Asignatura pendiente para las autoescuelas

A pesar de que la DGT tiene actualizados los test y manuales, algunos centros de Salamanca continúan utilizando una “denominación desfasada” y, en algunos casos “hiriente”, para las personas con algún tipo de discapacidad

Muchas personas con discapacidad aún encuentran barreras en cuanto a la inclusión se refiere. Cuando una persona mayor de edad decide sacarse el carné en los manuales de determinadas autoescuelas se sigue encontrando denominaciones que sorprende, en la actualidad, a centros de referencia como el Centro de Recuperación de personas con discapacidad física de Salamanca, CRMF. Y es que aún se sigue utilizando calificativos como ‘inválido’, ‘disminuido’ o ‘minusválido’. “Esos términos pasaron a la historia desde antes de 1982”, alega Enrique Vicente, responsable de Formación del CRMF.

Desde el 1 de enero de 2007, el uso de ‘persona con discapacidad’ es obligatorio en España en los textos normativos; que deben sustituir a términos como ‘minusválido’ y ‘persona con minusvalía’, avalado además por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2001 al entenderlos como connotaciones peyorativas.

Jesús Sánchez, profesor de la autoescuela MAS, es uno de los defensores del cambio. “Siempre lo he discutido, yo prefiero utilizar ‘personas con movilidad reducida, personas con discapacidad física o sensorial”.

Ejemplos de test de una autoescuela salmantina en los que se denomina a las personas con discapacidad como ‘impedidos’, ‘invidentes’ o ‘disminuidos físicos’.
Ejemplos de test de una autoescuela salmantina en los que se denomina a las personas con discapacidad como ‘impedidos’, ‘invidentes’ o ‘disminuidos físicos’.

El jefe provincial de la Dirección General de Tráfico (DGT) en Salamanca, Miguel Moreno Sánchez, alegaba que el cambio en las terminologías “lleva su tiempo” pero que “cualquiera puede hacer un escrito, mandarlo para su revisión y se consigue fácilmente ya que son cuestiones internas”. “De hecho, hace un año se pidió sustituir en una frase que indicaba el estacionamiento de uso exclusivo para ‘minusválidos’ por ‘persona con discapacidad. La petición se hizo, en abril de 2018, y a finales del año nos respondieron afirmativamente”.

A pesar de las actualizaciones de la DGT, determinadas autoescuelas continúan sin adaptarse y, en varios manuales consultados en Salamanca, siguen refiriéndose a las personas con discapacidad bajo estos términos.

Por su parte, los centros de formación alegan que extraen los textos para conformar los test con los que practican sus alumnos en las autoescuelas de “los exámenes que la DGT realiza a los aspirantes”. Sin embargo, en la batería preguntas que presenta el departamento en la página web www.dgt.es no se ha encontrado ninguna palabra que menoscabe a este colectivo. Por lo tanto, el problema radica en los test de las autoescuelas y en los libros de texto que proporcionan a los alumnos que, a pesar de haberse publicado recientemente, siguen sin adaptarse a un lenguaje inclusivo.

“El lenguaje no es neutral, puede integrar o marginar y perpetuar una visión social negativa”

Las distintas asociaciones salmantinas coinciden en la importancia de la terminología inclusiva. Alegan que “el lenguaje no es neutral”, que se puede “integrar o marginar” y que el reiterado uso de estos vocablos desfasados “perpetua una concepción o imagen social negativa y estigmatiza a determinadas personas o grupos”.


Raúl Escudero, en la sede del CRMF en Salamanca.
Raúl Escudero, en la sede del CRMF en Salamanca.

“En mi caso, no me ofenden, pero muchas personas pueden sentirse mal”

‘Minusválido’ sigue siendo uno de los calificativos a los que se tiene que enfrentar el colectivo

Raúl Escudero es un madrileño afincado en la capital del Tormes. Hace tres años empezó a utilizar silla de ruedas, padece una neurofibromatosis que le ocasionó problemas en la pierna izquierda y cadera. Se le puede encontrar a menudo en el CRMF, donde solicitó una plaza hace dos años porque necesitaba el carné de conducir. “Es indispensable, te da independencia y se necesita para todo, es una herramienta esencial. Además, yo, entre otras cosas, estudié Transporte sanitario pero no lo pude terminar porque no tenía el carné”, confiesa. Ése fue uno de los motivos por los que el madrileño se mudó a Salamanca, en este CRMF sí tenía la posibilidad de obtener el permiso, licencia que consiguió en abril de 2018 gracias al acuerdo de la entidad con la autoescuela MAS de Salamanca.

Raúl encara la vida con optimismo y, cuando escucha alguna palabra malsonante, no le importa. “Tengo tan aceptada mi discapacidad que estoy por encima pero hay mucha gente que se siente molesta y es bastante hiriente que te digan ‘inválido’ o ‘disminuido’. Lo que más me fastidia es que continuamente rizan el rizo: unas veces nos dicen ‘discapacitados’; otras, ‘de diversidad funcional’, que se aclaren ya”, reivindica.


“Tres de cada cuatro accidentes mortales se producen en vías convencionales”

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