‘De vítores y letras’, nuevo libro para esclarecer los tesoros ocultos salmantinos

La obra da lugar a una exposición que se podrá visitar desde el próximo mes de octubre hasta enero de 2018, cita ineludible en el marco del VIII Centenario de la Universidad

Eduardo Azofra, Juan Manuel Corchado, Mariano Esteban de Vega y Emilio Gil, en la presentación.

Que Salamanca destila cultura, no hay duda. La capital del Tormes fue, es y será un referente en multitud de ámbitos; por citar, dos temas: ‘De vítores y letras’, que además da título a una obra que se presentó este martes, 27 de junio.

El vicerrector de Investigación y Transferencia, Juan Manuel Corchado en compañía con el vicerrector para la Conmemoración del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, Mariano Esteban de Vega; el director de Ediciones Universidad de Salamanca, Eduardo Azofra y el editor y diseñador de la obra Emilio Gil mostraron en sociedad uno de los libros que ofrece más información sobre las grafías que se encuentran por los edificios más emblemáticos de Salamanca y de los que poco se sabe, los vítores.

La iniciativa surgió cuando Eduardo Azofra, director de Ediciones Universidad de Salamanca, contactó con el ganador de la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2015, Emilio Gil. Juntos decidieron aunar fuerzas para dar a conocer estos tesoros ocultos. Para ello, se pusieron en contacto con otros expertos de la talla de Luis Enrique Rodríguez-San Pedro y Ángel Weruaga (profesores, investigadores y autores de una publicación anterior que versa precisamente sobre vítores), José Antonio Saavedra García, Valentín Gómez (actual pintor de los símbolos), José María Cerezo y Andreu Balius, entre muchos otros participantes. Éstos aportaron diversas interpretaciones para confeccionar una obra prologada por Azofra y Gil.

El objetivo, según confiesa el vicerrector para la Conmemoración del VIII Centenario, persigue “poner en valor y proyectar hacia el futuro la riqueza patrimonial de la Universidad y su historia”.

“Gracias a la obra se generará un proyecto expositivo que se podrá visitar desde el próximo octubre hasta enero de 2018”, aseguró Azofra en la presentación del libro.

Mucho se ha dicho sobre la simbología de estos tesoros ocultos pero, según los expertos, no tienen como función celebrar el grado de doctor, ni existen evidencias de que se pintasen con sangre de toro y ni siquiera significan ‘victoria’ sino ‘¡viva!’

Los vítores más antiguos datan del siglo XVI y se extienden por el XVII y XVIII, aunque no se descarta que en el XV utilizasen este tipo de inscripciones. El siglo XIX estuvo exento de esta tradición y se retomó por el siglo XX.

En los orígenes, los más antiguos son en color negro y pasó a popularizarse el rojo, ambas tonalidades muy del gusto de la época, que encumbraba la cultura clásica romana y, también, han recibido la influencia del papa de Aviñón francés más conocido como Papa Luna (Benedicto XIII). Gracias a éste, muchos de los símbolos aparecen con la característica media luna. Sin embargo, los vítores están plagados de dibujos: letras, armas, pájaros, espadas… incluso ciertos tipos de ‘insultos’ por la lucha interna entre los vitoreados.

Para ser poseedor de un vítor, hacía falta estar relacionado con la Universidad o ser una persona influyente de la época. La mayoría corresponden a rectores, profesores… y no es hasta 1955 cuando celebran el doctorado.

Muchos son los entresijos e idiosincrasia que envuelve a estas letras con solera pero, ése, es otro capítulo.

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