutora principal de residentes de Psiquiatría del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca.

“Aunque se trate de una enfermedad escondida, por suerte, se acude cada vez mas al profesional”

La causa de la depresión es una disfunción cerebral con alteraciones de varias sustancias, como la famosa serotonina, que ocasiona los síntomas anteriores. “A veces, está desencadenada por algún problema como una ruptura amorosa, la muerte de un familiar o dificultades económicas… pero estos hechos no serían causa, ya que a mucha gente le suceden y no por ello tienen depresión”, ilustra la doctora. De hecho, en España existe una prevalencia del 4% de la población, y el riesgo a padecer un episodio a lo largo de la vida es del 10%.

Primer puesto, en 2030
Lo cierto es que la depresión se establece como una de las principales enfermedades que causan discapacidad, la tercera en la actualidad, y se calcula que, en 2030, le arrebatará el primer puesto a las enfermedades cardiovasculares. Esta discapacidad se concibe “no solo por la pérdida de la funcionalidad de la persona que la padece sino, también, porque supone un aumento de sufrir otras enfermedades, como problemas cardiovasculares o respiratorios, con una peor evolución de éstos y una consiguiente aumento de riesgo de muerte”.

“No tiene porqué ser crónica, ni incapacitante, también puede ser un episodio puntual”

Sin embargo, existe un atisbo de esperanza. Fombellida asegura que “se trata de una patología que no tiene porque ser crónica, ni incapacitante. Puede ocurrir que una persona padezca un episodio puntual en la vida y no volver a tenerlo”. “Al igual que uno solo no puede con una neumonía o un cólico nefrítico, tampoco se puede atajar la depresión en soledad”. Sin embargo, “tenemos la falsa idea de que aquellos cercanos a la persona que la padece pueden hacer mucho, pero lo primero de todo es que el propio paciente acuda a un profesional. Es muy importante remitirles al médico más cercano, sobre todo si existen ideas suicidas. Los profesionales valorarán el riesgo y lo tratarán como precisen o lo derivarán al equipo de Salud Mental o al Servicio de Urgencias, si lo estiman necesario”. A pesar de que la depresión es una enfermedad escondida, “por suerte, se acude cada vez más al profesional”.

La ansiedad puede ser un síntoma de depresión y, también, un trastorno por si misma. Se trata de un estado de inquietud que se puede manifestar de múltiples formas. No toda ansiedad es enfermedad, también es un mecanismo de defensa indispensable para vivir. “Y la ansiedad es, incluso, más frecuente que la depresión”, según revelaba Fombellida.

Según ilustra la psiquiatra Fombellida, la depresión afecta más a mujeres que a los hombres y puede aparecer a cualquier edad. “En adolescentes, el síntoma más frecuente es la irritabilidad más que el ánimo bajo. Los factores externos pueden ser desencadenantes, no causas directas, ya que tiene que existir previamente la susceptibilidad personal para padecerla. Las redes sociales a veces contribuyen como factor externo, como desencadenante, además de añadirse como posible adicción”.

Si una persona no se siente bien, lo primero es consultar con el médico de Atención Primaria, que les pautará un tratamiento y podrían derivarles a equipos especializados. “Además de la medicación a largo plazo —si no se trata de un hecho aislado— es muy importante no dejar de hacer la vida normal; aunque cueste mucho, se debe intentar estar activo y relacionarse con la gente de alrededor”, expone Fombellida.

Enfermedad
Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es “una enfermedad frecuente en todo el mundo y se calcula que afecta a 300 millones de personas. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave.

Síntomas
Se trata de un trastorno donde se cae en una profunda tristeza, ansiedad, desesperanza, irritabilidad, con problemas para dormir o para concentrarse en tareas cotidianas, baja autoestima y decaimiento. Existen varios tipos que la OMS clasifica en: Trastorno depresivo recurrente y Trastorno afectivo bipolar (con episodios maníacos)

Tratamiento
Los posibles tratamientos para controlar la depresión caminan desde los psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, hasta los medicamentosos con antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos.

Gravedad
La depresión puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio. “Cada año se suicidan cerca de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años”, según la OMS.

Factores
La depresión puede desencadenarse debido a haber pasado por circunstancias vitales adversas. También, están relacionadas con otras enfermedades como las cardiovasculares y se proponen estrategias de promoción de pensamiento positivo desde la infancia para su prevención.

¿Quieres ser el primero en comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*