La redacción de Ballesol encara sus ejemplares ‘Con ilusión’

Los mayores de la residencia Ballesol, en Santa Marta, están a punto de cumplir un año desde que sacaran, el pasado mes de agosto, la revista en la que muestran sus experiencias y sabiduría

De izda. a dcha., Ángel Sánchez, Manuela Agustín, Antonio Asensio, Pepe Martín, María Jesús Navajas y Felisa García. Por detrás, Adrián Cifuentes y Laura Moríñigo
De izda. a dcha., Ángel Sánchez, Manuela Agustín, Antonio Asensio, Pepe Martín, María Jesús Navajas y Felisa García. Por detrás, Adrián Cifuentes y Laura Moríñigo

De semblante impertérrito y reservado se muestra una de las mentes pensantes de la residencia Ballesol en Santa Marta de Tormes, Antonio Asensio. Él es uno de los creativos de multitud de propuestas que se llevan a cabo en el hogar de la cercana localidad salmantina. De hecho, fue el ideólogo de un teatro de guiñoles, hace un par de años —Titicaca y Cactúa— que, en la actualidad, conforma una iniciativa intergeneracional, que reúne a pequeños y mayores cada año. Pues a esta mente pensante que parece no inmutarse no dejan de ocurrírsele cosas. El pasado mes de agosto, propuso crear una publicación mensual hecha por los residentes de Ballesol.

“Parece que cuando eres mayor ya no sirves, pero tenemos muchas cosas que contar”

Ejemplares de la revista Con Ilusión.
Ejemplares de la revista Con Ilusión.

Detrás de las ideas de Antonio, está Laura Moríñigo, trabajadora social del centro, a la que no le hace falta decirle las cosas dos veces y, con la vivacidad que la caracteriza, reclutó al resto del regimiento; los redactores que conformarían la revista ‘Con ilusión’. Y con esa ilusión escriben todos sobre temas actuales y que más les gusta.

“Parece que cuanto llegamos a mayores no servimos para nada pero, al contrario, tenemos muchas experiencias de nuestra vida anterior a la residencia que merecen ser compartidas. La razón de esta revista es mostrar los conocimientos que hemos adquirido en años anteriores y que pueden valer para mucho”, sentencia Antonio. Y es que este ideólogo fue médico y aún posee una gran afición por la literatura y la vocación divulgativa. Él es quien se encarga de la sección de Ciencia, la viñetas y algún que otro chiste.

Adrián Cifuentes se dedicó, entre otras profesiones, 25 años a la banca; aunque como seguidor acérrimo del extinto conjunto de fútbol UDS, no se esperaba menos de él que fuera el redactor de Deportes. “Suelo contar recuerdos, viajes… Por ejemplo, cuando me llevaba el maestro de nuestro colegio Escuelas del Príncipe (Padre Manjón en la actualidad) con el resto de niños a ver los partidos al campo. Un campo que, entonces, estaba en lo que hoy es la estación de autobús. El Calvario se llamaba, con ese nombre era de esperar que se lo cambiasen”, bromea.

Otra de las redactoras es María Jesús Navajas, cuya sabiduría la refleja en artículos sobre chascarrillos y curiosidades. “Para hacer pensar un poco, como el cuento de ‘Dos y un burro’, que viene a decir que haga lo que se haga, nadie va a estar conforme y siempre te van a criticar”, revela. También refleja peculiaridades sobre los edificios emblemáticos de Salamanca, que forman parte de la impronta cultural de esta ciudad que , a menudo, se desconoce.

Aurora García suele colaborar con una temática medioambiental, con los secretos de las plantas. Y la cocinillas del grupo es Manuela Agustín. Ella, que se dedicó “a hacer el gamberro cuando era una niña”, pasó su etapa laboral entre despachos de abogados y como funcionaria en Cultura de la delegación de la Junta de Castilla y León en Salamanca. Pero su pequeña gran pasión siempre fueron los fogones y se considera una “viciosa” de la lectura.

Pepe Martín redacta la sección de Filosofía. Fue profesor en esta materia aunque él quiso ser marino de guerra. “Lo que más me gusta es hablar de la intrahistoria y de Unamuno, de ese fondo que da origen a todo”.

La sobrina de Filiberto Villalobos —médico y político—, Nieves Villalobos a pesar de que ya no se encuentra en la residencia sigue mandando sus artículos sobre plantas, aprovechando que fue bióloga.

Felisa García no sabe ni cuantos libros ha leído en su vida. Estudió Filología románica y fue profesora; por tanto, la sección literaria es suya. Es la encargada de mostrar los entresijos de las publicaciones.
Hay una sección, que es en la que se cuentan las experiencias de trabajar con mayores, que la compone Miriam Barbero, voluntaria de la residencia que viene a leer a Manuela. José Luis Salvador elige la poesía y todas las ediciones tienen una cita de Groucho Marx, “para finalizar con una sonrisa”.

El cantarín, Ángel Sánchez, se dedica a mostrar canciones. Este menor de seis hermanos que quisieron hacer de él un sacerdote metiéndolo en un seminario, tuvo que salirse porque vio a “una señorita” que le hizo pensar que aquella no era su vocación. Fue maestro en Ávila y Bilbao y no se pierde ni un solo taller de canciones, incluso, cuando muestran su próximo bombazo musical no puede por menos de acompañar cantando, pero eso será otra historia.

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