Pablo Veiga: “En la parroquia ayudan 200 voluntarios, eso es una bendición”

ENTREVISTA | Párroco de ‘El Milagro de San José’

Pablo Veiga, párroco desde hace cinco años de El Milagro de San José, guía en la actualidad a la gran comunidad que se ha formado en torno a la iglesia, en el paseo de San Antonio. El jesuita, que se esfuerza en dar protagonismo a los feligreses y restar notoriedad a los párrocos que han pasado por ‘Ladrillo a ladrillo’, reflexiona sobre este medio siglo de vida de una parroquia que se ha convertido en un símbolo para la ciudad y, sobre todo, para el barrio de Prosperidad.

La parroquia El Milagro de San José, en el barrio de La Prosperidad, cumple 50 años. Para celebrar la onomástica se han organizado diferentes eventos que  persiguen mantener firmes y presentes los valores con los que fue fundada, “ladrillo a ladrillo”, con la solidaridad, el esfuerzo y el compromiso de los vecinos

El Milagro de San José se distingue por ese espíritu de convivencia y solidaridad con el que se fundó. ¿Cómo se alimenta esa esencia, 50 años después?
Pues una seña de identidad de esta parroquia es el grupo de voluntariado. Personas que por deseo personal colaboran en diferentes tareas y colectivos activos. Ahora mismo son más de 200 las personas que asiduamente pasan por el centro para poner su grano de arena y permitir que exista uan estructura organizada. Desde luego, su trabajo es indispensable y una bendición para la parroquia.

¿Cómo se consigue ese compromiso por parte del vecindario?
Pues de manera espontánea y natural. Imagino que tiene mucho que ver la historia de la parroquia y de cómo ésta ha calado entre las gentes del barrio, generación tras generación. Lo cierto es que en las celebraciones religiosas también nos congratulamos de contar con bastante participación. No obstante, es un porcentaje pequeño para la densidad de población del distrito.

¿Cómo lleva la responsabilidad de continuar con el legado del padre Basabe?
Bueno, en realidad ese legado del que habla lo dejó una generación de personas que apostaron por crear este centro con sus propias manos. Siempre se ha caracterizado por ser un proyecto muy laical. El padre Basabe no fue párroco, tan solo un docente universitario jesuita que apoyó a aquellas personas para levantar la iglesia en una época muy difícil y en un entorno social poco favorecido.

Sin embargo, cada párroco ha ido dejando su sello y es recordado por sus vecinos por su trabajo en la comunidad…
Sí, es cierto que cada uno de los párrocos que se han ido encargando de la parroquia han dejado su impronta. Desde el Padre Lamamié, el primero, hasta el Padre Santiago, que conocía el barrio palmo a palmo. El padre Chema Nieto, que afianzó la tradición musical junto a José Luis Saborido, que abrieron la escolanía a las chiccas. El auge de los grupos infantiles y juveniles, así como la fundación de los scouts se debe también, entre otros, al Padre Chema. La ‘Operación Bocata’ y la popular ‘San Silvestre’ fueron iniciadas por el Padre Ignacio a principios de los 80. Con el Padre Pinilla se incrementaron los grupos parroquiales y las tareas de acción social. Manuel Robla y Alberto Plaza fueron párrocos en la primera y difícil década de los 2000, en la que consiguieron incentivar la actividad juvenil, y grupos como los scouts que estuvieron a punto de desaparecer.

Usted llegó a la parroquia hace cinco años. Ahora que conoce el barrio y sus necesidades ¿qué líneas de trabajo se ha marcado en este período?
Llegué en un momento boyante para la parroquia, caracterizada por la elevada participación, por una actividad efervescente. Creo que es importante cuidar la comunicación ante tanta actividad. Se ha puesto en marcha la web y, durante los cinco meses más fuertes del año realizamos un tríptico semanal. Otra línea de acción es la acogida a nuevas familias y la creación de nuevos grupos: Cristianos LGTB, el de personas afectadas por la ruptura matrimonial y también un grupo dedicado a la ecología, donde se promueve reducir el consumismo y velar por el mundo que nos rodea.

Tres nuevas agrupaciones que se suman a las más de veinte que se mantienen activas en la comunidad…
Sí, es cierto, funcionan numerosos colectivos. Algunos organizados directamente desde aquí, desde la parroquia; y otros, a los que prestamos el espacio para que puedan tener un lugar donde desarrollar su actividad.

¿Seguirán las actividades festivas con motivo de los 50 años?
Las actividades festivas se rigen por el calendario escolar. El grueso del programa ha tenido lugar durante el pasado curso y retomaremos lo actos en octubre, hasta noviembre, cuando pondremos punto y final al aniversario. En esta primera parte hemos desarrollado actividades de carácter social y también formativas. Organizamos un cineforum de diversidad, una paellada abierta a todos, una charla, una convivencia familiar y otra con un grupo de adolescentes…

¿Y para lo que queda de año?
Hemos previsto un acto festivo muy bonito con una nota solidaria, siguiendo la esencia de la parroquia. Se trata de un ‘pincho solidario’ dirigido a dos proyectos que desarrollan las religiosas Teresianas en el barrio. Terminaremos los actos con un concierto de la Escolonanía de Pamplona.

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