“Nunca nos hemos sentido discriminadas por ser mujeres”

María García, capitán /Mª Jesús Gutiérrez, cabo

Las militares María García y Mª Jesús Gutiérrez.
Las militares María García y Mª Jesús Gutiérrez.

La capitán María García y la cabo Mª Jesús Gutiérrez, son las únicas mujeres militares que trabajan en la Subdelegación de Defensa de Salamanca. En el caso de la capitán, entró en el Ejército después de concluir sus estudios universitarios de Gestión y Administración Pública. “Me encantaba escuchar las batallitas de la mili de mi padre y mi abuelo y siempre me tiró esta profesión”, recuerda.

Tras el paso por la Academia Militar de Zaragoza, de donde salió como teniente, pasó a la de Artillería en Segovia y la de Artillería Antiaérea en Agoncillo, Logroño. Después, apostó por las plazas de cambio de especialidad para acercarse a su formación en Administración. Nuevamente a la academia, en este caso a la de Logística, en Calatayud al finalizar, regresó a Salamanca, al Cuartel General Arroquia, donde ascendió a capitán. Continuó en Madrid, en la Dirección de Asuntos Económicos “como ya era mamá, me facilitaron agrupar horas para poder regresar a Salamanca los jueves. En el Ejército se tienen en cuenta las necesidades familiares y nos facilitan la conciliación”. Desde hace dos años, la capitán -como le gusta que la denominen- trabaja en la Subdelegación de Defensa y ni aquí ni en ninguno de sus destinos se ha sentido discriminada.

“El Ejército facilita me ha facilitado conciliar la vida familiar y laboral”

La cabo Mª Jesús Gutiérrez accedió al Ejército hace 22 años. En la actualidad , trabaja como conductora del subdelegado de Defensa de Salamanca. La decisión de optar por esta profesión se debe a la influencia de unos amigos de sus padres, que eran militares.

Mª Jesús accedió a la academia de formación en Alicante y salió, como cabo a su primer destino, Castrillo del Vall, en Burgos. Con los años, aprovechó la oportunidad de promocionar a permanente para convertirse en militar de carrera y así no tener que abandonar el Ejército a los 45 años.
A lo largo de su carrera, ha tenido la oportunidad de participar en misiones en Bosnia (2002) y Afganistan (2004-2005), “experiencias extraordinarias que me permitieron conocer otras realidades y valorar de verdad lo que tengo”.

“La presencia de la mujer en el Ejército ya está normalizada y ni dentro ni fuera implica algo extraordinario”. Por otra parte, indica la cabo, “en ningún momento de mi trayectoria profesional me he visto discriminada o diferenciada por ser mujer. He tenido que superar las mismas pruebas que mis compañeros y el día a día es exactamente igual para unos que para otros”.

 

 

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