La Máscara, una “locura” que cumple 25 años

Hace un cuarto de siglo nació en la Universidad Pontificia de Salamanca el grupo de teatro La Máscara, una compañía por la que han pasado ya más de 300 actores y actrices

Escena de una de las obras representadas por La Máscara / Foto: UPSA

En el año 1991, José Luis Losa Llegó desde Sevilla para estudiar Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), donde descubrió, atónito, que no había grupo de teatro. Él, que había formado parte de la agrupación de su colegio, fundada por el padre Isaac García y que hoy es una reconocida escuela gratuita de interpretación, EdeTeatro, empezó a darle vueltas a una idea “que parecía una locura”.

Se fue a hablar con los mandamases del momento, el vicerrector de La Ponti, Antonio García Madrid, y la recordada decana de la entonces Facultad de Ciencias de la Información, María Teresa Aubach, en quienes encontró apoyo y ánimo. Así que nació La Máscara.

Lo de los recursos fue otro cantar, pero las dificultades presupuestarias no fueron obstáculo para que aquella “pandilla de entusiastas estudiantes” se saliera con la suya y estrenara la comedia Alesio de Nápoles, de Ignacio García May. El montaje exigió un desembolso de 80.000 pesetas que salieron de los bolsillos de Losa… O más bien, de los de su “casera”, que accedió a aplazarle el pago de dos mensualidades, confiando en que la recaudación en taquilla de un grupo por entonces prácticamente desconocido le permitiera cobrar el alquiler de ese “inconsciente” aprendiz de periodista.

El joven no lo tenía tan claro; se agobió pensando que el estreno podía ser un fracaso y que no sería capaz de devolver el dinero. Pero se equivocó.

Han pasado 25 años y La Máscara sigue en los escenarios. Este sábado, José Luis Losa, su fundador y director durante los cinco años de la licenciatura, celebrará una historia que han construido en este cuarto de siglo “más de 300 personas”. Algunas de ellas participarán en la masterclass –por llamarla de alguna forma- que el sevillano ofrecerá con motivo del aniversario. “Más que una masterclass será un encuentro, una especie de ensayo en el que haremos improvisaciones y que aprovecharé para contarles lo mucho que aporta el teatro a la comunicación pública y cómo pueden aplicarlo en su vida”, adelanta.

José Luis Losa, fundador de La Máscara.

Él lo ha hecho, en cierto modo. Después de dos décadas trabajando en agencias y medios de comunicación, como Europa Press y ABC, entre otros, una estancia en Nueva York le hizo reflexionar sobre el periodismo y sobre su futuro. Al regresar, inició un proyecto con el que podría decirse que cerró el círculo, aunando periodismo, teatro y coaching en el proyecto Comunica & Convence, desde el que ofrece cursos de comunicación personal para ayudar a los profesionales a expresarse en público sin miedo y a convertir la comunicación en su aliada. Además, imparte clases en la Universidad Loyola Andalucía, es corresponsal de El Economista y participa en las tertulias de diferentes medios.

Y sigue vinculado al teatro. A través de la escuela que le despertó el gusanillo de la interpretación en su Sevilla natal y a través, también, del hilo que le unirá para siempre a La Máscara. Conserva “una relación muy especial” con todos los integrantes del grupo de su época, cada uno con sus vidas, todas diferentes, aunque algunos encontraron en aquella locura su vocación y una profesión exitosa, convirtiéndose en reconocidos guionistas, actores, productores artísticos, gestores culturales, autores teatrales… Todo, a pesar de que La Máscara nació como un grupo de teatro universitario sin grandes pretensiones, como “una vía de escape y evasión” y como una herramienta “para perder el miedo a hablar en público”.

Volver a Salamanca para encontrarse con antiguos compañeros y con las nuevas generaciones de actores y actrices del grupo La Máscara le tiene “emocionado y muy orgulloso”. Recuerda lo “complicados” que fueron los inicios y comprueba cómo se ha afianzado la compañía en este cuarto de siglo. Además, le ha conmovido saber que una de sus ocurrencias de hace 25 años se ha convertido en tradición. “A la semana siguiente del primer estreno, quedamos para recoger los enseres de la obra y me dio por llevar cinco estatuillas de plástico como las de los Oscars para entregar unos premios, pero no al mejor actor o la mejor actriz, sino a quien había generado más buen rollo, al más trabajador… Los bautizaron como los Premios Losa, y resulta que se siguen entregando; lo que no sé es si seguirán siendo estatuillas de plástico” cuenta.

Este sábado, durante la cena con la que se cerrará el aniversario de La Máscara, habrá una nueva entrega de galardones, que esta vez contará con la presencia de quien los creó como quien no quiere la cosa, ese que a principios de los 90 tuvo la loca idea de fundar un grupo de teatro universitario en ‘La Ponti’ y logró que otros muchos locos la siguieran.

José Luis Losa, con los participantes en la ‘masterclass’.

 

 

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