Vítores: las nuevas ‘joyas’ de la corona salmantina

GRACIAS AL VIII CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD SE PRESENTAN AL PÚBLICO INTERPRETACIONES CONTEMPORÁNEAS DE LAS GRAFÍAS QUE PUEBLAN LOS EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS DE LA CAPITAL DEL TORMES

Grafía clásica de D.Gáspar Márquez de Prado de Bracamonte y Montalvo, en Escuelas Menores.

El VIII Centenario de la Universidad de Salamanca ha traído consigo multitud de novedades e iniciativas culturales y científicas con una carga suprema en el ámbito de la investigación. Éste es el caso de unas joyas históricas e irrepetibles que llevan más de ocho apellidos charros y que, gracias a la celebración de la Universidad vuelven a estar de moda: los vítores.
Estas grafías que pueblan los edificios emblemáticos de la capital del Tormes para encumbrar a diversos personajes vuelven a estar de moda y traen consigo importantes descubrimientos. Por una parte, investigadores de la talla de Luis Enrique Rodríguez-San Pedro Bezares y Ángel Weruaga Prieto han recogido que muchos de los vítores pueden agruparse según la procedencia geográfica del vitoreado. “Existían grupos de presión universitarios que utilizaban una propaganda política: naciones de estudiantes -que poseían tantos vicerrectores como agrupaciones había- y se entrelazaban en guerras continuas al igual que ocurre en la actualidad con las Comunidades españolas. Incluso, eran sujetos de excomunión”, señala Rodríguez-San Pedro. Apreciamos esas agrupaciones cuando recorremos la ciudad y encontramos entre los vítores esas ‘C’ de Castilla, las ‘E’ de Extremadura, las ‘GA’ o ‘G’ de Galicia o las ‘AR’ de Aragón, todas ellas coronadas.

Fachada con vítores en una de las paredes de la Casa Conchas.

Además, han aparecido nuevos vítores que estaban ocultos en la Casa de Las Conchas, en el Palacio de Orellana o en el ábside de la Catedral Vieja como si estos tesoros salmantinos no quisieran quedarse en el olvido.
Estos nuevos apuntes se han recogido en una publicación reciente, ‘De vítores y letras’, que se presentó en sociedad el pasado 27 de junio. La obra amplía matices de un libro que ya publicaron los dos investigadores mencionados anteriormente: ‘Elogios triunfales: origen y significado los vítores universitarios salmantinos, (ss. XV-XVIII)’. No obstante, ‘De vítores y letras’ también analiza la tipografía salmantina -que se encuentra en rótulos y edificios de la ciudad como La Casa del Bedel- como una fuente tipográfica comercializable, bajo el análisis del tipógrafo Andreu Balius y el diseñador José María Cerezo.

En el nuevo libro también se recoge una amplio espectro de propuestas o visiones contemporáneas de ocho diseñadores para la creación de vítores y el trabajo del creador del logo del VIII Centenario de la Universidad y su exposición, Miquel Barceló.
“El objetivo de la nueva publicación no es otro que poner en valor la gran riqueza que tiene Salamanca” asegura Emilio Gil, diseñador gráfico que consiguió la medalla de oro de las Bellas Artes en 2015 y que, junto con Eduardo Azofra, tomaron la iniciativa para sacar adelante esta obra y proyectar hacia el futuro la riqueza patrimonial de la Universidad”.
“Gracias a la obra se generará un proyecto expositivo que se podrá visitar desde el próximo octubre hasta enero de 2018”, aseguró Azofra en la presentación.

La tipografía salmantina es exclusiva como fuente tipológica por el uso de mayúsculas y la insistencia de minúsculas.

Origen de los vítores
Los vítores más antiguos datan del siglo XVI, XVII y XVIII, aunque no se descarta que en el XV utilizasen este tipo de inscripciones; no obstante, apenas se conservan vestigios medievales. El siglo XIX estuvo exento de esta tradición y se retomó por el siglo XX.
Para ser poseedor de un vítor, hacía falta estar relacionado con la Universidad o ser una persona influyente de la época. La mayoría corresponden a rectores, profesores… y no es hasta 1955 cuando celebran el doctorado.
Los más antiguos son en color negro, de los que apenas quedan ya y más adelante pasó a popularizarse el rojo, ambas tonalidades muy del gusto de la época, que encumbraba la cultura clásica grecorromana. Mucho se ha dicho sobre el pigmento, como que se pintaban con sangre de toro, mitos improbables según los expertos. Lo cierto es que se usaba almagre -ocre rojo- junto con agua y cal para fijar el dibujo.
Estas grafías históricas han recibido multitud de influencias como la del Papa de Aviñón francés más conocido como Papa Luna (Benedicto XIII). Gracias a éste, muchos de los símbolos aparecen con la característica media luna.
Dependiendo de la época, se pueden encontrar más o menos ornamentados: soles, adornos en las letras del ilustre, pájaros, incluso higas o ciertos tipos de ‘insultos’ por la lucha interna entre los vitoreados. Las letras y las armas suponían un recurso muy utilizado para reflejar el dilema de la época: si era mejor ser hombre de letras o de armas. Y es que ya se decía en ‘El Quijote’: “…dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes (…) A esto responden que con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos(…)

 

En negro
Pocos son los vítores que se conservan en tonalidad negra. El de la fotografía superior corresponde al siglo XII, concretamente data del año 1697, y se trata de la vanagloria del rector don Antonio Grande de Barrientos. Se encuentra en la entrada de las Escuelas Mayores. A pesar de haber desaparecido se observa la corona burlesca y la ornamentación en la tipología.

Uno de los pocos vítores realizado en negro. Está situado en la entrada de las Escuelas mayores.

 

Idiosincrasia
Las diversas influencias recibidas durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XX han provocado que cada vítor sea original pues no se sigue un patrón homogéneo o plantilla más allá de la V-I-T-O-R superpuestas pero con aberturas o angulaciones distintas. A esto se le suma la amplia simbología con que se condecoran: pájaro, plumas, espadas, escudos, cruces, coronas… algunas letras de los vitoreados mediante un trazo firme y regular y, otros, más artísticos.

Tipografía
Según el experto Emilio Gil, uno de los diseñadores gráficos por excelencia en España, la tipografía salmantina es exclusiva como fuente tipológica por el uso de mayúsculas y la insistencia de minúsculas, los puntos dentro de las ‘O’ y la angulación de la ‘S’, por ejemplo, adaptándose al resto.