Castronuño, el aguerrido pueblo que resistió ante los Reyes Católicos

La villa vallisoletana de Castronuño recrea en clave de teatro este 13 de agosto un episodio clave de su devenir histórico, el sitio al que le sometieron las tropas de Isabel la Católica durante 11 largos meses

“Noviembre de 1476. Isabel disputa el trono de Castilla a Juana en una cruenta guerra civil. Localidad fronteriza de Castronuño. Valladolid”

Soy el alcaide Pedro de Avendaño, señor de Catronuño y ésta es nuestra historia. La leyenda de un pueblo que forjó su destino al tomar partido por Juana, que nosotros llamamos “La Excelente Señora” y los defensores de Isabel apodan “La Beltraneja”. Los escritos y malas lenguas me han tachado de déspota, saqueador, bandido, ladrón y no sé cuántos más apelativos propios de un rufián. Cierto es que soy de personalidad dura. Que las casas fuertes de Valladolid, Zamora, Salamanca… me rendían tributo, pues Castronuño es lugar obligado de paso y bien merece el peaje.

El alcaide D. Pedro de Avendaño con su mujer y su hija.

Distamos 60 kilómetros de Salamanca, de Zamora y de Valladolid y nuestra posición privilegiada será nuestra mejor arma en esto que se avecina y que tiene a mis vasallos con el semblante serio. A lo lejos ya se divisan las tropas de Isabel y Fernando, azuzadas por su rey y decididas a poner fin con esta batalla que se me antoja duradera a la guerra por el trono de Castilla.

El frío de este noviembre de 1476 nos azota el rostro mientras divisamos cada vez más cerca de nuestra fortaleza a las tropas de “los Católicos”. Cuento con el favor de todo los galdarros (habitantes de Castronuño) y no hay soldado que no quiera luchar a mi lado y defender el derecho al trono de nuestra Juana. Somos inexpugnables y el precio que tendrá que pagar Isabel será altísimo.

Los días y las noches se antojan eternos. Bien sabe Dios que las laderas de la Muela se han unido a nosotros en esta batalla sin fin. Desde este alto aprecio revueltas las aguas del Duero a su paso por el impresionante meandro que dibujan.

Si la memoria no me falla llevamos ya 11 meses de lucha sin descanso. El espíritu belicoso de este pueblo no tiembla ante las envestidas de las tropas isabelinas. Resistimos con más intensidad aún si cabe cuando es Fernando, ese maldito Fernando, el que dirige a sus soldados y caballeros.

Jamás seremos conquistados. Pactaremos la rendición.

7.000 florines aragoneses y la huida de D. Pedro de Avendaño con su familia a Portugal es el precio que pagaron gustosos los Reyes Católicos para acabar con la disputa por el trono de Castilla

El pueblo llano se sintió tan desprotegido y tan dolido con la posibilidad de someterse a otro señor feudal que, todos a una, derribaron el castillo de Castronuño.

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