La salmantina que lucha contra los ‘gigantes’ en Belfast

La ciudad de Belfast en Irlanda del Norte acoge a la salmantina Ana González que indaga en la mejora de fármacos para encontrar tratamientos más efectivos contra el cáncer en la sangre

Ana González se encuentra ante la estatua de 10 metros The Big Fish.
Ana González se encuentra ante la estatua de 10 metros The Big Fish.

A los expertos en salud, médicos o investigadores les suele dar pavor decir que algún día curarán una enfermedad. “Es hablar demasiado alto”, aluden. Como el caso de la investigadora salmantina afincada en Belfast Ana González, que trabaja con un mecanismo molecular y bases de datos de pacientes “para ver si éstos pueden responder a una terapia mejor”. O lo que es lo mismo, estudia la manera de mejorar fármacos ya existentes para conseguir mayor calidad de vida y tratamientos más efectivos en enfermos de leucemia. “Trabajar con medicamentos ya existentes, ahorra años de investigación”, confiesa Ana. Para ella, mencionar algo semejante como curar la leucemia no sólo es hablar muy alto sino, también, es como luchar contra un gigante.

Aunque olvidamos que un día también se consideraba indestructible al transatlántico británico El RMS Titanic; un gigante que fue construido en la misma ciudad que se encuentra Ana, en el astillero Harland and Wolff de Belfast entre 1909 y 1912. Y, sin embargo, un icerberg provocó su hundimiento en abril de hace 106 años.

En el museo del Titanic, con una amiga.
En el museo del Titanic, con una amiga.

Ana llegó en noviembre de 2016 a Belfast “ya que en España la situación para la ciencia general es lamentable y si se trata de investigadores jóvenes, peor”. Decidió sortear al gigante dormido que protege a esta ciudad de Irlanda del Norte ­—imaginario de la colina de Cavehill según Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver—, para hacerse un hueco en la investigación en un lugar que “siempre está en crecimiento económico”. “Hay mucha industria y empresa tecnológica, con lo cual necesitan profesionales y se les paga bien. Este es uno de los motivos por los que Belfast aglutina mucha inmigración de gente preparada: griegos, españoles, italianos, portugueses…”, asegura la salmantina.

Visitar la ciudad no es sólo acudir a uno de los centros neurálgicos de la tecnología, la industria o la universidad ­—que a Ana ésta le recuerda a la mágica escuela de Hogwarts­— sino que significa adentrarse en la Irlanda profunda, ésa que desprende un color verde con parajes singulares y llena de secretos. Razón por la cual ha sido escenario de muchos capítulos de la televisiva serie Juego de Tronos.

Belfast es de las ciudades más baratas y con la mejor calidad de vida de Reino Unido, los sueldos son altos y los costes bajos”.

Superado el choque cultural que le ocasionó a Ana durante sus primeros meses en la ciudad y vencida la confrontación entre protestantes y católicos, relata que las maravillas de Belfast son innumerables, como las rutas senderistas o la que discurre por la costa del norte (Causeway Coastal Route) que “está considerada una de las mejores en el mundo para hacer en coche”. “Es espectacular por los paisajes y las carreteras estrechas y llenas de curvas”. El arte urbano que conmemora los muros de la paz, los festivales de cine y de música, las galerías de arte, o los pubs irlandeses que reúnen tanto a estudiantes como a personas mayores de 70 años son algunas muestras de la riqueza de la ciudad.

“La gente es muy amable pero tienen un acento terrible que a veces dudo de que se entiendan entre ellos”

En el Día de San Patricio, delante del Ayuntamiento antes de que saliera el desfile.
En el Día de San Patricio, delante del Ayuntamiento antes de que saliera el desfile.

“La gente es muy amable pero tienen un acento terrible que a veces dudo de que se entiendan entre ellos”, bromea.

En la actualidad, el Brexit parece crear conflicto en una ciudad sensible. Los habitantes se muestran inquietos ante esa ruptura que supondría no viajar libremente por Reino Unido. Esa paz alcanzada tras el conflicto de Ulster de 1968 y el Acuerdo del Viernes Santo en 1998, la huella del terrorismo y el choque de etnias reabren el debate entre una población en la que “hasta hace poco” estuvieron prohibidas las ollas a presión para que no sirvieran para fabricar bombas caseras. “Aunque es una ciudad segura, los tiroteos pasan muy de vez en cuando y en barrios alejados del centro”.

De hecho, “por seguridad no hay enchufes ni interruptores en los cuartos de baños. La luz se enciende tirando de un cordón”. “La electricidad y el gas son de prepago, se recarga una tarjeta en algunas tiendas y se mete en el contador. Las facturas son mucho más baratas que en España y, aquí, el agua todavía no se paga”, confiesa la salmantina, que quién sabe a cuántos gigantes tendrá que enfrentarse si es que decide volver alguna vez a España o a Salamanca…

PERFIL

  •  Nombre: Ana González Sánchez
  • Ocupación: Investigadora posdoctoral en el Centre for Cancer Research and Cell Biology
  • Lugar de residencia: Belfast, Irlanda del Norte
  • Habitantes: 276.459
  • Distancia:  1.517’09 kilómetros
  • Diferencia horaria: Una hora menos

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