La heráldica del medievo, en la sociedad moderna

Los caballeros medievales la inventaron para distinguirse de sus contrincantes en la batalla. Esos escudos perduran en la actualidad como símbolo de tradición y de estirpes familiares

La heráldica es un arte que tiene su origen en la Edad Media. La palabra ‘heráldica’ surge en el siglo XII y deriva del término ‘heraldo’, que era la persona encargada de hacer de mensajero y anunciar en los torneos y justas los nombres, linajes y escudos de los caballeros contendientes, misión que compartieron más tarde con los llamados escuderos o portadores de los escudos.
Los caballeros y nobles estaban obligados a pintar sus emblemas o símbolos sobre los escudos de armas para así facilitar y saber quién era quién en cada momento.

La tradición de la heráldica pervive en la actualidad, aunque con unos fines bien distintos. Los escudos que simbolizan nuestros apellidos y por tanto, una parte de nuestra historia se han convertido en motivos de detalles que se puede aplicar a cualquier tipo de objeto.

El diseño heráldico se asienta sobre tres grandes principios: la estilización, la expresión y la composición. Los metales y colores sobre los que se pinta el escudo reciben el nombre de ‘esmalte’: oro, plata, gules, azur, sinople, sable y púrpura.

Para la Real Academia de la Lengua, la Heráldica o ciencia del blasón, es el arte de explicar o describir los escudos nobiliarios, ya sean de origen militar, civil o eclesiástico.

Hoy en día, los escudos de armas siguen plasmándose sobre los objetos más insospechados, como una forma de grabar un detalle familiar, que contenga la historia de su apellido, un detalla que podrá pasar a sus hijos y nietos. En definitiva, se trata de un regalo elegante y sin fecha de caducidad.

De esta materia saben y mucho en el Centro del Rótulo, uno de los establecimientos especializados en heráldica de la ciudad. Desde hace décadas, esta empresa, ubicada en el centro comercial de la calle Zamora realiza cada semana decenas de encargos. Y es que el Centro del Rótulo está dedicado a la rotulación, grabación. Abastece a los hosteleros, comerciantes, comunidades de vecinos y todos los profesionales de Salamanca, en materia de regalos, carteles y placas que requieran para su actividad. Incluso con grabaciones en el acto.

Pero su valor añadido es el banco de apellidos, más de 85.000 disponibles para aplicarlos a un variado abanico de artículos y hacer de estos el detalle más original.

La heráldica se ha mantenido en el tiempo y se sigue empleando como distintivo familiar. Del estudio de esta ciencia tenemos excelentes representantes en la ciudad, como es la empresa Centro del Rótulo, que estos días se convierte en una opción perfecta de cara a los regalos de Navidad de toda la familia.

LOS ESCUDOS Y LA PUBLICIDAD

Marcas de automóviles, de empresas de transporte, botellas de vino, sellos universitarios, la imagen de clubes de fútbol o dinastías reales tienen algo en común: la mayoría de ellos realiza sus logotipos tomando la herencia de aquellos escudos de armas que antiguamente servían para distinguir las familias o señoríos en base a una serie de normas recogidas en la heráldica.

Aunque esta forma de comunicación se lleva practicando desde siglos remotos, no se hizo patente hasta que se convirtió en una necesidad en los siglos XI y XII. Por aquel entonces, el campo de batalla medieval era un auténtico hervidero. Para protegerse, los militares idearon nuevos sistemas, como los cascos y armerías. El problema es que estos artefactos dificultaban enormemente el reconocimiento del rostro del portador, pudiendo dar lugar a errores imperdonables. Para saber contra quien se luchaba y no asestar golpes a los del mismo bando, los caballeros empezaron a pintarse figuras distintivas en sus escudos.

Esta costumbre se iría extendiendo a otro tipo de soportes, como telas, banderas, fachadas de viviendas, cuadros, joyas, etc. Los primeros diseños nacieron fruto de la imaginación y creatividad de sus creadores. Las nuevas generaciones heredaron esos escudos de armas de sus antepasados y los organizaron en un sistema de normas, con un lenguaje y terminología propios. Y así nació la heráldica.

Si observamos los logos fruto del diseño gráfico contemporáneo veremos que siguen muchos de los patrones de estos escudos. No existe un modelo de escudo uniforme. Pero en líneas generales hay algunas que se han mantenido a lo largo de los siglos. La más común es aquella que adopta una forma rectangular con la parte inferior redondeada o puntiaguda. Son formas heráldicas que pueden verse en los identificativos actuales de marcas que quieren vincularse con valores como la tradición o el clasicismo.

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