“La idea clásica de biblioteca está en crisis, una gran oportunidad”

Julio Alonso Arévalo, jefe de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la USAL, acaba de recibir su tercer premio, en esta ocasión el galardón Inforwards 2019, por su labor ‘social media’

Julio Alonso Arévalo, jefe de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la USAL.
Julio Alonso Arévalo, jefe de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la USAL.

Siente pasión por lo que hace y lo demuestra a cada gesto y palabra que emite. Esa vocación que explora y nutre cada día se ha materializado en un prolífica obra escrita y en el reconocimiento social y profesional, con tres galardones, el último concedido hace solo unas semanas: el ‘Infowars 2019’. Julio Alonso Arévalo es el bibliotecario de la Biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca.

-¿Qué significa este premio para ti y para la biblioteca?
– Cuando realizas un trabajo que te llena y del que disfrutas tanto, el reconocimiento social y profesional es gratificante. No trabajas para conseguir un premio, pero si premian tu trabajo resulta muy satisfactorio. Además, este galardón es una iniciativa para reconocer, potenciar y apoyar proyectos innovadores que se realizan en archivos, bibliotecas y museos, entre profesionales de España y Latinoamérica. En concreto, la categoría por la que nos han seleccionado es ‘Bibliotecario, archivista o Museólogo Social Media del año 2019’. El objeto que nos entregan como símbolo es una brújula en la que se lee, ‘por marcar el rumbo’.

-¿Cuál es el rumbo que debe seguir un bibliotecario del siglo XXI?
– El bibliotecario debe cubrir todas las necesidades de documentación, información y también formación. Es un socio colaborador de la institución, en este caso de la Universidad de Salamanca. En este ecosistema digital, debemos favorecer la formación transversal de los alumnos, investigadores y profesores para que el acceso a la información sea correcta.

– ¿Y cómo se materializa esta labor?
– Pues una de las acciones son las clases de ‘alfabetización digital’ que se imparten desde la biblioteca a los alumnos de primer curso en esta facultad, antes de que comiencen las clases teóricas de sus asignaturas. Son nativos digitales, pero esto no implica que conozcan el uso correcto de Internet. En estas clases les enseñamos, por ejemplo, a localizar la información, a distinguir la información científica, a conocer la información de calidad o a utilizar correctamente esos datos. Este servicio es la respuesta a una demanda que venían haciendo los profesores de distintos departamentos, ante los errores que comenten los alumnos cuando se documentan vía Internet. También se ofrecen cursos de formación para los trabajos de grado y de máster, aunque en este caso se tocan materias mucho más específicas: ‘cómo escribir’ o ‘dónde publicar para tener más impacto’.

“La figura del bibliotecario ha cambiado de manera radical”

– ¿Qué queda de la figura del conservador de libros…?
– Poco, la verdad. La figura del bibliotecario ha cambiado de manera radical. Ese trabajo ha quedado desplazado, la biblioteca ya no es únicamente un espacio silencioso donde consultar ejemplares. Nuestro trabajo se basa en dar soporte a los docentes, alumnos e investigadores. El 85 por ciento de los trabajos de investigación parten de Google, con lo cual, debemos adaptarnos al nuevo ecosistema.

– Y el espacio físico de la biblioteca… ¿Cómo se está adaptando?
– Partimos de que el concepto clásico de biblioteca está en crisis, y entendemos crisis con la acepción inglesa, es decir, oportunidad. En este sentido, las bibliotecas viven un momento fantástico para reconvertirse. Por ejemplo, en Estados Unidos están creciendo de manera destacable los Makespaces. Se trata de espacios físicos dentro de las bibliotecas, en los que se han retirado los libros de consulta tradicionales, como las enciclopedias, para transformase en lugares de encuentro entre profesionales. El objetivo es la consolidación de una comunidad que desarrolle sinergias y favorezca el traspaso de información para que los agentes implicados se enriquezcan y mejoren sus servicios. El compromiso del bibliotecario es fundamental, como también la de los mentores, gente dispuesta a compartir sus conocimientos.

– La tecnología de la información se ha transformado rotundamente en apenas unas décadas y tú has sabido adaptarte a pesar de pertenecer a una generación analógica.
– Efectivamente. Soy un emigrante digital, pertenezco a esa generación que utilizaba la máquina de escribir y que descubrió la programación a través del lenguaje html. Sin embargo, esto me ha dado otra visión y una gran ventaja porque soy consciente de donde proviene una página web, por ejemplo, y puedo ser capaz de solventar un problema a través la programación más básica. Los usuarios actuales crean una web a partir de un editor, desconociendo las posibilidades y las opciones posibles. Curiosamente, el primer portal de la Universidad de Salamanca la diseñé yo, utilizando en blog de notas, con lenguaje html.

– La profesión de bibliotecario exige actualización…
– La tecnología de mayor perdurabilidad ha sido la imprenta, sin lugar a duda; sin embargo, la irrupción de la tecnología la transforma casi a diario. Toda la sociedad está implicada en este proceso, pero los que trabajamos con información debemos prepararnos para este continuo cambio. Avanzar a este ritmo exige mucho interés, curiosidad y tener la capacidad de experimentar. Sin estas actitudes es difícil mantenerse al día y el que no lo haga, quedará al margen.

– El libro impreso perdura en contra de lo que pudiésemos pensar con la incursión del ‘ebook’. ¿Por qué no ha tenido el efecto esperado?
– El ebook no ha calado porque no se ha explicado bien su concepto. No se trata de la trasposición del blanco sobre negro, sin más. Va mucho más allá. La lectura digital amplía la galaxia de Gutemberg, nos ofrece grandes posibilidades, como la de anotar, compartir ideas y párrafos, traducir de manera inmediata, encontrar definiciones de términos, tener dos obras abiertas a la vez para comparar. Las resistencias que pusieron al préstamo digitales en las bibliotecas los editores en su momento, hoy se está mostrando como el único modelo rentable para ellos”

– Tema de candente actualidad es el plagio de obras y trabajos, que ha salpicado hasta al presidente del Gobierno.
– Efectivamente está de actualidad. Pero es un tema que hay que analizar y que, en muchos casos, como el que afectó al presidente del Gobierno, habría que revisarlo bien. Si pasamos cualquier tesis o libro publicado por los programas de revisión bibliográfica, veremos que superan el 10 por ciento de plagio. Estas herramientas no consideran si las citas o los textos parafraseados están bien identificados con su autor. Por eso, una vez que la aplicación selecciona las partes de la obra supuestamente plagiadas habría que analizar si el autor al que hace referencia está correctamente citado. Volvemos al tema del principio: formación. Debemos enseñar a utilizar y recopilar la información correctamente.

– Ha publicado 11 libros, tiene más de 1.200 citas en Google Schoolar y es creador y gestor del blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación ‘Universo Abierto’
– Sí, gestiono el blog, que recibe entre 8.000 y 10.000 entradas diarias. Además, también me encargo de administrar siete grupos en Facebook, que sumados sus seguidores, pasan de los 250.000, cifra que nos coloca como la biblioteca con más seguidores en redes sociales de toda España. Esta labor es, precisamente, la que ha servido para que nos nominaran a los premios ‘Infowards 2019’.

– Además, dirige el programa ‘Planeta Biblioteca’ de Radio USAL desde hace ocho años y viaja por medio mundo presentando y formando a docentes y alumnos sobre el uso de las nuevas herramientas de documentación…
– La semana que viene daré distintos seminarios en Portugal y el día 20 viajo a Chile a Innovatic, un gran encuentro sobre ingeniería didáctica.

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