Investigar en Alemania, de la mano de Marie Curie

La salmantina Mónica Fernández defendió, el pasado mes de diciembre, su tesis doctoral en la Universidad Técnica de Dresde, después de cuatro años trabajando en un proyecto impulsado por las acciones Marie Sklodowska-Curie

Mónica Fernández en la ‘Theaterplatz’ de Dresde. Tras ella se pueden apreciar la ‘Hofkirche’, el ‘Residenzschloss’ y el ‘Altstädter Wache’.

Más de cien años después de que Marie Curie se hiciese con el premio Nobel en Física, en 1903, y en Química, en 1911, gracias a sus descubrimientos en materia de radiación, su legado continúa impulsando la profesionalización de las generaciones futuras. Las acciones Marie Sklodowska-Curie, creadas en el 1996, en honor a la científica que les da nombre y ofrecidas por la Comisión Europea, están destinadas a fomentar la formación y el desarrollo de aquellos investigadores destacados en temas de innovación.

Hasta el momento, más de 100.000 jóvenes se han beneficiado de ellas, entre los que han destacado algún que otro premio Nobel. A esta lista se sumó, en el año 2015, la salmantina Mónica Fernández Barcia, una graduada en Química que nunca creyó que se dedicaría a la investigación.

“Me dijeron que no tenía futuro en la investigación, que un doctorado no era para mí”

“Después de finalizar mis estudios en la Universidad de Salamanca, decidí complementar mi formación con el Máster en Materiales Avanzados que ofrece la Universidad de Autónoma de Madrid, en la especialidad de nanotecnología. Esta rama de la ciencia, que se dedica al diseño y manipulación de la materia a nivel de átomos o moléculas con fines industriales o médicos, me había llamado la atención desde que estuve cursando el tercer año de mi Grado en Burdeos. Mi intención al finalizar el Máster era buscar un empleo en el sector de la industria porque durante años, me dijeron que no tenía futuro en la investigación, que un doctorado no era para mí. Pero mis planes cambiaron gracias al Dr. Manuel Hernández, uno de mis profesores. Él fue mi mentor, me animó a hacer el doctorado y a solicitar estas acciones. Tras consultar diferentes proyectos que se ofrecían en Europa, lo tuve claro: el que más me interesaba se llevaba a cabo en Dresde, la capital del estado de Sajonia, en el este de Alemania”, comenta.

Tesis doctoral

Así que, en septiembre de 2015, volvió a hacer las maletas y puso rumbo a su nuevo destino: el Instituto Leibniz de Estado Sólido e Investigación de Materiales de Dresde. Allí realizaría su tesis doctoral gracias a un contrato de investigación avalado por una de las mejores becas en Europa. “Los puestos de becas de ESR están asociados a proyectos, las llamadas Innovative Training Network. Cada ITN consta de varios candidatos a doctorado y sus supervisores, además de empresas e instituciones adicionales, que forman una red internacional para explorar un tema específico de investigación. Cuando se solicita, el tema de doctorado ya está definido, por lo que si acepta el puesto, te comprometes a desarrollarlo. Después de varios años de investigación, los avances se presentan en una tesis doctoral. Al principio puede parecer poco flexible pero, con el tiempo, me di cuenta de que se había convertido en mi propio proyecto, aunque la idea inicial estuviese predeterminada.”

Cuatro años después de comenzar aquella aventura, esta salmantina sin fronteras defendió, el pasado mes de diciembre, su tesis doctoral en la Universidad Técnica de Dresde. Su trabajo se ha basado principalmente en la electrodeposición de metales, una técnica que sintetiza capas finas de materiales metálicos mediante el uso de una corriente eléctrica a través de una disolución que contiene precursores. Entre sus aplicaciones, cabe mencionar su uso en la síntesis de determinadas partes de dispositivos electrónicos degradables con posible uso médico, que se eliminan en el interior del cuerpo humano una vez que han realizado su cometido.

La salmantina disfrutando de las vistas a la terraza de Brühl.
La salmantina disfrutando de las vistas a la terraza de Brühl.

Ahora que ya puede identificase como Doctora, Mónica está segura de que el balance ha sido positivo: “Vivir en el extranjero es emocionante. Los primeros meses fueron difíciles porque en Salamanca dejé a mi familia, a mis amigos… abandoné mi zona de confort. No obstante, estos años me han dado la oportunidad de crecer personal y profesionalmente, viajar, asistir a conferencias… Además, Dresde es una ciudad muy especial desde el punto de vista turístico. Al principio sentí el choque cultural, pero lo cierto es que es muy fácil vivir aquí.”

Tanto es así que su estancia se antoja indefinida. “Quizá en un futuro, en cinco o diez años, regrese a España. A Salamanca lo veo más difícil, ya que no hay tantas oportunidades laborales en dentro de mi sector.”

Mónica Fernández Barcia.
Mónica Fernández Barcia.
  • Nombre: Mónica Fernández Barcia
  • Ocupación: Doctora en Ciencia de Materiales
  • Tiempo fuera: Cuatro años y medio
  • Lugar de residencia: Dresde, Alemania
  • Habitantes: 543.825
  • Distancia:  2.305’6 kilómetros
  • Diferencia horaria: La misma

 

 

 

 

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