A la conquista del río Petrohué

El salmantino Ángel Gómez, acabada la temporada, decidió cambiar de rumbo y vendió la empresa que tenía dedicada al ocio en la naturaleza y se marchó hacia Chile, donde trabaja como guía de rafting y kayak al norte de la Patagonia

Ángel Gómez, a la popa de la embarcación, surcando el río Petrohué.
Ángel Gómez, a la popa de la embarcación, surcando el río Petrohué.

El aventurero salmantino Ángel Gómez decidió cambiar de aires y respirar los del norte de la Patagonia. Acabada la temporada, vendió, tras 18 años, la empresa que tenía dedicada al ocio en plena naturalera salmantina —aunque sigue vinculada a ésta, sobre todo, para actividades en el ámbito acuático—. En la actualidad, vive en un pequeño pueblo llamado Ensenada, el principal de la comarca de Puerto Varas, perteneciente a La Décima Región (la de los lagos), uno de los pulmones naturales de Chile. “Un amigo que estuvo aquí el año pasado me facilitó los contactos”, revela el salmantino. “Él es el que me ha abierto la puerta de alguna manera para poder venir”.

Ángel Gómez, a la popa de la embarcación.
Ángel Gómez, a la popa de la embarcación.

El verano austral comenzó el pasado mes de diciembre y se prolongará hasta marzo, periodo que coincide con el tiempo que Ángel pasará allí como guía de rafting y kayak, antes de regresar a España. En marzo, pondrá rumbo a Gredos para continuar surcando caudales cuan marino de agua dulce. “Mi idea es hacer una temporada en España y otra en Chile”.

Mientras que la mitad norte del mundo pasa frío por estas fechas, la mitad sur vive de los encantos del verano que, en resumidas cuentas, para el salmantino supone deleitarse —trabajando— con la naturaleza más salvaje.

El río Petrohué tiene una longitud aproximada de 36 kilómetros y, en su curso, tiene un sector de imponentes saltos de agua muy visitado por turistas. Allí, es donde Ángel surca las indómitas aguas. Gracias a su formación, capitanea los ríos de clase III y IV que, en otras palabras, tienen un nivel de dificultad intermedio y difícil. Navega por aguas turbulentas, huecos, olas, remolinos, líneas de eddy (espirales donde la corriente principal se une a la contracorriente), cascadas y saltos considerables… peligroso para nadadores y para embarcaciones. En definitiva, Ángel es el mejor amigo que cualquiera debería tener si a uno se le ocurre la idea de meterse en un río. Aunque del Petrohué, asegura que “se trata de uno amigable”. “Se trabaja con riesgo pero con control”.

Una de las cosas que más le llamó la atención para marcharse a Chile fue el impulso de hacerse con “la aventura de una nueva vida, unos nuevos retos”. Además, afirma que allí “hay buena formación de trabajo”. “Las empresas trabajan bien aquí, te cuidan, tienes un buen salario, unas buenas condiciones…”.

“En el futuro, seguramente montaré una pequeña empresa pero, por ahora, quiero estar una temporada dando una vuelta por el mundo, viajando un poco y con tiempo para pensar y tomar la decisión claramente de lo que quiero construir con un objetivo bien definido”. “Mi propósito es aprender de la gente, de los lugares y de la forma de trabajar; alimentar mi mente, ser mejor guía y disfrutar mucho. Y, en un tiempo, tener una empresa de viajes y expediciones de ámbito nacional y hacerla extensible internacionalmente y que la gente pueda conocer otros países”.

De aventura por el Petrohué

Una de las pasiones de Ángel es recorrer ríos y confiesa que allí está viviendo un “buen momento”. “Aunque Chile no es barato, como estamos metidos todo el día en el río, no tenemos tiempo para gastar”, bromea.

El salmantino, en un bikepark.
El salmantino, en un bikepark.

“Las personas aquí son una maravilla no puedo decir nada malo, son muy acogedoras. Rápido me han abierto las puertas de su casa, de su vida. Tengo compañeros de muchas nacionalidades, pero los chilenos son encantadores y, gracias a ello, te haces al sitio rápidamente. Sólo extraño mi cama y mi almohada; por lo demás, es un placer”. “Estamos rodeados de varios lagos; el de Todos los Santos es el más bonito para mí, además, vivo al lado y, en su desembocadura, está el río Petrohué, con aguas azules turquesas, templadas… Estoy rodeado de tres volcanes: Osorno, Calbuco y Puntiagudo… maravilla tras maravilla”.

Si fuera por Ángel, cada año viviría en un país distinto y en contacto con la vida más pura, así que dejemos este capítulo con un: “¡pura vida!

Ángel Gómez, en Ensenada.
Ángel Gómez, en Ensenada.

Perfil

  • Nombre: Ángel Gómez Rodríguez
  • Ocupación: Guía de rafting y kayak
  • Tiempo fuera: Desde diciembre de 2018
  • Lugar de residencia: Ensenada, Puerto varas, Chile
  • Habitantes: 1.623 habitantes
  • Distancia:  11.347’96  kilómetros
  • Diferencia horaria: Cuatro horas menos

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