Donar, revender y reciclar o cómo dar una nueva vida a la ropa

En el actual escenario de consumo disparado (o disparatado) de prendas de vestir, la responsabilidad a la hora de desechar lo que no se usa resulta casi obligatoria. Las opciones no son muchas, pero cualquiera es mejor que el cubo de la basura

Una imagen del ropero de Cabrerizos.

En la prehistoria de la industria textil ha quedado ya eso de las dos temporadas: primavera-verano y otoño-invierno. Ahora se lleva la llamada fast fashion y esa necesidad creada de estar constantemente ‘a la última’ que alimentan las grandes cadenas de moda con sus incesantes reposiciones de ropa y sus constantes nuevas colecciones disponibles a precios de lo más asequible. No basta ya tener en perchas y cajones las prendas suficientes para el ‘quita y pon’; hay que seguir las ‘microtendencias’ y comprar y comprar. Aunque la calidad sea peor. Aunque acabemos vistiendo siempre lo mismo y agobiados por la sensación de no tener nada que ponernos, a pesar de que los armarios estén llenos.

En buena medida, esta incapacidad de distinguir entre el ‘querer’ y el ‘necesitar’ a la hora de adquirir ropa es lo que lleva –junto con los cambios de talla y estatura, claro está– a acumular piezas y más piezas con las que no sabemos muy bien qué hacer cuando las dejamos de usar.

Cada año se venden cerca de 80.000 millones de prendas en el mundo –fácil es intuir qué parte del mundo se lleva la palma–, al tiempo que cada habitante desecha anualmente una media de ocho kilos de textil y calzado. En el complejo y controvertido escenario que plantea el ciclo de la ropa, que los ciudadanos seamos responsables a la hora de desprendernos de lo que ya no queremos es sólo un paso. Quizás pequeño, pero esencial. No solo por una cuestión de conciencia social, sino también de compromiso medioambiental, sobre todo teniendo en cuenta que la industria textil es la segunda más contaminante, por detrás de la del petróleo.

¿Qué hago con la ropa?

En la parte que nos toca como consumidores, es preciso regresar a la pregunta: ¿qué hacemos con las prendas que ya no utilizamos? Las alternativas a tirarlas a la basura son básicamente tres: donar, reciclar y revender. La primera es, posiblemente, la más eficaz en cuanto a sus implicaciones, porque supone conceder una nueva vida a la ropa desde la generosidad. Más allá de la opción de regalar lo que no necesitamos a personas de nuestro entorno, en Salamanca son varias las entidades que cuentan con roperos solidarios que recogen artículos de textil y complementos y los hacen llegar a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad social o atraviesan por dificultades económicas.

Entrada al ropero que gestiona la asociación de mujeres de Cabrerizos.

La Asociación de Mujeres de Cabrerizos desarrolla este proyecto desde hace 24 años con el apoyo del Ayuntamiento de la localidad. Todos los martes, de 16:00 a 19:30 horas, las voluntarias recogen en las instalaciones del Centro Cultural los artículos donados.

Además de prendas de vestir y calzado –disponen hasta de trajes de boda y comunión– reciben ropa de cama, menaje, enseres de bebé, juguetes y libros. Los lunes, a partir de las 15:45 horas, entregan a las familias, muchas de ellas con niños, lo que necesitan. La demanda llegó a ser tan elevada que la asociación ha tenido que organizar la entrega por orden de llegada, mediante el reparto de 20 números a la semana. Según explica Paci Cruz, encargada del ropero, todo se hace en condiciones de máxima dignidad. “Seleccionamos la ropa que está en buen estado, la colocamos en las estanterías por tallas, dependiendo de si es de hombre, mujer, niño o niña, y cuando alguien llega nos dice qué necesita. Entre lo que tenemos, elige lo que más le gusta y le puede valer”, señala.

Algo similar realiza en su sede la agrupación de mujeres de Carbajosa de la Sagrada, AMUCAS, que también organiza su ropero por secciones y lo nutre de las prendas que llegan en buen estado. El resto lo desecha de una forma sostenible a través de la cooperativa Porsiete. “Nunca dejamos en las estanterías o en las perchas nada que yo misma no me pondría”, asegura Fátima Amador, voluntaria de una asociación que entrega a quienes lo necesitan ocho piezas de ropa a cambio de un euro, un precio simbólico con el que se busca “dignificar” el servicio, que se presta los lunes, a partir de las 17:00 horas. Las personas que deseen donar la ropa que no usan pueden hacerlo el mismo día, de 18:30 a 19:30 horas.

Una visita de los participantes en el proyecto Ciudad de los Niños al ropero de Carbajosa de la Sagrada.

Otro de los roperos solidarios más consolidados de Salamanca es el de Puente Ladrillo (Jesús Arambarri, 81) cuyo horario de recogida es de 16:30 a 19:30 horas, los lunes, miércoles y viernes. Los artículos que recibe (ropa para todas las edades y para el hogar, juguetes, material de cocina, libros…) se reparten entre las personas o familias que lo necesitan al mismo precio simbólico, ocho piezas por un euro. El dinero recaudado sirve para apoyar proyectos en países empobrecidos.

CENTRO MATERNO-INFANTIL AVE MARÍA

Una actividad en el Centro Materno-Infantil Ave María.

Hace una década empezó a funcionar el ropero de este proyecto de acogida para mujeres embarazadas o madres con hijos pequeños que se encuentran en especial dificultad y en riesgo de exclusión social. Como explica su directora, Chari Álvarez, aunque al principio los artículos donados se destinaban “a las mamás” que estaban en el centro o habían pasado por él, actualmente se responde a la demanda de todas las personas que lo necesitan (los lunes, de 17:00 a 20:00 horas). La ropa usada (y en buen estado) que se desee donar puede entregarse en sus instalaciones (Camino de Carbajosa, 9, en Santa Marta de Tormes) los jueves, de 17:00 a 19:00 horas, y los sábados, de 10:00 a 14:00.

SEGUNDA MANO

Fachada de la tienda Segundo Armario.

El mercado de la moda vintage y de segunda mano es tremendamente atractivo en ciudades como Londres. No ocurre lo mismo en Salamanca, donde en estos momentos la tienda Segundo Armario ofrece una de las pocas opciones de encontrar este tipo de prendas. Su propietaria, Lourdes Martín, afirma que aunque el negocio no es “boyante”, da para vivir, y explica que sus clientes habituales son los jóvenes –muchos de ellos estudiantes extranjeros– “que no quieren vestirse igual que todo el mundo” y apuestan por un estilo diferente.

Y es que para su establecimiento selecciona prendas que tengan algo de “especial”, además de marcas de prestigio que pueden adquirirse a buen precio, aunque Lourdes apunta: “No es por lo barato, es otra forma de ver la vida”. En muchos casos, los estantes de Segundo Armario se llenan con artículos que llegan del entorno de su propietaria, aunque también es posible llevar a la tienda prendas y complementos que se deseen revender. El propietario recibe un porcentaje una vez vendidos.

Los hogares de Salamanca reciclan 335.000 kilos de textil y calzado a través de Porsiete

La presidenta de la cooperativa recuerda que la empresa se encarga de la gestión de residuos y que el porcentaje de prendas que se pueden reutilizar ronda el 2%

Reciclar las prendas de vestir y el calzado que no utilizamos es otra de las posibilidades que existen para deshacernos de lo que nos sobra de la forma más responsable posible. Todo, antes de que vayan a parar al vertedero. En Salamanca, el Ayuntamiento presta un servicio gratuito de recogida de ropa usada, textil y calzado a través de Porsiete, una cooperativa de Economía Social y Centro Especial de Empleo que se dedica a la gestión sostenible de residuos.

Durante el pasado año, la empresa recogió, a través de los 69 contenedores distribuidos por toda la ciudad, casi 335.000 kilos de textil y calzado de origen doméstico, lo que supuso un incremento del 8,6% respecto al ejercicio anterior. Como aclara Pilar Rodríguez, presidenta de la cooperativa, es importante que los ciudadanos entiendan que Porsiete es una entidad que se encarga de gestionar residuos, de modo que no es la opción idónea si lo que se desea es que la ropa usada llegue a otras personas.

“Existen diferentes parroquias y roperos de organizaciones solidarias que se encargan de entregarla a quien lo necesita. De hecho, muchas nos hacen llegar los excedentes, lo que no pueden usar por su mal estado. Nosotros tratamos los residuos. Aunque hacemos una selección, el porcentaje de la ropa que recogemos y que se puede volver a utilizar no llega al 2%”, indica. En estos casos, las prendas se destinan a tiendas de segunda mano tras un proceso de higienización y acondicionamiento.

Trazabilidad

Mientras, la fracción no reutilizable sigue un procedimiento de clasificación para su reciclaje o eliminación, siempre garantizando la trazabilidad del residuo. En este sentido, Rodríguez señala que Porsiete forma parte de la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERES), una plataforma estatal de entidades solidarias que se dedican a la reducción, reutilización y reciclaje de residuos.

CLOOSING DE LOOP 

En este escenario de elevada producción textil y consumo disparado, los gigantes del sector textil tratan de reducir el impacto de su modelo de negocio con iniciativas más sostenibles que, en muchos casos, siguen el sistema conocido como Closing de Loop o Cerrando el círculo.

INICIATIVAS DIVERSAS

Para que las prendas no acaben en el vertedero y tengan un ciclo vital más largo, firmas como H&M, Mango y las del grupo Inditex, con Zara a la cabeza, han colocado contenedores de reciclaje en sus tiendas. Decathlon organiza periódicamente una feria de ropa deportiva de segunda mano y El Corte Inglés desarrolla distintas acciones a lo largo del año dentro de su apuesta “por la economía circular y el cuidado del medio ambiente”.

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