El Centro de Cruz Roja acoge a una veintena de personas sin hogar

El Centro de Atención a Personas Sin Hogar de Cruz Roja Española en Salamanca, acoge anualmente a una media de quinientos usuarios, a quienes presta servicios de alojamiento, comida e higiene durante los 365 días del año

Una de las voluntarias de Cruz Roja Española de Salamanca, mientras participa en el servicio de cenas del centro.
Una de las voluntarias de Cruz Roja Española de Salamanca, mientras participa en el servicio de cenas del centro.

Asolo unos días de que finalice el 2019, Cruz Roja Española ha atendido a más de 500 personas en situación de ‘sinhogarismo’ en Salamanca -425 hombres y 75 mujeres-. Actualmente, una media diaria de entre 16 y 18 pernoctan en el Centro de Atención a Personas Sin Hogar (CAPSH) de la división de la entidad en la provincia. Recordemos que se puede considerar “sin hogar” a todo aquel que carezca de residencia o domicilio estable y que no disponga de recursos personales, económicos y/o sociales, y que por todo esto se encuentre en una situación de exclusión social.

Con el objetivo de prestar a este colectivo unos servicios básicos de alojamiento, alimentación e higiene durante una estancia determinada, este recurso temporal se puso en marcha en la ciudad hace más de veinte años. Por aquel entonces, se encontraba en la plaza San Vicente, un entorno que reunía unas condiciones menos favorables para la inclusión social. En junio de 2018 se construyó en su actual emplazamiento, ubicado en la calle Cruz Roja, 1.

Actualmente, con unas instalaciones mejoradas, financiadas por el Ayuntamiento de Salamanca, y la Junta de Castilla y León, el centro presta una adecuada atención social a todo aquel que acude hasta sus puertas. Esta labor se lleva a cabo de una forma coordinada con otras entidades de la capital, con la finalidad de ofrecer alternativas o recursos específicos para resolver los diferentes problemas que presentan. Mayoritariamente, el perfil es el de hombre español, de entre 40 y 60 años; muchos de ellos, con ingresos mínimos. “En esos casos, les ayudamos a hacer un buen uso de su prestación, porque carecen de una red social y familiar que les apoye en esta gestión”, explica Daniel Gordo, trabajador social y responsable del centro.

El perfil del usuario suele ser el de hombre español de entre 40 y 60 años, con unos ingresos mínimos

Entre los usuarios también se encuentran personas que padecen problemas de salud mental, ludopatías, alcoholismo y drogadicción. En este último caso, desde el CAPSH, se deriva a centros especializados a aquellos que deseen poner fin a esta situación. En 2019, además, se ha detectado un incremento de jóvenes menores de veinticinco años, con una relación familiar deteriorada. También son frecuentes los denominados como transeúntes, que recorren el territorio nacional sin establecerse en ninguna ciudad. “Algunos han estado aquí hace cinco años y han vuelto. Es complicado trabajar con este perfil de una forma estable porque se vuelven a marchar y ello deriva en una situación cronificada para la persona”, asegura Daniel Gordo.

El centro cuenta con veinte plazas, que se traducen en veinte camas, a las que se suman cuatro más destinadas a situaciones de emergencia. Durante el horario de atención, que se extiende de las 22:30 horas hasta las 15:00 horas, los usuarios disponen de servicios de estancia y descanso nocturno, consigna, alimentación básica- con cena y desayuno diario-, y aseo e higiene personal.

Además, se les presta información sobre el funcionamiento del Centro y sobre los recursos existentes en la ciudad ante determinados problemas a los que se puedan enfrentar.

En su propósito de impulsar a los demandantes a ser personas autosuficientes, también se les proporciona ayuda en la realización de gestiones, derivándolos a otros recursos y acompañándolos en el caso de que sea necesario. “Intentamos que las personas que acuden al centro consigan unos ingresos mínimos. Para ello, todos los jueves, a las 10:30 horas, les ofrecemos un programa de empleo. También les ayudamos a empadronarse y les orientamos sobre las instituciones públicas a las que deben acudir para acceder a los servicios sociales”, comenta Fernando García, educador social.

En esta línea, también se les ofrecen cursos de formación como, por ejemplo, talleres de hábitos de vida saludable, de prevención de enfermedades de transmisión sexual, así como sesiones enfocadas a la práctica de actividades básicas de la vida cotidiana y a la resolución de problemas.

“Sobre todo, buscamos generar un espacio de convivencia. Para muchas de las personas que están aquí, una de las opciones más sencillas, cuando se lo pueden permitir, es alquilar una habitación. Sin embargo, al carecer de las habilidades para convivir en un espacio compartido, se pueden dar conflictos que los devuelven de nuevo a la calle. Por ello, intentamos impregnar de contenidos socioeducativos el día a día de los usuarios”, afirma García.

Una vez que han conseguido una renta o algún tipo de ayuda económica, se les aconseja que realicen un buen uso de las mismas, mientras continúa el seguimiento. Finalmente, se les deriva a otros programas ofrecidos por Cruz Roja Española, dedicados a trabajar con personas en circunstancias vulnerables que cuentan con un alojamiento.

El centro dispone de un equipo mixto formado por un trabajador social, un educador social y ocho monitores. También colaboran alrededor de cuarenta voluntarios al cabo del año. Cualquiera que desee participar de manera altruista, puede presentar su candidatura en las oficinas de Cruz Roja. Gracias a su labor se ofrece una atención primaria, que permite ofrecer un servicio integral.

Cómo acceder al centro

El CAPSH se da a conocer entre las personas en situación de ‘sinhogarismo’ gracias a la Unidad de Emergencia Social que realiza un recorrido nocturno por la ciudad para ofrecer una comida caliente, a excepción de los miércoles y los domingos. Este acompañamiento, formado por un importante equipo de voluntariado, les informa de que existe un centro en el que pueden ser atendidos de manera más específica.

“Cuando llegan al CAPSH, realizamos una primera acogida, en la que les exponemos de qué forma podemos ayudarles. Si están de acuerdo con unas normas básicas de convivencia, de respeto a los profesionales y al horario, se pone en marcha el protocolo de actuación. Se trata de un centro de baja exigencia en el que se lleva a cabo una valoración previa, que permite el acceso a este recurso. El Centro de Atención a Personas Sin Hogar se encuentra en el primer nivel del proceso”, añade Daniel Gordo.

Las instalaciones en imágenes

El Centro de Atención a Personas Sin Hogar de Cruz Roja Española en Salamanca cuenta con una extensión de 339 metros cuadrados. Las instalaciones se dividen en cinco estancias principales: dormitorio, cocina, comedor, sala recreativa y aseos masculinos y femeninos. A ellos se suman un espacio destinado a los trabajadores, uno con consignas y un despacho, en el que se realizan las entrevistas individuales

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