Viaje histórico a la Bragança de Alfonso IV de Portugal

La ciudad portuguesa recrea con su Festa da História, del 12 al 15 de agosto, su pasado medieval

Celebraciones de la Festa da História en Bragança.

La Festa da História devuelve a la ciudad de Bragança a la época medieval. Su emblemático castillo y su casco antiguo, y sus gente, se visten y engalanan con los ropajes de la época para recrear el año de 1187, fecha en la que la ciudad alcanzó su “carta de foral”. Este año dedican el repaso histórico a la figura del rey Alfonso IV de Portugal, que también tuvo algo que ver con esta ciudad portuguesa.

El rey Alfonso IV “el Bravo”

Celebraciones de la Festa da História en Bragança.

La Festa da História repasa este año el reinado de Alfonso IV. Acaba el reinado del rey Dinis en 1325 y le sucede en el trono Alfonso IV. Reina la estabilidad, y Portugal y el Algarve viven una próspera calma. Este inicio hace presagiar que será un reinado de triunfos y duradero. No en vano Alfonso IV se mantuvo durante 32 años en el trono.

De vida alegre y de carácter rebelde, mantuvo un duro enfrentamiento con su hermano Alfonso Sánchez, hijo bastardo, pero reconocido por su padre, Dinis. Protagonizaron una cruenta guerra civil, hasta que Alfonso IV logró que su hermano se exiliara a Castilla. Desde allí, desde España no paró de increpar al coronado hasta que Isabel la Católica puso paz entre ellos. Varias de estas escaramuzas tuvieron a Bragança como protagonista de excepción.

 

Bragança, testigo de la guerra entre hermanos

Alfonso IV sucede a Dinis en el trono y una de las primeras medidas que adopta es confiscar todos los bienes, rentas y beneficios dados a su medio hermano, Alfonso Sánchez. Éste, exiliado en Castilla, ataca Bragança en 1326 como venganza.

 

Una auténtica recreación

Los visitantes tendrán la sensación de viajar en el tiempo gracias al esfuerzo por vestir escenarios y recuperar personajes propios de la época medieval.

Celebraciones de la Festa da História en Bragança.
  • Puesto de control.  Un grupo de soldados monta guardia a la entrada del castillo para revisar a todo aquel que quiera entrar. Este puesto militar hará las veces de puesto de turismo.
  • Calles de los “ladrones”. Este espacio recrea el ambiente en el que se movían las clases sociales más desfavorecidas, las gentes que vivían pegados al mal, los amantes de los ajeno. El visitante atravesará estrechas callejuelas y más de un susto se llevará al encontrarse en las esquinas con personajes de mala vida.
  • Plaza de Armas. Aquí entrenan a golpe de espada los encargados de mantener el orden en la ciudad. Corren tiempos convulsos y el enemigo está cerca. Hay que mantenerse alerta y a los soldados listos para el combate. Un bravo soldado enseñará varias piezas de armamento militar a los más curiosos.
  • Plaza del Sustento. Ésta es la plaza de las tabernas, la del “buen yantar”. El humo la envuelve, pero el olor es tranquilizador: las mejores carnes y algunos peces ya están haciéndose lentamente sobre las brasas.
  • Feria. Los mercaderes inundan esta calle con sus miles de productos. Los pregoneros llaman la atención de los vecinos con su voces y ofertas. El bullicio de este mercado y el ir y venir de gentes impregna este escenario de vida.
  • Liza y artes de caza. La caza es desde tiempo inmemoriales una de las actividades lúdicas preferidas por la nobleza. Movían a su alrededor a un nutrido grupo de vasallos, encargados de preparar sus caballos, guiar sus perros o custodiar sus aves rapaces. Éste es el lugar donde se desarrollan las justas, torneos, luchas y combates… donde se salva la honra. A los visitantes les espera un emocionante torneo medieval.

    Celebraciones de la Festa da História en Bragança.
  • Terreno de charlatanes. Venidos de tierras lejanas traen a Bragança leyendas y cuentos aprendidos en sus viajes. Son comerciantes de historias. Traen a los habitantes brigantinos noticias de los reinos aledaños.
  • Jardín del mercado. Este espacio está dedicado a todos los hombres y mujeres libres que gracias al desarrollo experimentado por ciudades como Bragança, tras la concesión de la Carta de Foral, ponen rumbo a la urbe para labrase un mejor futuro.
  • Juegos y acertijos. Terreno de juegos para los visitantes. Para medir la inteligencia, la fuerza o la destreza. Para todos los públicos.
  • Campamento civil. Recrea oficios de tiempos pasados, la vida cotidiana en la Edad Media.
  • Calle de los aromas. Esta rúa de los olores pretende vivir esta época desde otra dimensión, con un sólo sentido, el olfato. Un regalo para la nariz.

El mejor reclamo para el turista es un programa confeccionado a medida, en el que figuran un mercado medieval, recreaciones históricas, torneo de justas, juegos infantiles, animación de calle y exhibiciones de oficios tradicionales. La gastronomía típica tampoco se pierde esta cita y ofrece a los visitantes la carta más auténtica, la cocina portuguesa más genuina.

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