“Pensamos que la alarma era exagerada”

El huracán 'Irma' dejó huella en el Caribe y en la memoria de sus habitantes, entre ellos, en la del salmantino Santiago Fernández, que lleva once años en Estados Unidos, los tres últimos en Miami, donde decidió quedarse el fatídico día que el huracán tocó Florida

Santiago, con su hija en brazos, debajo de las raíces de un árbol arrancado por el viento.

Cuando todavía trabajan para restablecer la normalidad en Miami, tras el paso del huracán Irma, el Caribe vuelve a estar amenazado por la misma causa. En este caso, lleva el nombre de ‘María’ y al cierre de esta edición iba camino de la República Dominicana.

De seguir la misma trayectoria que el huracán Irma, alcanzaría de nuevo Miami, donde la población sufrió y padeció uno de los peores momentos de su historia reciente. Allí vive Santiago Fernández, un salmantino que lleva once años en Estados Unidos, los últimos tres en Miami. Y sin duda, éste ha sido uno de los momentos más angustiosos de su etapa como expatriado.

El pasado 17 de septiembre se encerró con su familia en su apartamento, en la planta número diez de una torre de Miami, para protegerse del huracán Irma.

Apostaron por quedarse. “Ya habíamos vivido el azote de otros huracanes, como el Sandy, cuando vivíamos en nueva York, que llegó a tumbar el metro, y no tuvimos ningún problema; y con el Mathew, tampoco. Así que pensamos que en esta ocasión el huracán Irma no iba a suponer tantos problemas como predecían. Pensamos realmente que estaban siendo muy alarmistas”, explica el salmantino.

Una de las principales arterias de Miami, inundada.

Se quedaron en Miami, mientras miles de personas hacían largas colas para salir de la península o esperaban durante horas para abastecerse de alimentos y, sobre todo, de botellas de agua. El miércoles anterior al fatídico domingo, las escuelas y colegios cerraron sus puertas y la población comenzó a movilizarse: “las gasolineras estaban atestadas de clientes; en los supermercados, las colas eran ya insoportables y el tráfico, como nunca. El nerviosismo se palpaba y aumentaba con los días”, recuerda.

Ya el sábado, explica Santiago, la ciudad había quedado desierta. El sol brillaba y el día estaba fantástico, tanto es así que salió a dar un paseo con su familia por Miami Beach, todavía guardaba la esperanza de que todo iba a quedar en una tormenta tropical y que las medidas de seguridad estaban siendo exageradas. “Apenas había gente en la costa, a pesar de que el día era fantástico. Sin embargo, contemplar los negocios cerrados, protegidos con todo tipo de materiales; y sentir esa calma, después de tantos días de estrés, nos empezó a asustar. Igual sí iba a ser para tanto”.

El domingo por la mañana comenzó a azotar el viento y, a pesar de que el edificio donde vive el salmantino es seguro y el interior, la estructura de hormigón de las escaleras era una opción para protegerse, el ruido del viento y del agua golpeando las ventanas hizo del miedo una realidad. “Los vecinos que nos quedamos abrimos las puertas de los pisos para mantener el contacto y saber cómo nos estaba afectando. Llegó un momento en el que el agua empezó a entrar por las puertas de las terrazas. Tuvimos que colocar toallas y otros materiales para sujetarla. Temíamos también por las grúas, hay numerosas en los alrededores”. Así hasta media tarde, que el viento remitió.

Imagen del exterior tomada desde su casa.

Si hay una nueva alerta, explica, seguirán los consejos y se marcharán. “Después de esta experiencia, hemos aprendido que la naturaleza puede ser salvaje y arrasar cualquier lugar, no solo las zonas desfavorecidas. Especialmente peligroso resulta cuando vives en una casa de planta baja. Las construcciones no son como en España, y por otro lado, son áreas muy frondosas y los árboles en esta circunstancia son un auténtico peligro”, aclara.

A pesar de estas circunstancias, su vida en Miami es cómoda y tranquila. “Miami es un caldo de cultivo de la cultura latina. Vivimos muy a gusto, aunque sí me gustaría regresar a medio plazo a España. Mis padres viven en Salamanca y volver a la tierra donde nací es una opción tentadora”, reconoce este charro de corazón vitoriano.

PERFIL

  • Nombre: Santiago Fernández Gómez.
  • Ocupación: Responsable del Departamento de Recursos Humanos de una empresa multinacional.
  • Lugar de residencia: Miami, Estados Unidos.
  • Habitantes: 417.650.
  • Distancia: 7.000 kilómetros

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