La tranquilidad de los 106 años

Pilar Yagüe superó centuria hace seis años, no padece ninguna enfermedad relativa a la senectud y recuerda su historia con la serenidad que la caracteriza. La salmantina lo ha vivido todo, desde las tristezas de las guerras hasta la felicidad de reencontrarse con un amor de juventud

La salmantina Pilar Yagüe, en la residencia de mayores de Unicaja de Santa Marta de Tormes.
La salmantina Pilar Yagüe, en la residencia de mayores de Unicaja de Santa Marta de Tormes.

Castilla y León se encuentra dentro de las Comunidades Autónomas de España con más personas que superan la centuria. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el año 2018 cerró con el año con 277 personas mayores de 100 años. Una de ellas es la salmantina Pilar Yagüe Sánchez, que cuenta con 106 años “y los que cumpla a finales de este año, como ella dice.

Paradinas de San Juan vio nacer a Pilar el 13 de octubre de un ya lejano 1912. Pilar lo ha visto todo: la crisis de la Restauración, la Primera Guerra Mundial, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil Española, la Dictadura de Francisco Franco y la España en democracia. De estos capítulos de nuestro país, la salmantina recuerda la guerra (la civil), como uno de los peores conflictos en su vida. “Fue tremendamente dura y eso que yo me encontraba en zona nacional y, dentro de los malo, no sufríamos según que cosas”. Asegura que, a causa del conflicto, perdió a un hermano y vio de cerca la escasez de alimentos que imperaba por doquier, aunque a ella no le faltara nada para comer. Éste pudo ser uno de los puntos más dramáticos en una mujer que, si por algo se caracteriza, “es por su bondad, paz y tranquilidad”, según cuenta María del Carmen Pérez, trabajadora social de la residencia de Unicaja en Santa Marta de Tormes donde vive la centenaria.

La salmantina pasó casi toda su vida en el pueblo y se dedicó a las tareas del hogar. Como muchas mujeres de la época, no tuvo los recursos ni la oportunidad de trabajar fuera de su propia casa, así que sus hermanos le echaban una mano con la economía y ella, a cambio, les cuidaba.

Pilar pasaba sus días entre fogones, el campo, la costura y los oficios religiosos. Cuenta que tuvo una vida “ordinaria”; aunque algún que otro secreto tendrá para llegar a los 106 años con la vitalidad y la forma en que se mantiene. Ya era mayor cuando se casó con un antiguo amor con el que se reencontró después de muchos años. No tuvieron hijos, pero Pilar recibe casi cada día la visita de alguno de sus 23 sobrinos. “Vienen a verla más que otros familiares a sus madres”, revela la trabajadora social.

La salmantina es feliz aunque le entristece ver ‘los achaques’ de sus compañeros de residencia. “Cuando falla la cabeza, se acaba todo”, lamenta. Pilar desde hace un tiempo camina con andador, se siente más segura pero, a parte de eso, no padece ninguna enfermedad relativa a la senectud. “Me doy unas gotas todas las mañanas para humectar los ojos y creo que he tenido el colesterol algo alto, pero ya está correcto”, difiere.

La esperanza de vida aumenta cada año, sin embargo, ésta no suele ir asociada a una buena calidad. No obstante, Pilar rompe todas las reglas, es la excepción. Se mueve sola por toda la residencia y su mente sigue tan despierta como cuando era más joven. De hecho, recuerda perfectamente cuando ingresó en el centro: un mes antes de superar el siglo, fecha que María del Carmen tuvo que consultar en los archivos para comprobar. No se equivocaba, lo que significa que estuvo sola en casa hasta la fiolera de los cien años.

Pilar sigue un riguroso orden que lejos de molestarle le encanta: desayuno, gotas para los ojos, capilla, comida, siesta, merienda, charlas con las amigas, visitas y más capilla; una rutina y tranquilidad que podrían ser la clave de su longevidad.

Los 103 secretos de Tomasa Sierra

¿Quieres ser el primero en comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*